¿Qué fue antes el show o Michael Monroe? Lo tengo claro, él.

El pasado 29 de octubre en la madrileña Revi Live tuvimos el placer de disfrutar del divo del rock, del glam, del escenario y de la madre que lo parió. Si el finlandés toca cerca, la atracción para ir a verlo es del cien por cien, porque sabes que vas a asistir a un recital de temazos de toda la vida y a un derroche de saber hacer en el escenario inigualable e incomparable.

Jolly Joker

Si hay una banda estatal con un frontman a la altura de mister Monroe, esos son Jolly Joker, tenían que ser ellos quienes abrieran sí o sí. Es un deleite tenerlos delante siempre y esta vez casi se podía sentir ese extra de motivación que es abrir para un referente como él.

Concentrados y profesionales salieron en tromba con el clásico Sky Is So High seguido de Shotgun, lo de siempre, da gusto trabajar en La Revi, todo funciona como debe y se disfruta de los conciertos sin pensar en lo de detrás, de eso se encargan ellos. 

Pocas palabras hasta Little Cadillac, tema de su último disco que se ha hecho fija en los setlist de los valencianos. Lazy da las gracias a la sala, a Monroe por invitarlos y a Madness por haber hecho posible esa actuación, trago de Jack Daniels y a seguir.

El vocalista dedica emotivamente el tema Blood Velvet a la gente afectada por el fatídico accidente de tren ocurrido un día antes, detallazo de los chicos de Jolly Joker. Sabía que se me iba a hacer corto y por eso I Just Wanna Kiss You se bailó todo lo que se pudo porque quedaban la enérgica Hey You en la que mister Lane y los chicos se desmelenan del todo y más si es que eso es posible y se despiden con ese himno de celebración del rock Rockin In Stereo, en la que vuelven a coger la botella de Jack para pasearse por la primera fila ofreciendo ese merecido trago a un público que ya lo daba todo en la sala. 

Con los Jolly Joker siempre es igual, fiesta y diversión con buena música y da igual las veces que los hayamos visto, siempre queremos más. Emocionados estaban ellos de haber compartido escenario y camerino con el gran Michael Monroe, se merecen eso y mucho más.

Michael Monroe

Entraba a La Revi pensando en las dos alas del escenario, los que conocemos al finlandés sabemos a qué nos referimos, se le iban a quedar pequeñas, seguro. La sala estaba bien de gente para ser jueves, este crack mueve montañas, mucha gente de fuera.

Da igual cuando leas esto, el estado de forma del Monroe a sus 64 años es impresionante, ya quisiéramos llegar a su edad la mitad de activos. Dead, Jail or Rock ‘n’ Roll y la fiesta empieza, su carisma es tan grande que te hace sentir asquerosamente terrenal. Su voz no es la de hace años pero tiene la cabeza suficiente como para engancharnos hasta donde llega, Old King ‘s Road es ese claro ejemplo.

Sigue pegando saltos y demostrando esa elasticidad física y vocal, abanicos lanzados al público, sonrisas y gestos de complicidad, se lleva toda la atención a pesar de la sólida banda que lleva detrás, ruedan los temas, todo fluye y nada te desvía de lo que importa, disfrutar de lo que pasa en el escenario. Black Cadillac de su último álbum, aquí no se viene a vivir del pasado.

Antes os he comentado que si los lados de escenario y tal, bien, no tardó mucho Michael en poner en vilo a la gente de seguridad de la sala subiéndose a una de las columnas, el tema I Can’t Get It fue el elegido, es increíble el tío, único y necesario. Saltos, guiños, cambios de gorras, no para de sorprendernos a pesar de conocer de sobra su forma de actuar, en Nothing ‘s Alright sudábamos cual sauna finlandesa, qué placer.

Sin parones para discursos los temas fluyen por las venas de Monroe y por nuestros tímpanos a una intensidad total, el estribillo de la divertida Hammersmith Palais, cómo no vamos a gritarlo. Elegantemente vodevilesco, nos recordó ese Boulevard Of Broken Dreams, no quisiera ser ese pie de micro, el mareo que debía llevar de tanta vuelta y patada, desenfreno.

Una rápida, One Man Gang, apreciamos que el bloque rítmico va súper bien engrasado y el punto de nostalgia de ver a Sami Yaffa al bajo aporta emoción histórica al colorido escenario. Si hay un tema de raspar cuerdas vocales en el repertorio de este showman, es Don´t You Ever Let Me.

Llevamos solo una hora de show y me entran los calambres con Back To The Mystery City. Michael y Steve hacen como que se sientan a pie de escenario, de la calma a la tempestad con Ballad Of The Lower East Side, aleluya.

Ese brillante saxo que acompaña a Malibu Beach Nightmare con ese Karl, magistral a la batería, nos lleva de calle. I love you, gracias, nos dice, ay esto suena a que vamos demasiado deprisa, enfilamos con Up Around The Bend en la que invita a compartir micro al bueno de Rich.

Desaparecen para volver diciendo que aún quieren un poco más con Taxi Driver y nos sorprenden con un mini duelo de cuerdas maravilloso. No preguntéis pero el frontman lleva una nariz de payaso…1970 es el lógico final a esta explosión de glam y arte, armónica, vacile, paseo por el foso, poco le quedaba por hacer al incombustible Michael. 

Acabamos y yo quiero ser él, nos ha vuelto a pasar por encima, nos ha abierto los ojos a lo que es un espectáculo de rock en vivo y nos ha dado una lección maestra de cómo sobrevivir durante décadas sin inmutarse. Eterno Michael Monroe, te adoramos.