Crónica y fotos Alestorm y Skálmöld en Santiago de Compostela

El pasado martes 11 de diciembre, la Sala Capitol de Santiago de Compostela se vio asaltada por los piratas Alestorm en compañía de la banda islandesa Skálmöld, regalándonos así una noche de folk metal donde el público se divirtió y se dejó la garganta. Dentro del llamado Skalstorm Tour, ambas bandas decidieron marcar toda una semana entera en los calendarios españoles (y una noche en Lisboa, Portugal) para ofrecer actuaciones en varias ciudades diferentes: Bilbao, Santiago De Compostela, Lisboa, Sevilla, Salamanca, Madrid y Barcelona.

Rock Culture acudimos a la cita en Santiago de Compostela, tierra donde el afortunado público gallego pudo disfrutar de Alestorm en julio siendo parte del Resurrection Fest 2018. A pesar de ser un martes y que quizá haya gente a la que le fue imposible acudir por motivos laborales, la Sala Capitol contaba con un buen número de asistentes que además traían mucha energía y ganas de pasarlo bien, lo que enriqueció el show dando una buena respuesta a las bandas y conectando unos con otros. Cantando, haciendo mosh sin parar y bailando, así se las gastaron los gallegos durante ambos conciertos.

Skálmöld

Con puntualidad salieron al escenario Skálmöld, una banda desde Islandia con temática viking/folk. Quizá no fuesen super conocidos entre el público, pero enseguida supieron conquistarlos. Mientras llegaba más gente durante los primeros temas, se veían muchas melenas haciendo headbanging al ritmo de los riffs, coreando las melodías y haciendo circlepits casi continuos durante la hora de concierto que ofrecieron. Su puesta en escena era interesante, desprendiendo seguridad y contando con una voz principal junto a los coros de los demás miembros del grupo, lo cual a veces nos mostraba interesantes contrastes entre voces guturales y voces limpias mientras las guitarras se ocupaban de riffs machacones.

Skálmöld

Quizá el sonido no estaba del todo a su favor y no se escuchaba todo con claridad, sin Skálmöldembargo esto no frenó al público para dar palmas y vivirlo sin parar. Tras una hora completa de show donde ofrecieron tanto algún tema de su nuevo disco Sorgir como Móri y otros de trabajos anteriores, abandonaron las tablas con una sonrisa en la cara.

 

Durante el cambio entre banda y banda, como es habitual en muchas salas, pincharon música. Pero lo que pasó aquí fue que se montó un karaoke masivo con una playlist de Queen, donde el público impaciente por ver a Alestorm se animó a cantar y bailar al son de los mayores éxitos de Mercury y compañía. Se ve que a muchos les apetecía tomarse un pequeño respiro de la rutina semanal y decidieron venir a divertirse un rato.

Y como ya sabemos quienes hemos disfrutado de Alestorm en directo, la diversión jamás falta en sus directos. Ni la cerveza, tanto en la mano (y estómago) de los asistentes como en el suelo desperdigada a causa de tanto circlepit. Comenzando su show al ritmo de Keelhauled, Alestorm y Magnetic North, donde comprobamos que Alestorm cuentan con buena presencia sobre el escenario y un gran frontman, Chris Bowes, quien se ocupa de la voz principal y el teclado. Luciendo un kilt escocés, no dejó en ningún momento de captar las miradas y saber dominar al público, que se desató completamente en cuanto arrancó Mexico.

Alestorm

Esta banda cuenta con músicos con carisma y talento, que en ningún momento decepcionaron sino que supieron llevar adelante un show de aproximadamente hora y media lleno de temas clásicos como Over The Seas o la tan coreable The Sunk’n Norwegian y otros más recientes como No Grave But The Sea procedente de su último disco homónimo.

Alestorm

A continuación interpretaron una lenta, para descansar un poquito pero sin perder el ritmo, Nancy The Tavern Wench que tuvo a todo el mundo coreando el estribillo, empatada con la breve Rumpelkombo. Era el turno después de la epicidad de 1741 (The Battle Of Cartagena), que es uno de los temas más característicos de la banda. Destaca en esta banda la virtuosidad del otro teclista Elliot Vernon, quien también participaba en las voces. Es curioso ver un grupo con dos teclados y una sola guitarra, en las manos de Máté Bodor, que junto al bajo y el buen rollo de Gareth Murdock y la tremenda batería de Peter Alcorn forman un conjunto al que no le falta ni el más mínimo detalle.

AlestormHilada a la perfección con el amor al alcohol que desprende este grupo, interpretaron una cover de Hangover que, por algún motivo, se la sabe absolutamente todo el mundo. Con un añadido, ya que se subió un colega de la crew a tocar la guitarra y un hombre muy grande que se bajó un pack de cervezas en un momento para después participar en la canción. Tras este despliegue de diversión y alcohol a partes iguales, continuaron el show con Pegleg Potion y Bar Ünd Imbiss que Chris nos resumía que trataba sobre “beber cerveza y matar alemanes”.

No fue tampoco un show exactamente igual al que ofrecieron en el pasado Resurrection Fest, quizá por la cercanía que ofrecen los conciertos en sala y el mayor tiempo de setlist para disfrutar de un repaso a su discografía donde sólo los fans más frikis de la banda podrían poner la puntilla de que faltó algún tema. Respecto al público, qué decir, fue una constante fiesta de saltos, gente cantando cada canción, haciendo mosh… ¡hasta la gente se sentó en el suelo a remar!

Alestorm

Llegaba ahora el momento de uno de los mejores temas de Alestorm de su época más clásica: Captain Morgan’s Revenge, que arranca con una parte de batería muy enérgica y hace que el público se una a corear la letra, seguida de Shipwrecked y un breve descansillo para hacerse de rogar y volver a salir a tocar algunos temas más. Obviamente el público siempre quería más, así que ahí salieron a darlo todo con Drink y su famoso estribillo que dice “We are here to drink your beer” el cual ya habréis visto en muchas de sus camisetas y una agradable sorpresa en el setlist con Wolves Of The Sea.

Alestorm

Alestorm

Por desgracia, el show tuvo que terminar a pesar de lo mucho que se lo estaba gozando todo el público, y así lo hizo con Fucked With An Anchor y numerosos cortes de manga hacia la banda (con cariño). Bañados en aplausos y ovaciones del público finalizaron su show, pero aquí llegó algo muy noble por su parte: nada más acabar, bajaron a hablar y sacarse fotos con todos y cada uno de los fans que así lo quisieron. No es algo tan habitual en bandas conocidas, y personalmente creo que su cercanía con los fans hace que se les coja todavía más cariño. Esperamos que vuelvan, y si es así, allí estaremos sin duda, ya que Alestorm hoy en día son un must si te gustan los directos divertidos y los piratas. Yarr!

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