Uno más, otra noche de ronda, hundiéndonos en la noche, caminando…puedo seguir así horas. Es lo que tienen los conciertos de Leize.
La madrileña sala Revi Live presentaba el ambiente de siempre de antes de una actuación de los guipuzcoanos. El espacio de fuera presta a que antes de entrar nos encontremos, saludemos y pongamos al día. Siempre los mismos sospechosos, como en casa.
Dos bandas, crearon la tensión que el evento merecía. Los talaveranos Trago Mortal fueron los primeros en escena. Su hard rock en castellano sonaba bien, el protagonismo se lo llevaron los hijos del vocalista, con sus dos versiones, It ‘s So Easy de Guns And Roses y Heroes de David Bowie. La tercera adaptación fue más estatal, con permiso de Barricada, se tocaros un agitado Haz lo que quieras.
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Sus temas propios sonaron bien, generosos en riffs y consecuentes en golpes de bajo. Tuvimos el placer de escuchar en primicia su próximo single, Docil, gustaron bastante.
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Los segovianos Hijos de Overon daban rienda suelta a su metal de aquí con la gente ya tomando posiciones en las primeras filas. Añadidos al cartel en casi el último momento, su batería no pudo acompañarlos y Fernando hizo una perfecta suplencia, de ahí que el setlist variará un poco y Titania no fuera del todo protagonista.
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Arrancaron con Salvaje y comprobamos que estos chicos tienen tablas, se mueven bien en el escenario, con seguridad aplastante, lastima los problemas de sonido, desde el foso y el escenario se escuchaba una extraña música de fondo.
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Momento especial, el acústico que montaron para tocar la balada Bajo la lluvia, una de esas canciones que enganchan de principio a fin. Un guiño a los 80, la divertida versión de Dragones y Mazmorras puso el toque nostálgico. Acabaron con Ragnarok, su ya clásico. Volverán pronto a Madrid, estaremos pendientes.
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Llegaba el momento esperado de la noche, Leize, hace poco Felix nos contaba en una entrevista que ellos no necesitan mucho, cuatro altavoces y nosotros al otro lado, tal cual.
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El brillante escenario, arropaba perfectamente a estos cuatro creadores de sentimientos. El setlist, como siempre, se nos qjedó corto, tres horas más hubiera estado bien. Pero Felix, Toño, Ibi y Mikel nos hicieron sentir que esto es para siempre, con los temas de estos años de carrera y con los nuevos del 40 Peldaños
Su puesta en escena es tan sencilla como efectiva, la música, las letras y su honestidad son las absolutas reinas del concierto. Mikel y Toño, disfrutan y hacen que disfrutemos. Ibi controlando los tiempos minucioso e irrefutable tras las baquetas, esas que acaban destrozadas al final del show en manos de algún afortunado.
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Felix, el sheriff, al mando, con el carisma y la serenidad de siempre, esa sonrisa cómplice. Que poco se habla del nivel vocal que lleva manteniendo todos estos años, a pesar de lo duro que se lo pusieron los medios el pasado sábado, su voz sonó impecable, como siempre.
No hizo falta mucho para que el mosaico de almas inquietas, se dejara arrastrar por la marea sonora. La teoría era que venían a presentar su último disco, 40 peldaños, la práctica es que cayeron misiles de todas las décadas. Los dos nuevos temas. pues como si llevaran toda la vida con nosotros, que somos gente de bien, de bien aprendernos las letras. Las dos versiones, suenan cañón con esa Flying a pleno gas.
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Tenía muchas ganas de ver desplegar su hacer a Mikel en Voy buscándote con ese riff inicial tan Starting All Over Again, preciosa. El solo de Al límite también me tenía intrigada, acojonante. Cómo Rob Halford lo descubra, manda a paseo a Faulkner y nos roba a nuestro Mikel, que casi al final tuvo un problemita con su hacha y tuvo que tirar de la preciosa Gibson Les Paul, disfrute doble.
Toño nos hizo contener el aliento al subirse a una de las columnas del escenario, brindamos con Kas naranja. Nos dio un vuelco el corazón en Otra noche más, que ese es un tema muy madrileño. Personalmente superé, como siempre, A tu lado no con poca emoción.
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Absurdo y su delicada letra nos llevó al extremo. El escenario tuvo un invitado de honor, uno de los culpables de traer a Leize al barrio, Israel Minaya se subió y cogió el micro en Devorando. Nuestra Noche de ronda llegaba a su fin entre sonrisas y buen rollo absoluto.
Esto pudo ser la teoría, para la práctica, la que sentimos mientras vivimos el concierto, no tengo palabras suficientemente bonitas, porque Leize son la banda sonora de nuestra vida y eso se siente, no se explica.
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El último acorde se desvanecía en el aire a la vez que nuestro último aliento. Leize no son solo música, son una experiencia de recuerdos y emociones grabadas en la memoria de todos los que seguimos a la banda. Un día, mi corazón podrá pasar a texto lo que se siente. Siempre Leize.


