Los conciertos de nuestra vida (VIII): Mazarock (1980-1983)

Mazarock (1980-1983)

En pleno proceso de transformación social que fue La Transición Española, fue Madrid el epicentro de los cambios más radicales en el plano cultural. La juventud cogió las riendas de la evolución a una democracia incipiente deseosa de borrar años pasados.

A las puertas del fenómeno de La Movida madrileña, el rock hizo acto de aparición en la capital a través de la gente de barrio y su música. Con la organización de multitud de conciertos y algunos festivales, el arraigo a la música más dura en los jóvenes facilitó la evolución a otros estilos de música, siendo el heavy metal el más claro de ellos. Con la victoria de Obús en 1981 en el mítico Villa de Madrid y la aparición de multitud de nuevos grupos fue muy fácil la expansión de lo más pesado del panorama musical.

Pero no fue en Madrid, sino en Puerto de Mazarrón, localidad costera del sureste estatal, donde se celebró el que iba a ser hasta la fecha el festival que mejor se adaptó a los gustos más roqueros. Desde 1980 a 1983 tuvo lugar en el mazarronense Estadio Playasol el Mazarock.

Se comenzó con unos primeros carteles donde se mezclaban los últimos coletazos del rock progresivo, como Bloque o Mediterráneo, con los poperos cartageneros Parábola, e incluso con la gran gira de Miguel Ríos junto a Leño “El rock de una noche de verano”.

Pero no fue hasta 1982 cuando el cartel comenzó a especializarse en el lado más duro del rock. Con unos Barón Rojo a un mes de tocar en Reading, unos Obús comiéndose los escenarios desde antes de sacar su primer disco, y unos Leño destripando versos de aceras, el 24 de julio se celebró la tercera edición del festival. Completaron el cartel unos Topo recién escindidos de Asfalto, Antonio Flores y Bloque. Todo ello animado por el incombustible Mariskal Romero.

Entre el 23 y el 24 de julio de 1983 tuvo lugar la cuarta edición del festival, al que se denominó el Donington o el Reading español en referencia a los festivales británicos de heavy metal más importantes de Europa. Dos días de tralla y metal con Obús, Ñu, Evo, Pegasus, Cargo de Nuit, Moris, Medina Azahara, Ángeles del Infierno, Barón Rojo, Banzai, Panzer, Asfalto, Mediterráneo, Topo y Express. En el cartel aparecía también como cabeza del festival los legendarios The Yardbirds, pero diferencias en la contratación provocaron que no acudieran a la cita. Y como casi siempre, con la presentación de Mariskal Romero animando al respetable.

Las playas de Puerto de Mazarrón se llenaron de hordas heavys con radiocassettes, tachuelas, litronas y cigarros. La repercusión del festival fue tal, que es uno de los más recordados de cuantos se han llevado a cabo en España en el ámbito del heavy metal. Pero la llegada del PSOE al gobierno estatal lastró la evolución veloz que estaba tomando la parte más dura de la escena musical. Recortes de subvenciones provocaron que a partir de 1984 se produjera una sequía de conciertos y festivales, ya que los promotores se veían inmersos en la dificultad para cuadrar cuentas en la organización de un evento de este tipo.

Así fue como el Mazarock murió en lo más alto. Con sólo cuatro ediciones y con un claro carácter ascendente en cuanto a organización y calidad musical, fue tal la huella que dejó que en la localidad costera la Asociación Almazarock intenta evitar que caiga en el olvido lo que nunca debió dejar de existir.  Aunque de ello también se encargó un loco visionario como Marcos Rubio intentando reflotarlo en el siglo XXI con el Festival Leyendas del Rock que comenzó a celebrarse en Bolnuevo (Mazarrón) en 2006. Pero eso ya es otra historia.