Johnny Ramone – 73 años del nacimiento de un mito del punk

Johnny Ramone – 73 años del nacimiento de un mito del punk

Supongo que antes que yo, la gente tocaba con púa para abajo durante breves períodos en una canción, en lugar de toda la canción. Era tan sólo un mecanismo de sincronización para mí.
Johnny Ramone 

La verdad es que puede resultar mucho más fácil criticar a una persona que alabarla, sobre todo cuando a lo largo de su vida se ha empecinado en formar parte de ese selecto grupo de artistas poco progresistas. Pero negar su situación creativa y, en especial, su capacidad de hacerse hueco en la convulsa historia de la cultura rocksería de necios. Estoy hablando de Johnny Ramone, uno de los fundadores originales de la legendaria banda punk Los Ramones.
Creador de unos riffs únicos que combinando el SweetBeach Rock de los 60’s y la calle de clase media neoyorquina, se pudo abrir camino, repito, en la historia de la cultura rock; le pese a quien le pese.

Mientras la decadencia del PopArt ganaba adeptos que se toqueteaban la amígdala cerebral con gas de la risa y cocaína, un par de muchachos desgarbados forjaban un tándem destructivo basado en cierto estigma que ya asolaba el planeta e intentaba dar voz a esa masa obrera que no era atractiva, ni virtuosa y no entraba en las discotecas. Johnny no tenía claro qué hacer con su vida, y tal vez eso le dio la magia para formar un movida que nunca dejó de ser underground del todo, el odio a la policía, los hippies y cierto toque xenófobo, lo haría encontrar un camino paralelo a una escena Punk muy definida. El NoFuture estaba bien para los europeos que intentaban reflejar asco por todo, pero terminaban siendo carne de revistas y pop. El Punk not dead, exploited, bueno, tenía los días contados y carencia de cierta estructura de armonías… Sin embargo en su cabeza rítmica algo sencillo y ligero, pero cabreado y contundente estaba dando patadas para salir a una escena que nunca dejaría de mutar, ni de reconocerlo a nivel masivo.

Johnny_Ramone

Mientras David Bowie, Lou Reed, Alice Cooper o Neil Young los veneraban como mentores de un movimiento que terminó generando ese punk armónico de Bad Religion (primero) y Butthole Surfers o The Offspring más tarde, la opinión pública los tenía en un costado que apenas les dejaba oler el mainstreem junto a otros proscritos como Iggy Pop, Glen Dazig o Andres Frege. El análisis del «por qué» nos lleva a varios factores, no solo por su antipatía o actitud reaccionaria, si no más bien por una cadena de eventos profesionales internos que no rindieron frutos. Si bien sus primeros discos de estudio tenían hits que están en la memoria colectiva, las peleas internas y los fallos a la hora de fichar un productor que pudiera sacar partido a sus virtudes hicieron que cada trabajo lanzado al mercado arrastrara fallos que una sociedades voraz y consumidora como la yanki no los consagrara.

Lo mágico para Ramones vino luego de tortuosas batallas y giras desgastantes; la imposibilidad de mantener armonía interior con batería y bajo, sumado a lo que Joey Ramone vivió como una traición imperdonable (Johnny le birló y se casó con el amor de su vida, Linda) los termine arrojando a una gira por Sudamérica. Si bien en su propia ciudad escasamente podían tocar frente a más de 3000 personas, su llegada a Argentina y la locura de tener que agregar fechas y fechas tocando en cada una de ellas para más de 8000 hizo que pudieran seguir como banda algunos años más.

Durante los primeros años de los 90’s Joey sufre graves problemas físicos y lesiones que le impiden planear cualquier proyecto o gira, sumado al mal ambiente en el grupo en 1996 deciden separarse; y qué mejor registro de su paso por la Tierra que grabar un concierto en dicho país… Adiós, amigos fue uno de los primeros álbumes que transmite esa devoción de un público que supo valorar la singularidad de un grupo capaz de tocar 29 canciones en algo más de 1 hora, con un estilo que hizo escuela en su momento gracias a un profundo conocimiento de sus condiciones y limitaciones. Pero por encima de todo por haber inventado un sonido particular e irrepetible.

La delicada salud de Joey Ramone hizo que en el año 2001 expirara, solo, en un cuarto de hospital escuchando U2… y que Johnny, tal vez en un balance personal y con proyectos solistas posteriores a Ramones que no alcanzaron repercusión alguna, entrara en una depresión profunda y lo alejara por completo del circuito. Eddie Veder, mostrando su enorme cariño por la banda, en un concierto, en México, lo llama desde su móvil y consigue que la gente le diga «Hola, Johnny», para luego hacer una versión inmejorable de I believe in miracles. Podéis ver el video aquí.

Un cáncer de próstata termina con su vida en 2004. Seguía casado con Linda, con su guitarra Mosrite y con la mirada del muchacho obrero que formaría parte de nuestra cultura rock… Si de algo os vale, la prensa especializada lo ha puesto en el Top Ten de los mejores guitarristas del siglo XX; ha escrito riff’s intensos como She’s a sensation, We want the air wawe o adaptado versiones como Out of time de los Stones, What a wonderfull worldSomebody to love

Como dije al principio es fácil hablar mal de alguien… lo difícil, a mí entender, es explicar al mundo del 2021 que los sonidos de hoy ya fueron visionados por un tipo que no ha tenido el virtuosismo de tantos otros, ni el look más «rocker», pero que ha hecho del Punk un estilo con mucho más que un vómito y guitarras desafinadas. El resto que lo escriban los que saben de chusmeríos… Hey ho, let’s go!

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