Crónica: Swans y Baby Dee en el Garaje Beat Club

El sábado 14 de octubre Murcia tenía el honor de acoger a uno de los grupos de rock experimental más influyentes de nuestros tiempos; los mitiquísimos Swans. Acompañados por Baby Dee, la Garage Beat Club se coronó reina de la noche con dos auténticos conciertazos, cargados de creatividad y emoción que embriagaron a un público encantado con el buen hacer de los integrantes de ambas bandas.

Formada en 1982 por el carismático multi-instrumentalista Michael Gira, Swans no han dejado de cosechar éxitos hasta alcanzar una cota de público altísima, llegándolos a considerar una referencia principal en géneros que abarcan desde ramas del Post o el neofolk hasta sonidos más industriales y derivados del noise y la experimentación.

Abrían la noche Baby Dee, grupo estadounidense proviniente de Cleveland, Estados Unidos. Conformados por Baby Dee, que cantaba y tocaba el acordeón y un guitarrista, su música se basaba en una especie de neofolk con muchos toques country y una estética muy dark cabaretesca. Si bien las melodías estaban muy bien medidas y la complementación entre los músicos era perfecta, lo que más me llamó la atención del dúo americano fue la increíble y desgarradora voz de la propia Baby Dee, que llenaba la sala con un toque nostálgico, muy oscuro y cargado de sensaciones que no sabría catalogar muy bien pero que consiguieron llenarme el alma; incluso le encontré matices que recordaban a la voz de Roger Waters en The Wall.

baby dee murcia

La pareja ofreció un show que se acercó a los 3 cuartos de hora, con un sonido que fue mejorando con el paso del tiempo hasta quedar medianamente equilibrado pero sin terminar de representar al espectáculo que nos estaban ofreciendo los de Ohio. Los interludios entre canciones estuvieron perfectamente cubiertos por una carismática y cercana Baby Dee que supo hacer reír al público con sus historias que van de la mano entre lo profundo y lo absurdo. Quizá la nota negativa la dio un público medianamente escaso y que hablaba a gritos (en ciertos sectores, sobre todo en el que estaba yo) y que entorpecían la escucha de una música que requiere tanta atención como poca cuesta prestársela.

Tras el show de Baby Dee y con una puntualidad perfecta (a la que apenas estamos acostumbrados, tristemente), comenzaban Swans su show que abarcó cerca de unas dos horas y media de duración. Es realmente interesante la propuesta de los estadounidenses en directo; sus actuaciones contienen muchísima improvisación dentro de una atmósfera que se mueve entre la psicodelia y sonidos muy industriales, los cambios y matices los va moviendo el propio Gira como si un director de orquesta se tratase, encargándose de los crecendos y diminuendos de intensidad y dinámica. Es increíble lo acertados que son los cambios entre partes, en el sentido de no llevar metrónomo (cosa que también se notó en ciertas partes, es casi imposible ir todo el rato en un timing perfecto sin ninguna ayuda externa, y más tratándose de 6 personas con 6 tempos internos distintos).

swans murcia

El desarrollo de las canciones fue lento pero acertado, era muy difícil dejar de prestar atención aunque le diesen 80 vueltas a la misma parte, el sonido de la sala fue espectacular y el mito de ponerse tapones para verlos fue verdadero a ratos. Servidor disfrutaba mucho de las partes pesadas que incluían bombos en la batería, los riffs eran muy hipnotizantes y la voz de Gira me resulta increíblemente perfecta para este tipo de música aún no terminando de gustarme del todo. Muy poquitas pegas para un concierto en que los músicos se notan experimentados y muestran conocerse mucho entre sí. Los roles están muy bien definidos y el setlist trabajado y estudiado a conciencia. Mucho saber hacer por parte de los americanos. El publicó disfrutó y demostró saberse unas canciones con partes vocales muy puntuales. Los tapones se hacían finalmente necesarios para unas transiciones repetitivas y cargadas de noise; nada reprochable, se nota que están en su salsa.

Salí algo embotado, pero con una sensación increíble tras haber asistido a un concierto tan intenso en muchísimos aspectos. Las ganas de abrazar a alguien y decirle cuánto le quiero se hicieron casi insoportables, sensación que compartimos muchas personas tras este show. La magia de la música.

 

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