Se acaba el año y, aunque confieso que cada vez me cuesta más asomarme a las novedades, este 2025 me ha dejado un puñado de discos que me han acompañado en los momentos clave. No busco hacer crítica musical, solo compartir los álbumes que más me han emocionado. Ojalá este 2026 venga cargado de tiempo para descubrir mucha más música.

1. DEAFHEAVEN – Lonely People With Power

Es el equilibrio perfecto. Han sabido juntar la agresividad de sus inicios con esa belleza etérea que exploraron últimamente. Es un disco cinematográfico que te lleva de la furia absoluta al alivio más puro. George Clarke suena más apasionado que nunca; es de esos discos que te erizan la piel.

2. IGORRR – Amen

Una auténtica locura organizada. Es como entrar en una catedral donde conviven el metal extremo, la electrónica y la música barroca. Parece un caos, pero todo encaja con una precisión increíble. Es vanguardia pura que no tiene miedo a romper ningún límite. Sorprendente y adictivo.

3. SAOR – Amidst the Ruins

Nadie me hace viajar a las Highlands escocesas como Andy Marshall. Es un disco para cerrar los ojos: gaitas y violines abrazando un black metal atmosférico que suena a naturaleza y a nostalgia. Es épico, melancólico y, sobre todo, muy honesto. Un refugio absoluto.

4. EPICA – Aspiral

Me ha sorprendido verlos salir de su zona de confort. Aunque mantienen su esencia majestuosa, se nota una búsqueda de algo diferente, más teatral y experimental. Simone Simons explora nuevos registros y las guitarras tienen un peso brutal. Un giro «extraño» pero fascinante que les ha sentado de maravilla.

5. DREAM THEATER – Parasomnia

Es el momento que todos esperábamos: el regreso de Mike Portnoy. Pero lo mejor de este decimosexto álbum no es solo la vuelta del «hijo pródigo», sino cómo han priorizado la emoción sobre el virtuosismo vacío. Han buscado devolverle el alma a las composiciones con canciones más directas, enérgicas y con un gancho que se echaba de menos. Quizás no sea su obra definitiva, pero es un inicio precioso y lleno de esperanza para esta nueva etapa.

El Bonus: PARADISE LOST – Ascension

No podía faltar. Es un resumen perfecto de toda su carrera: el aroma gótico de sus clásicos mezclado con la pesadez del doom que recuperaron hace poco. Nick Holmes sigue siendo un maestro de las sombras. Un disco denso y oscuro que demuestra que, tras décadas, siguen siendo los reyes de la melancolía.