Grata sorpresa la actuación de los coruñeses Tregua el pasado viernes en la céntrica Sala Cero. A pesar de tanta luz en el exterior, hay cosas que no cambian ni brillan dentro las salas, la música de este estilo en directo, la española al menos, no mueve masas como otro tipo de eventos y el aforo no fue el esperado en cantidad, que si, por suerte, en calidad.

Pasadas las nueve de la noche irrumpieron los seis miembros de la banda para darlo todo sin tregua. Transmitiendo la ilusión con la que crean su música, porque sí tienen callo del malo, no se les nota en absoluto.

Convenciéndonos de lo urgente que es vivir, título de su nuevo trabajo que aplican a la filosofía de vida que demanda esta actualidad que nos toca vivir. Que grande es la sencillez y que buena cuenta de ello dan estos chicos, rock sin parafernalias innecesarias.

Abrieron con Promesas Olvidadas tema del álbum a presentar, tras tres temas enlazados, Mario, voz y guitarra, saluda sonriente para seguir presentando temas sin parar con un buen sonido que les hizo sonar compactos y convincentes. Un lujo que en una sala tan pequeña la batería no se comiera la voz, clara y nítida en todo momento.

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Las compensadas guitarras, lucieron en perfecto equilibrio durante todo el concierto, parece mentira que haya espacio en un escenario tan pequeño para tanta cuerda y tan bien repartida. Iván, más entregado, se pasó el concierto gozando cada riff en contrapunto con un Adri solemne en sus solos.

Entre tanto tema, rozaron la veintena, no hubo tiempo de solos ni lucimientos personales, con Miguel a la batería metiendo los tiempos en cada momento. Los gestos continuos entre ellos huelen a lo que sienten, emociones y rock. Sus letras rememorando momentos vividos te llevan de viaje con ellos.

Ahondar en las capacidades al teclado de Rubén, que dejó con ganas de más, sus notas no tuvieron el protagonismo merecido y en los sobresalientes coros de David el cual nos dejó varias pistas sobre su técnica a las cinco cuerdas de su bajo.

Kilometro a Kilometro, con su letra tan evocadora fue una de las canciones que más efecto produjo. Uña y Carne, canción en la que ha colaborado Kutxi Romero, fue otro de los temas fuertes en el que las voces del público casi tapaban a las de ellos.

En Descalzo por tus besos, acabaron por meter a la sala en ambiente currándose con el público unos solos entre promesas de beber entre recuerdos y ahogar penas.

Acabar con Cara o Cruz alargando el tema estuvo acertado, tanto como el detalle de Mario de bajar de escenario para darse una vuelta por la sala a saludar a todo el que quiso acercarse.

Dejaron bastante buen sabor de boca, sus caras de ilusión se quedaban con ganas de más y de volver pronto y crecer como bien dijo Mario al despedirse entre abrazos de su público fiel y entregado. Que sigan tropezando en muchos conciertos, que su buen hacer así lo merece.