Que esto dure para siempre | Crónica de Ratones Paranoicos y Lujuria en Valencia
La noche del jueves 27 en Valencia no era una más; era la última ceremonia de los Ratones Paranoicos, la banda mas rolinga tal vez del mundo, en el viejo continente, coincidiendo con el cumpleaños de Pablo Memi el maldito del bajo. La atmósfera prometía una velada épica.
Lujuria
A las 20:00 h, los argentinos de Lujuria, una banda que desde 2006 viene sacudiendo Buenos Aires, tomaron el escenario como invitados. La banda esta integrada por Matt Houdini en voz y guitarra, Mateo Novati en Batería, Osmeli Ricardo en Bajo y Fernando Girón en Guitarra.

Con siete álbumes en su haber y colaboraciones de peso como Jesse Hughes (Eagles Of Death Metal) y Nick Olivieri (Mondo Generator, Queens Of The Stone Age, Kyuss), su sonido arrollador dejó al público atónito, sin terminar de procesar lo que ocurría. Tras giras con entradas agotadas en Estados Unidos y un continente europeo listo para recibirlos, el rock and roll tiene cuerda para rato.
Ratones Paranoicos
Con el ambiente al rojo vivo, a las 21:15 h subieron al escenario los eternos Ratones Paranoicos. La formación clásica de cuatro integrantes, esos incombustibles del rock argentino, Juanse (voz y guitarra rítmica), Pablo «Sarcófago» Cano (guitarra líder), Pablo «Maldito» Memi (bajo) y Rubén «Roy» Quiroga (batería) iniciaron su última ceremonia en Valencia. Arrancaron con Ceremonia en el Hall, dando inicio a una noche histórica, con guitarras al frente y el ritmo impecable de una banda con 40 años de trayectoria.

Los trapos ya ondeaban en la sala tras pocos minutos; todo era agite, una fiesta que reunía a padres e hijos, fútbol y pibas con remeras de Sigue girando. Los hits desfilaron uno tras otro, desde Sucio Gas hasta La Nave, bajando la adrenalina por unos minutos. Luego, Vicio hizo que todo volara por los aires nuevamente; a esta altura, el pogo dominaba la sala, las banderas en alto y la gente en éxtasis total.

Con Rock del Pedazo sucedió lo inevitable: dos acordes de guitarra y explosión. La gente, entre la emoción y el frenesí, cantaba por encima de la banda. Hubo tiempo para festejar el cumpleaños de Pablo Memi, el maldito, un tiempista que no se equivoca, pase lo que pase. También se demostró el amor eterno a Sarco en cada final de canción.

A partir de Rock del gato, emergió el lado más barrial de los Ratones: Sigue girando, Cowboy, Enlace. Y el cierre, porque así cerraron, fue con esa versión de Para siempre Diego; solo faltaba él para que, sumado a todo lo vivido, se nos escapara una lágrima. Se despidieron los Ratones, se fueron con su última ceremonia, dejándonos el alma llena de argentinidad y la tristeza de su partida. Se fueron como correspondía, como rock stars.




















