Desde Bilbao, donde la memoria industrial y la tensión política forman parte del paisaje, Rat-zinger vuelve a golpear con Jóvenes Promesas de la Delincuencia. No es un disco cómodo ni busca serlo. Es un álbum que mira a los años más salvajes para señalar un presente que, según la banda, vuelve a oler a podredumbre.

En Rock Culture hablamos con Podri, voz y principal ariete lírico del grupo, y con Pinki, bajista y pieza clave en el engranaje sonoro de la banda. Entre recuerdos de los 80, reflexiones sobre autocensura, crítica al sistema y una visión muy poco optimista del momento político actual, Rat-zinger reafirma su postura: no suavizar, no rebajar, no pedir permiso. Si el sistema espera silencio, aquí encuentra lo contrario.

¿Cómo estáis en estos primeros días tras sacar el disco?

Encantados, muy contentos. Ya lo estábamos antes de sacarlo, pero el recibimiento está superando las expectativas. El otro día en Valladolid tocamos cuatro temas nuevos y se vino la barraca abajo. El disco llevaba una semana en la calle y ya se sabían las canciones. Eso para nosotros es algo nuevo.

¿Qué mejor que llamarte como uno de los seres más despreciables de la Tierra?

Siempre me he preguntado: ¿por qué Rat-zinger?

Porque era el papa en el momento en que nos juntamos. Hicimos la canción Matar a Rat-zinger viendo la fumata blanca y el nombre tenía la palabra “rata” dentro. Por eso usamos el guión, para recalcarlo. Pero más que por ese papa en concreto, es por la figura papal en sí. ¿Qué mejor que llamarte como uno de los seres más despreciables de la Tierra? Pero repito, más que por este papa, por todo el Vaticano. Nos pareció acorde, nos pareció adecuado.

No hace tanto sacasteis el anterior álbum, Bala Per Cápita. ¿Os habéis dejado algo suelto del otro álbum? ¿Por qué esa rapidez?

En realidad es casi al revés porque teníamos cinco temas grabados. El álbum anterior se editó como LP, pero en verdad son cinco temas nuevos; es más un maxi. En plataformas solo están esos cinco temas nuevos, más bien aprovechamos para recopilar canciones que no estaban editadas en LP para completar el trabajo. Pero cuando salió el EP Alegoría del mal, ya estábamos grabando este disco.

Este es el octavo disco de estudio. Llevamos 17 años y prácticamente sacamos uno cada dos años. En total son trece trabajos entre discos de estudio, recopilatorios y directos, realmente estamos en nuestro ritmo. Y ahora saldrá un disco para Francia.

Entrando ya en el nuevo disco, ¿cómo lo definís vosotros?

Hemos mirado más atrás que en otros trabajos, hablamos de cuando éramos jóvenes. Nos dicen: “pero si ya no sois jóvenes”, claro, ahora no. Pero un día lo fuimos, y lo fuimos en unos tiempos más salvajes que los de ahora. Hablamos de lo que pensábamos en aquellos momentos.

Esa rabia que desprendéis en discos y directos, ¿es real en vuestra vida o solo en la música?

Nosotros hemos vivido muy al límite siempre, ahora somos mayores, pero esa rabia está ahí. Tenemos un tema que se llama Rock and Roll Para Hijos de Perra y decimos que nos pone el rock and roll con balas en el cargador. A mí lo que me motiva es la rabia para escuchar música, para hacerla y para vivirla.

Siempre hemos usado la violencia como medio de expresión. Nos basamos en todo lo que nos hace cagarnos en Dios, que es una fuente inagotable, porque es nuestra manera de hacerlo. Las letras, la música, todo es duro.

¿Habéis notado presión externa para bajar el tono?

Nunca nos ha pasado nada directamente. Sí nos han advertido de que nos íbamos a meter en un lío o de que, por ser tan políticos, no nos llamarían para tocar; pero si no nos llaman por eso, que no nos llamen. También nos dijeron que tendríamos problemas por algunas portadas, aunque nunca hemos tenido más líos de los habituales. Eso sí, nos tumbaron el canal entero de YouTube por el vídeo de Una Grande y Libre, pero más allá de eso no hemos notado una presión directa.

Lo que sí percibimos es otra cosa: un intento claro de que las bandas se autocensuren. Con el encarcelamiento de Hasél y otros toques de atención, el mensaje es evidente, que los grupos se lo piensen dos veces antes de hablar; nosotros entendimos que, si ese era el objetivo, lo que tocaba era decirlo todavía más claro.

Ahora, muchas veces, quienes más protestan son los jubilados, y la gente joven parece más contenida

Hablando de los 80 y de esa juventud, ¿qué similitudes o diferencias veis comparado con los días que corren hoy?

Hay muchísimas diferencias. Nosotros tuvimos que pasar por aquello y, aunque pueda haber cierta añoranza, también sabemos que fue muy duro. Se nos quedó mucha gente por el camino, fue una auténtica sangría, pero al mismo tiempo tuvimos que vivirlo para ser quienes somos hoy. Que las nuevas generaciones tengan como referencia a grupos como RIP y compañía significa que algo de aquello sirvió, y eso es importante, aunque también fue otro gol del sistema en un contexto de industrialización salvaje, paro y una juventud muchas veces distraída mientras todo se desmoronaba.

Bilbao hoy es una ciudad completamente distinta, con sus cosas buenas y sus cosas malas, pero muy diferente a la de entonces. La mayor diferencia que notamos es que la gente es más mansa, como si hubieran conseguido meter en la cabeza que la violencia es siempre el último camino; antes todo era mucho más directo, más de choque inmediato. Ahora, muchas veces, quienes más protestan son los jubilados, y la gente joven parece más contenida. Esperemos que eso cambie.

En canciones como “1986” o “Marea Baja” hay mucha carga emocional.

Es el disco donde más carga emocional hemos metido mirando al pasado porque teníamos esa necesidad. Marea Baja estaba compuesta desde hace años, mientras que 1986 se hizo para este disco. No fue algo planificado; salió así. Lo que hemos notado es que mucha gente más del punk, que quizá se había alejado cuando nos fuimos más al metal, ha vuelto. Nos dicen que les gusta el rollo que ha pillado el disco.

Veo un pequeño resurgir en la escena punk

¿Cómo componéis? ¿Primero letra o música?

A mí me gusta hacerlo a la vez, para que música y letra vayan juntas. Nunca se escribe una letra sola, siempre hay riffs o se compone todo al mismo tiempo.

¿Cómo veis la escena punk ahora?

Veo un pequeño resurgir en la escena punk, aunque durante unos años estuvo más tranquila. Ver a bandas como Arpaviejas en directo y ver la que se monta da gusto. Recuerdo la primera vez que colaboré con ellos y me dijeron: “Tranquilo, si se te olvida la letra no pasa nada, te canta el público”. Y era verdad. Se nota que hay gente joven. Eso es importante.

¿Cómo fue tocar en el Movistar Arena con Non Servium?

Un regalo. Pensábamos que a las seis de la tarde no habría nadie y al final estuvo muy bien. Fue un regalo tanto de la banda como del público.

El futuro es negro, negrísimo.

¿Cómo veis el momento político y social actual?

Lo vemos muy jodido, con una deriva clara hacia la extrema derecha y con la sensación de que vienen tiempos complicados. La izquierda está muy dividida y, mientras tanto, hay mucho joven comprando ese discurso; han conseguido algo que para nosotros era impensable hace años: que ser “rebelde” parezca ir por ahí. Cuando surgió Vox no le di importancia, pensé que no se iba a comer un colín, y mira dónde estamos ahora.

Siempre hemos vivido momentos duros y durante mucho tiempo hemos tenido la sensación de que, estuviera quien estuviera gobernando, nosotros seguíamos jodidos, pero ahora parece que puede ponerse todavía más feo. Lo estamos viendo en Europa, en Estados Unidos; siempre se puede ir un paso más allá. El sistema manipula todo y lo lleva a su terreno, y la impresión es que el lobo ya no está acercándose, sino que está aquí. El futuro es negro, negrísimo.

¿Sentís que como banda tenéis un papel?

No queremos predicar ni ser ejemplo de nada. Somos mal ejemplo (risas). Pero nuestra forma de expresión es esta. Si nos gustaría animar a quien tenga algo que decir a que lo diga.

Después de tantos trabajos, ¿qué queda por decir?

Todo. Nuestra fuente de inspiración es el odio y la rabia, y eso es inagotable; cada día aparece una temática nueva que nos empuja a escribir. Mientras otros artistas hablan de amor, nosotros trabajamos con la morralla del mundo, con todo lo que huele mal y duele, y lo cierto es que cada vez hay más.

 ¿Qué puede esperar de Rat-zinger alguien que os escucha o va a un concierto por primera vez?

Nos gusta cuando viene gente que no nos conoce y aun así lo disfruta. Nosotros tocamos para nosotros; si a la gente le gusta, perfecto, y si no, estamos acostumbrados. Pero cuando alguien que no suele escuchar esta música viene, conecta y además vuelve a vernos, eso para nosotros es un regalo.

¿Y la gira?

Buenas sensaciones. Lo de Valladolid nos motivó mucho. Siempre vamos poco a poco, pero siempre un poco mejor y ya, con la edad que tenemos, camioneta y manta.

Solo me queda daros las gracias por atender a Rock Culture y… Larga Vida Al Infierno

Larga vida al infierno siempre. Muchas gracias a vosotros por haceros eco de nuestro nuevo álbum.

JOSE C. SORIA PARRA

@jcsparra.pics