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Ayer nos sorprendía a todos la triste noticia del fallecimiento del gran Dusty Hill, bajista de ZZ Top.

Sus compañeros Frank Beard y Billy Gibbons no han revelado la causa de su muerte, que tuvo lugar el martes 27 de julio de 2021, en su casa de Houston, a la edad de 72 años.

Hace apenas cinco días, comunicaba su ausencia temporal en la formación tejana para someterse a una operación de cadera. Nadie podía pensar en semejante desenlace fatal. Dusty falleció como lo hacían los reyes de antaño, en su cama, mientras dormía, siendo un rey, el rey de las 4 cuerdas de Texas, pero Dusty no nació rey, Dusty nació escudero y debemos honrar el valor, fuerza y carisma que siempre demostró ejerciendo tan sacrificado papel en la historia de ZZ Top.

Dicen que los héroes siempre han llegado tan lejos como les llevase su escudero. Esto es algo que hemos aprendido a lo largo de la historia en numerosos tándems icónicos (permítanme sacar temporalmente de esta ecuación al bueno de Frank Beard, baterista de la banda que completa un trio irrepetible y pieza clave en el Groove de ZZ Top).

Una de las primeras referencias la tenemos en la obra maestra de la literatura española, Don Quijote de la Mancha, donde el papel de Sancho es fundamental, aportando la cordura y el temple tan necesarios en toda aventura. Como digo, no es un caso aislado, a nadie se le escapa que el personaje más importante de El Señor de los Anillos es Sam y no Frodo, y que, sin la constancia, el esfuerzo y la paciencia de Sam, Frodo no habría logrado su objetivo. Del mismo modo que Michael Jordan llegó a ser Jordan gracias en gran medida a la aportación de Pippen. O el caso más reciente, Malcolm Young en AC/DC, donde su hermano Angus confiaba (y dependía) del buen hacer de Malcolm en segunda fila para poder lucirse él bajo los focos.

Como todos los casos anteriores, Dusty ejercía el trabajo en la sombra, captando sólo las miradas de los que de verdad entendían su importancia, y teniendo su momento de gloria cada noche cuando interpretaba Tush. El resto del concierto era la red de seguridad que necesitaba Gibbons para hacer sus acrobacias con la guitarra.

Pero no nos fijemos en el momento de gloria, fijémonos en el trabajo de “red de seguridad”, el trabajo diario, 50 años juntos, y Dusty siempre en su sitio, sabiendo que la mayoría de las miradas irían a Gibbons, pero, cuando eres un bajista de raza, eso te da igual, porque eres de otra pasta y sabes que estás al servicio de la canción. Tu papel es hacer sonar a la batería, hacer que la gente baile (si, porque lo que te hace bailar con una canción es el bajo, ese que hay veces que apenas escuchas, pero que siempre está ahí).

Dusty llevaba el hilo conductor del show para hacer el papel de director de orquesta, ese papel que en la música clásica es el gran protagonista y que, curiosamente, en el rock, muchas veces pasa desapercibido para la gran mayoría, llevándose el éxito el frontman de la banda. Por eso los bajistas son de otra pasta, de otra raza, de otro planeta incluso… Y, en el caso de Joe Michael «Dusty» Hill, de otra dimensión.

Ayer lloraban su muerte todos los grandes, Clapton, Ozzy, Fogerty, Slash, Flea, Nathan East… Todos… Incluso Gary Holt de Slayer colgaba un video probando sonido con Tush, y es que Dusty, más allá de un bajista de leyenda, también eran un gran tipo, muy querido en el mundo del rock.

El legado de Dusty Hill es eterno y es todo un ejemplo para las nuevas generaciones. 50 años juntos, sin disputas, 3 hombres de esa «little ol’ band from Texas» que forman parte de la banda sonora de nuestras vidas y que son, por derecho propio, la banda más “molona” (permítanme la licencia) de la historia. Porque es imposible molar más que ZZ Top y porque los 3 juntos sonaban como un tren a ritmo de boogie, y el conductor de ese tren era y siempre será el bueno de Dusty Hill. Esa es la importancia del escudero.

Descansa en paz “Compadre”.