Juanes, mucho más allá de la Camisa Negra.
Reconozco no haber sido fan de Juanes hasta no haber conocido más a la persona. Como mucha otra gente, estoy sujeto a ciertos sesgos que me impiden ver más allá de los cánones que marcan mi criterio musical, ese que se graba a fuego durante la adolescencia pero que, en algunos casos, se va moldeando con el tiempo.

La verdad es que, si mi yo adolescente mirase a mi yo actual, lo primero que haría sería llamarme idiota. Seguramente bien merecido desde su punto de vista. Cuando me encerraba en mi habitación a escuchar a grupos como Metallica, Sepultura, Pantera o White Zombie jamás pensé que podría disfrutar años después de un concierto como el de Juanes, pero también pensaba que la vida sería de otra forma y al final todo va por caminos alternativos al prototipo ideal que todos llevamos en la cabeza. Y creo que parte de esto también pudo pasar con Juanes.

Empecé el concierto desde la desconfianza del que ha crecido estudiando a los músicos de rock, pero hizo falta poco más de cinco compases para darme cuenta de que Juanes era «uno de los nuestros», la forma de agarrar la Strato (Fender stratocaster), esos acordes rompe-dedos que se veían de vez en cuando, esa forma de moverse por el escenario.. No digo que no corra por sus venas aguapanela o chicha, pero también corre un poco de bourbon con soda, es algo innegable.

Ya puestos, me puse a analizar las letras y, como buen latino, sus letras hablan un poco de amor y mucho de desamor. De relaciones difíciles, pero también de esperanza, un poco un tobogán, o más bien una balanza, donde a veces gana el amor y muchas otras el desamor. Una balanza que a veces funciona y otras se rompe.
La música en directo tiene la capacidad de tocar en el espectador mucho más adentro que en cualquier otro lugar y así pasó al escuchar canciones aparentemente festivas y bailongas que encierran situaciones realmente tristes y dramáticas, como La Camisa Negra, mil veces bailada en bares pero que si analizas esa letra en forma de poema, sin música, es un drama shakespeariano. Aquí es justo cuando se acerca al blues, en las letras, y, si las letras son parte de lo vivido, Juanes ha vivido lo suyo.

Durante el concierto Juanes se dirigió directamente al público en dos ocasiones, la primera para rendir homenaje a las víctimas del terremoto de Colombia, un sentido homenaje desde la distancia. La segunda vez fue para explicar que, de adolescente, tuvo su primer contacto con el Heavy Metal, género al que ama con locura y que sirvió para rendir homenaje a Black Sabbath con Paranoid, Metallica con Enter Sandman y a The White Stripes con Seven Nation Army y que puedes ver pinchando aquí. Esta última, la única que reconoció un público muy alejado del rock y el metal pero que un servidor agradeció ese medley como agua de mayo. Medley que me hizo preguntarme si veremos a Juanes alguna vez con un proyecto paralelo de rock/metal como vimos a Alex de Maná con su grupo De La Tierra.

Con esa duda me voy del festival, con eso y con la sensación de haber visto a un gran músico con una gran banda. Mi consejo, si realmente amáis la música aunque sea de otros estilos, id a ver a Juanes la próxima gira, no os defraudará, el directo le hace muchísimo bien a este artista.

El concierto seguramente haya sido el más especial dentro del certamen Sal de Música, no en vano era el cabeza de cartel. Pese a ello, desgraciadamente quedaron bastantes localidades por vender. El caviar no es para todo el mundo, está claro. Respecto al festival Sal de Música las sensaciones han sido muy positivas, bien organizado, con áreas de descanso y restauración y actividades para amenizar la espera. Quizá Juanes mereció mejores teloneros, algún artista local de renombre habría ayudado, en cualquier caso repetiremos el año próximo sin duda.
Artista: Juanes. Fecha: 13/08/2026. Recinto: Festival Sal de Música. Organiza: Ayuntamiento de San Pedro Del Pinatar.
















