Jared James Nichols nos ofreció el sábado pasado en Leturiaga un Clinic digno de maestros de las seis cuerdas.

Esta vez la gira española del músico americano no pasaba por Madrid, para compensar, desde Leturiaga montaron un atractivo Clinic en el día libre del artista. Desde la puerta se escuchaba el sonido de una batería, el bueno de Jared se había traído a la banda, genial, eso implicaba más música.

Mucho guitarrista con ganas de asimilar información entre los asistentes y el buen rollo que siempre desprende el genial guitarra hacía que el calor de la sala aumentara por momentos. La sonrisa del de Wisconsin iluminó el pequeño escenario y tras una breve y bromista presentación arrancaron haciendo lo que mejor saben, música, tres temas nos ofrecieron para calentar Jared y sus chicos, con tres alucinantes solos de cada uno de regalo extra antes de la ronda de preguntas.

Un Jared animado y encantador nos cuenta el motivo de no usar púas, es zurdo y con la púa no llegaba a sentir la música como con los dedos, nos mostró cómo la escondía en sus comienzos cuando le decían que debía usarla. Admite que cuando participa en alguna jam si las usa, por la energía y eso. Rasga las cuerdas ante nosotros con casi todos sus dedos diferenciando el sonido de cada uno, imaginad, una pasada.

Llega el momento de relatarnos la historia de Dorothy, su Les Paul, es preciosa, aviso. Fue un regalo de un fan, tras un tornado, se la encontró a la puerta de su casa, la propietaria se la cedió y este quería darle un buen uso. Jared condujo siete horas para llegar a ella, este generoso seguidor se empeñó en regalársela. Nichols se la llevó a un amigo, Joel, sin mástil, para ver qué podía hacer con ella y aparte de alucinar y colocarle la parte faltante sin arreglar nada y certificar que esa joya datada en 1952 tenía un valor increíble, lo hizo gratis. El seguro me cuesta una pasta confesaba bromeando y cuánto sufre cuando a veces al viajar, le obligan a facturarla.

Lo más bonito de la música es no tener barreras

Habla de su pasión por el blues, se le iluminan esos azules ojos al contar su historia con este estilo mientras sus dedos  juegan con las cuerdas para deleite de los presentes. Menciona a Black Label Society y asegura que no es imprescindible mucha teoría, que lo más importante es tocar y tocar y sentir, hablar a través de la guitarra, poniendo tu mente en la música.

Toca el turno de dar nombres de sus héroes, Eric Clapton, Lesley West, Jimi Hendrix y hasta Kurt Cobain, son los principales aludidos, porque afirma que lo más bonito de la música es no tener barreras.

Pregunta sobre composiciones de temas, nos revela que es incapaz de sentarse frente a un papel y un boli y ponerse a escribir, le tiene que venir, orgánicamente y eso le sucede en cualquiera lugar. Escribir te hace mejor guitarrista.

La historia de cómo se decidió a ser el cantante de su banda es graciosa y lógica, estando él al micro, nunca el cantante le dejaría tirado por una carrera en solitario, de esta forma no dependes de nadie, de eso se dio cuenta cuando llegó con 21 años a vivir a L.A. «Mi primer concierto tocando y cantando fue duro, porque no tenía ni idea de cómo respirar», bromea recordando, nos da unos consejos sobre ejercicios vocales, respiración, diafragma y demás. Más risas al desvelar que al principio intentaba cantar como Steven Tyler y gesticulando entendemos que aquello no funcionó pero poco a poco aprendió a entender su voz con su guitarra y descubrió que la mezcla de las dos cosas era algo especial. Aconseja dejarse llevar por la mente, que todo fluya.

La guitarra española sale a relucir y aprovecha para hablar de su amor por la música de ese estilo, Andrés Segovia es nombrado y admirado y promete que cuando tenga tiempo, aprenderá más sobre el estilo. Más consejos, practicar de pie, sentado no es lo mismo para luego los escenarios, cuerda ancha, sobre todo para él que tiene un físico imponente.

Nos presenta su nueva guitarra, la tiene desde noviembre y es su primera gira con ella, de nuevo salen los chicos de la banda Louis Collins al bajo y Ryan Rice a la batería  y se lían con unos temas más, Honey Forgive Me con sólo de batería y jam incluidas.

Un Clinic completo y muy musical que acabó con el simpático guitarrista saludando, firmando discos y haciéndose fotos con todos los alucinados asistentes. Jared vuelve pronto, eres genial.