Jam Albarracín ha fallecido a los 66 años. Músico, periodista y excelente persona, nos deja un rico legado cultural y un vacío irreparable.
La verdad es que no sé muy bien ni qué escribir… Sigo un poco en shock, pese a que llevaba tiempo delicado de salud para mi ha sido algo inesperado, pero es que Jam era de esas personas que siempre han estado ahí y que yo pensaba que siempre estaría ahí. Hubo una época en Murcia que daba igual al concierto que fueras, si era música de calidad allí estaba Jam, a veces como jurado de un certamen, otras veces como periodista y muchas otras como melómano…

Podría empezar diciendo que era de Caravaca de la Cruz, que fue de los primeros músicos murcianos en estar en el top de las listas nacionales con sus Farmacia de Guardia. Que fue una persona comprometida con sus ideales (que eran de carácter noble y social), que fue periodista y cronista en el diario La Verdad, también presentador de televisión. Pero todo esto son cosas que quién más quién menos ya las conoce, así que haré algo muy murciano, el «alberoque»: Una tradición que consiste en tomar un vino o una copa con los seres queridos del difunto y recordar buenos momentos. Como escribo desde la distancia, pero sé que esto lo leerá mucha gente que quería a Jam, voy a ponerme un trago igualmente como si estuviera con vosotros… Va por Jam:
A Jam (la persona) le conocí a raíz de una asociación cultural musical que hicimos mi amigo Isaac Vivero (Actual CEO de la sala Garaje Beat Club) y yo en nuestra etapa universitaria (algo que ocurrió poco después de la edad media, siglo XVI seguramente). Decidimos llamarnos Murcia Rock y nuestra motivación era ser un altavoz para las bandas emergentes murcianas. Casualidad que aquel nombre resultó estar registrado por el periódico La Verdad y, tras unas tensiones iniciales, conseguimos hablar con Jam que nos ayudó mediando en todo esto de manera que ambos nombres pudieron coexistir y sobrevivir durante algún tiempo. Las grandes historias nunca tienen comienzos fáciles.
Pero mi primer recuerdo fue mucho antes, con Jam como jurado de los festivales CreaJoven. Mis amigos y yo éramos más heavies que afeitarse con un machete y Jam estaba más cercano al lado pop/alternativo, por tanto, dentro los miembros del jurado, le veíamos casi como «el enemigo». Ahora lo pienso y me rio pero en aquella época los concursos CreaJoven eran religión entre las bandas emergentes y las finales se vivían con la pasión con la que se vivía la música en los 80. O eras de los heavies o eras de los poperos, no había medias tintas. Pero las personas evolucionan, y los gustos musicales también y así fue como Jam, en una de las muchas conversaciones que recuerdo, me descubrió a un grupo que cambio mi vida…
Dr. Feelgood, fue la banda que nos unió musicalmente a Jam y a mí (el futbol y la política vinieron después, junto con otras pasiones de la vida de las que nos gustaba charlar). En concreto fue su guitarrista Wilko Johnson lo que nos unió más… Fue la típica conversación sobre «guitar heroes» donde surgió este nombre por primera vez. Yo, que soy muy cabezón, defendía a los de mi gusto, pero Jam insistió en que escuchase a Wilko. Como buen bajista que era, y como mal bajista que soy yo, sabemos que cuando entre bajistas hablamos de guitarristas es que son muy buenos, así que, sin escucharles, hice dogma de fe y me fui a Discos Tráfico y compré el disco Down by the Jetty. Pues bien, el primer tema, She Does it Right estuvo en bucle en mi discman durante más de un mes. No podía pasar a escuchar el segundo tema, me había dejado loco, estaba hipnotizado.
Años más tarde pude ver a Wilko en video, no entendía nada, ¿Cómo podía tocar así y que sonase todo eso? Hoy en día es fácil ir a internet y buscar cualquier video pero en los 90 tenías que esperar a que lo pusieran en la MTV o en algún VHS del hermano mayor de algún amigo y, mientras tanto, te imaginabas como tocaban. Para mi fue un shock, si en disco era buenísimo, verle tocar era algo alucinante, su técnica era (y es) única e inigualable. Recuerdo que lo primero que me vino a la cabeza fue «Joder, Jam tenía razón, este tío es increible». Nunca podré estar suficientemente agradecido a Jam por descubrirme a Dr. Feelgood, y sí, Jam tenía razón, como en casi todo, porque Jam era un tipo sabio, de esos que cuando empiezan a hablar atiendes porque seguro que cuenta algo interesante.
Años más tarde pude hacer una entrevista a Wilko, tristemente fallecido hace unos años, y Jam estuvo muy presente en mi cabeza durante toda la entrevista. Curiosamente Wilko me recordaba un poco a él, también tenía ese don de captar la atención con cada frase que salía de su boca. Nunca le pregunté a Jam si pudo entrevistar a Wilko pero estoy seguro que hubiera sido algo glorioso.
Seguro que quién más quién menos, cualquier persona ligada a la escena musical de Murcia, tiene anécdotas con Jam para contar. Quien guste puede contar las suyas en los comentarios, no se me ocurre mejor homenaje para Jam Albarracín. Yo por mi parte voy a apurar el último trago de vino en memoria de Jam, quiero pensar que está ahora mismo en algún garito en el otro lado disfrutando de una buena charla con su querido Wilko.
Me quedo con la última frase que me dijo, fue hace tres semanas en una crónica que escribí de ZZTop: «El Rock es Pasión».
Me gustaría pensar que nos está viendo desde arriba, de modo que, para terminar, no lo haré con una canción de Jam (seguramente, esté harto de escucharse, como casi todos los músicos), lo haré con algo que le va a gustar y que espero que sirva para que alguien descubra a nuestros amados Dr. Feelgood… Va por tí amigo, ¡Vaya viaje apasionante ha sido tu vida!
Gracias Jam.





