El concierto de Guns N’ Roses en Madrid y la paradoja del «menos es más».

El concierto de Guns N’ Roses en Madrid y la paradoja del menos es más.

Viernes tarde, la mañana en el trabajo se había hecho larga mirando el reloj deseando que llegase la hora de salir. Tras sufrir los horrores del nefasto dispositivo policial habilitado por el ayuntamiento de Madrid, que provocó un atasco monumental en la M40, llegamos al estadio Metropolitano (en mi corazón siempre será la Peineta tras aquel glorioso concierto de Metallica, Soundgarden y Corrosion of Conformity del noventa y tantos). Al llegar se podía respirar en el ambiente esa sensación especial de los grandes eventos. Mucha gente fuera aprovechando las cervezas a precios de calle y los rayos de sol que ya se nos habían olvidado tras semanas de lluvias. Todo parecía perfecto para disfrutar de un gran concierto de rock.

En esta ocasión nos vais a disculpar por las imágenes publicadas, son fotos de móvil, pues Guns N’ Roses no acreditaron fotógrafos de prensa de ningún medio. Algo que tristemente se está convirtiendo en costumbre con algunas grandes bandas y que nada tiene que ver con los promotores. La atención a los medios por parte de Live Nation fue excelente, como de costumbre, dentro de las limitaciones impuestas por la banda.

Foto @RockCulture

Entramos en el estadio sonando los primeros acordes de The Pretenders, una grandísima banda que, pese a que su calidad y trayectoria están fuera de toda duda, posiblemente no fueran los idóneos para «agitar» al público.

Personalmente, me sigue pareciendo algo triste el que haya gente que prefiera beber en la calle a disfrutar de unos teloneros, sean de «lujo» como esta ocasión o sean bandas emergentes. Más de una vez, contando batallitas de barra de bar, he comentado cosas como que vi a unos desconocidos Muse a las cuatro de la tarde abriendo un concierto (entre otros muchos) y siempre alguien salta con «¡Qué suerte!». No, no fue suerte, los conciertos no son baratos y no podemos ir a conciertos a diario, creo que todos deberíamos disfrutar al máximo de la oferta musical por la que hemos pagado. Hasta si el grupo no nos gusta demasiado, es una buena ocasión para permitirles que nos hagan cambiar de opinión. No lo digo como reproche, pero The Pretenders hicieron un buen concierto y, perdón por el spoiler, por momentos sonaron incluso mejor que Guns N´Roses.

Foto @RockCulture

Don´t get me Wrong, Junkie Walk o I’ll stand by you fueron las más reconocidas y las que contaron con la complicidad del público. 

Como digo, el sonido con The Pretenders era bueno, moderado, adecuado… El bajo se escuchaba apretado y definido, la batería clara, los platos en su sitio y la voz de una rejuvenecida Chrissie Hynde también en su sitio. Quizá la única pega unas guitarras algo sucias, pero ese era el estilo de la New Wave. El escaso público disfrutó de un concierto en formato «mini» donde la banda supo adaptar con inteligencia un setlist con sus principales éxitos sabiendo que el público no era «su público». Don´t get me Wrong, Junkie Walk I’ll stand by you fueron las más reconocidas y las que contaron con la complicidad del público. 

foto @Rock Culture

Y llegó la hora de Guns N’ Roses… (Más bien «las horas»… Más de tres horas de bolo…)

Con una puntualidad inaudita para tratarse de Guns N’ Roses, a las 21:30h sonaba el primer acorde de It’s so Easy de su álbum debut  Appetite for DestructionUna ovación del público daba la bienvenida a la banda mientras en la tribuna de prensa habían dos opiniones, los del bando de «las entradas son muy caras y van a quedar muchos sitios libres» y los del bando de «la gente está llegando todavía, es viernes, hay atasco y están saliendo del trabajo». Finalmente, sí hubo un lleno casi total, unas 45 mil personas aproximadamente, dejando solo «calvas» en la grada más lejana y en las zonas de visibilidad reducida, pero el goteo de público entrante duró hasta el cuarto o quinto tema. 

Foto @Rock Culture

 

Suena demasiado alto todo, la banda está muy en forma

Bad Obsession fue el segundo de los 33 (sí, TREINTA Y TRES) temas de la noche. Suficiente para sacar las primeras conclusiones: suena demasiado alto todo, la banda está muy en forma, suena demasiado alto todo, Axl grita mucho y los agudos están pasados, suena demasiado alto todo, Slash ha rejuvenecido (corre, salta, hasta parece que ha ensayado por primera vez en años recuperando esa velocidad endiablada que no es tan habitual en guitarristas con Les Paul… ), sigue sonando todo demasiado alto, el señor Duff McKagan es un jefazo absoluto y Fortus… Ay San Richard Fortus… Como cantaba el Fary «carabirubá yo no sé que tienes que cada día me gustas más». El resto de la banda estaban perfectos, como cualquier banda profesional contratada.

¿He dicho ya que sonaba muy alto? Pues me quedo corto. Es la primera vez que en un segundo anfiteatro, a más de 50 metros del escenario, echaba en falta los tapones para los oídos que siempre llevo cuando me toca estar en foso. El sonido era doloroso por momentos (no de malo, de potente) y temí por un tinnitus. Encima, el técnico parecía seguir órdenes de subir el volumen en los gritos de Axl (que lejos de separarse el micro de la boca, se lo acercaba). Mención aparte, el estadio Metropolitano, que es muy bonito y muy cómodo, pero mejor ir a pista siempre porque el «semi techado» ovalado del estadio hace que en los anfiteatros más altos haya eco y se forma la temida «bola» de sonido. 

La innecesaria Chinese Democrazy sonaba por aquello de que cada miembro de la formación original parecía haber elegido una canción (su canción) para meter en el setlist y, como Axl empieza por A, se pidió «prime» y tocaron la suya. 

Foto cortesía de Ana Cabezas @deepdarkmist

No es que Axl estuviera mal de voz, ha estado mucho peor en otras ocasiones. a sus más de 60 años ha conseguido mantener el agudo sin ayudas de voces pre-grabadas

Mr Brownstone fue como un buen trago de agua después del jarabe que nos dieron en el tema anterior. Se agradeció mucho la verdad. Siguiendo por estricto orden alfabético de peticiones, todo el mundo sabe que después de la A va siempre la S, así que Slash se pidió la suya y sonó Silther de los desparecidos Velvet Revolver y algunos más que otros echamos de menos la melodiosa voz de Scott WeilandNo es que Axl estuviera mal de voz, ha estado mucho peor en otras ocasiones. Ha conseguido mantener el agudo sin ayudas de voces pre-grabadas (no daré ejemplos) pese a superar los 60 palos, pero ha perdido el control y la modulación. Llegar llega a las notas, pero las rompe y romper esos agudos a ese volumen es doloroso para el oído por momentos. 

Para las 10 de la noche sonó uno de los temas más esperados y aclamados de la noche. Welcome to The Jungle con un Slash desatado.

Foto cortesía de Ana Cabezas @deepdarkmist

Para las 10 de la noche sonó uno de los temas más esperados y aclamados de la noche. Welcome to The Jungle con un Slash desatado, saltando como un chiquillo y con la única explosión de la noche. Para los músicos es un espectáculo en sí mismo ver la colección de guitarras que saca Slash en sus conciertos, cada tema una distinta y a cada cual más espectacular. ¿Hará Axl el bailecito del paso lateral que le hizo famoso en el famoso videoclip grabado en el Whisky a Gogo? ¡Pues sí! Lo hizo, y un griterío de fans al más puro estilo Beatles confirmó que «El Rubio de Indiana» sigue teniendo su público. ¡Ya lo creo!

Foto @Rock Culture

Tras uno de sus mayores hits, el setlist entra la parte que yo llamo «concierto para ellos» (nada que ver con la canción de Barón Rojo, en este caso es para ellos… mismos…). Aunque ahora los chavales creo que dicen eso de que es para «muy cafeteros». Pretty Tied Up, Reckless Life, Double Talkin’ Jive, Hard Skool y Absurd lo mismo hacen las delicias de los fans más acérrimos que suenan a relleno para otros.

La banda debe disfrutar tocándolos, pero veremos cómo en la «segunda tanda de temas para los muy cafeteros» empieza el «run run del público» que quiere más filete y menos patatas. Lo más destacable de esta parte del concierto es, sin duda, el espectacular solo de Slash en Double Talkin’ Jive que nos recuerda a todos que estamos ante el último guitar hero de la «Academia de guitarristas con Les Pauls de Su Santidad el Excelentísimo e Ilustrísimo Señor Jimmy Page aka Contigo empezó todo, Amen». 

Foto cortesía de Ana Cabezas @deepdarkmist

Menos mal que en esta vida casi todo tiene solución y con el comienzo de Live and Let Die la parte del público que había desconectado un poco vuelve a conectar y acompañan cantando al riff principal de guitarra cual orfeón improvisado en la famosa escala menor de «lololó lololó lo, lololó lololó lo looooo» y la fiesta vuelve al Metropolitano. 

Van 12 temas, empieza a notarse algo de cansancio y quedan 21 más. Que por nadie pase. El volumen sigue altísimo (nivel doloroso por momentos) y quizá se echa en falta algo más de espectáculo. El show, en general, parece anclado en los años 90 (para lo bueno y para lo malo). Tres pantallas, un petardazo en una canción y ya. Es cierto que lo importante es la música, pero entre montar un show como Rammstein o Pink Floyd y esto hay muchos grises y se puede hacer un buen espectáculo sin que el show se coma a la música, por ejemplo, los Stones.

Whichita Lineman, versión de Jimmy Webb pasa sin pena ni gloria, aunque en lo personal me parece una gran interpretación. Con la banda sentada en los escalones de la tarima de la batería en una suerte de set acústico donde dejan a Fortus hacer el primer solo con su Gretsch White Falcon para rematar el señor de la chistera con un segundo solo. Tras el tema, breve pausa para «hidratación». 

Cuando Slash sale al escenario con su Bc Rich Mockingbird roja sabes que ha llegado el momento de You Could be Mine y con ella me inundan los recuerdos de juventud, rebeldía, Terminator, la desaparecida MTV, Beavies and Butthead y esa sensación maravillosa de pensar que éramos los reyes del mundo y que aquello duraría para siempre. También llegó el momento de echar de menos a Matt aporreando los tambores de la batería como nadie, lástima que no quisiera formar parte de esta reunión, aunque en el fondo se entiende perfectamente. 

Foto @Rock Culture

Tras el subidón de uno de sus mayores hits, el concierto seguía a velocidad de crucero y se sucedieron temas como Estranged (con un memorable solo de piano maravilloso a cargo de Dizzy Reed que sirve de recordatorio de lo bien que le ha sentado siempre a esta banda los pianos), Down On The Farm, Rocket Queen (que extrañamente no cala entre el público y donde Fortus hace un solo de los de quitarse el sombrero, con toneladas de feeling, con la pausa necesaria y tirándole a las cuerdas afinando cada nota con la precisión y técnica que le caracterizan) al que le sigue Anything Goes.

Llega el turno de Tv Eye  de The Stooges y la canta Duff como si fuera el mejor frontman del mundo, lo cual todos agradecemos que lo haga para descansar el oído de tanto agudo. Duff es un jefazo, está haciendo su enésimo bolo brillante. Diría que es el mejor de la banda pero seguro que nuestros lectores me llamaban de todo… Pero para mi lo es. Duff es tan necesario como Cliff Williams en AC/DC. Y su chaleco con las letras rosas de L.A.M.F en homenaje a Johnny Thunder y los Heartbreakers reivindican su pasado de punk neoyorkino. «Esta canción es de una época muy heavy de mi vida» dice Duff… ¡Lo sabemos!

La sensación de que «esto se está haciendo largo» está muy presente entre los asistentes, a sabiendas que mínimo faltan 5 o 6 hits (más las patatas de guarnición… Y las patatas se empiezan a hacer bola, pese a que nos las han servido fritas, asadas, en puré, cocidas… Pero algo te dice que entre plato y plato vienen más patatas seguro).

There Was a Time, Don’t Cry (momento coro del público a lo We are The World y linternas de móviles a falta de mecheros), Shadow of Your Love… Unos piensan «que esto no acabe nunca» y otros piensan «¿es que esto no se acaba nunca?». Un poquito largo se está haciendo… 

Foto cortesía de Ana Cabezas @deepdarkmist

Civil War  sirve para despertar a alguno de los presentes, que se levantan del asiento mirando a los vecinos de palco como diciendo «que yo no me he dormido ¿eh?, que estaba descansado un poco». Slash saca su Guild de doble mástil y una bandera de Ucrania ondea en las pantallas a modo de protesta. Tras ella Axl presenta a la banda y toca el obligatorio solo de Slash, esta vez con su Les Paul icónica.

Ahora sí parece que esto va tomando camino de terminar…  Y digo «Parece»  pero aqui queda cuerda para rato… Sweet Child o’Mine y November Rain (con el mítico piano de cola de Axl apoderándose de medio escenario) ocupan la parte del concierto de los corazones rotos, recordando amores de juventud, aquellos besos adolescentes, aquellos desamores y aquí seguimos todos, el mundo no se terminó. Parecía que sí, pero no. Como este concierto eterno, que en varios momentos parecía que sí, pero no, tampoco se terminó o esta crónica, que hace ya rato hubiese terminado pero veo mis notas del concierto y no hay manera…

No es culpa nuestra, si el concierto es largo pues lo contamos, ¿no? Reconozco que he escrito crónicas de festivales más cortas que esta de Guns n’ Roses, pero había que estar en el estadio para verlo… Por momentos me recordaba a esos conciertos veraniegos eternos de los Mojinos Escozios cuando El Sevilla, después de casi 3 horas de concierto, pregunta al público «¿Tenéis prisaaaaa? ¡Pues nosotros tampoco!» y hacen otra hora más… Pues eso… Aquí parecía que nadie tenía prisa, la banda tampoco.

¿Biiiiiises después de 3 horas? Pues si, Bises.

Foto @Rock Culture

This I love, Locomotive, Knokin’ on Heavens Doors, Nightrain y descansillo para bises… ¿Biiiiiises después de 3 horas? Pues sí, Bises. Tres horas de carne con patatas, con muuuuchas patatas y van ahora y sacan el postre… ¿Algo suavecito tal vez? ¿Un sorbete de limón refrescante?… ¡Polvorones!

Yesterdays, Patience, Paradise City y para casa. Entré en el estadio afeitado y con un 45 de talla de zapatos y salgo con barba y un 47 de talla de zapatos… Y mira que teníamos silla y mesa en la tribuna de prensa, pero esto había que verlo de pie, cuando salen los Gn’R al escenario te pones de pie y punto. ¡Eso es asi!

Salgo del estadio caminando como cuando quema la arena de la playa en los pies… ¿Cómo harán estos malditos rockeros para aguantar el ritmo si yo estoy hecho polvo con 15 años menos? Mi fisio lo llama «gusti-dolor», sí, debe ser eso.

Foto @Rock Culture

 «menos es más»…

Empecé titulando la crónica como «menos es más» y fue la conclusión que saqué del concierto. Guns n’ Roses no es una banda que tenga una discografía tan extensa como para hacer 3 horas y media largas de show y, aunque la tuviesen, me sigue pareciendo excesivo.

Para mi gusto sobraba una hora y, vaya por delante que soy muy fan de la banda, mucho, pero en varios momentos consiguieron hacerme desconectar y, sinceramente, estaba deseando que terminase. Debido a esto, algo que pudo ser un gran concierto (y en muchos momento lo fue) dejó un sabor de boca extraño, muchos terminamos con empacho y creo que se hubiese disfrutado más dejándolo en dos horas o dos y media. Y, para la próxima vez, con la mitad de volumen llega.

¿Repetiría? ¡Sin duda! Pero cada uno se tortura como quiere…

Como siempre, nuestro agradecimiento a Live Nation por hacer posible esta crónica.

 

Set List:

It’s So Easy
Bad Obsession
Chinese Democracy
Mr. Brownstone
Slither
Welcome to the Jungle
Pretty Tied Up
Reckless Life
Double Talkin’ Jive
Hard Skool
Absurd
Live and Let Die
Wichita Lineman
You Could Be Mine
Estranged
Down on the Farm
Rocket Queen
Anything Goes
T.V. Eye
There Was a Time
Don’t Cry
Shadow of Your Love
Civil War
Slash Guitar Solo
Sweet Child o’ Mine
November Rain
This I Love
Locomotive
Knockin’ on Heaven’s Door
Nightrain

Encore:
Yesterdays
Patience
Paradise City