Regresión (Alejandro Amenábar, 2015)

Recuerdo perfectamente el día que descubrí a Alejandro Amenábar. Fue allá por el año 1997 en la sala de vídeo de la Biblioteca Regional de Murcia. Me llamó la atención una carátula de VHS, en la que aparecía una angustiada Ana Torrent en primer término como deseando salir de la misma. Esa película, claro está, era Tesis (1996). Sabía que dicha cinta había arrasado en los Premios Goya, pero por diversas razones no pude verla hasta ese día. La agarré con fuerza y sin más dilación, comenzó el voraz visionado. Tras acabar la película, quedó en mí ese instante de vacío que siempre me surge tras algo grande. Tensión. Esa misma tensión que aparecía en los ojos de Ana Torrent en la carátula. Eso es principalmente lo que me generó la película. Está claro que una buena película tiene que transmitir. Amor. Miedo. Odio. Tensión.

He seguido la carrera de Amenábar durante todo este tiempo y sus películas me han parecido en mayor o menor medida bastante recomendables. Todas me han transmitido algo. Bien es cierto que, en sus primeros años, la inestimable ayuda de un grande del cine patrio como José Luis Cuerda resultó para el entonces joven Alejandro un trampolín de incalculable valor.

Tras seis años de silencio, Amenábar vuelve con su nueva película, Regresión. Sinceramente, la esperaba con ansia. Quizá a veces es mejor dejar el ansia para momentos en los que uno sabe con qué se va a encontrar.

La acción transcurre en Minnesota, en el año 1990. El detective Bruce Kenner (Ethan Hawke) investiga el caso de la joven Angela (Emma Watson), que acusa a su padre, John Gray (David Dencik), de haber cometido un crimen inconfesable. Cuando John admite su culpa sin recordar lo sucedido, el reconocido psicólogo Dr. Raines (David Thewlis) se incorpora al caso para ayudarle a revivir sus recuerdos por medio de la regresión.

Hasta ahí todo bien. De hecho, los primeros minutos de la cinta son los únicos que realmente disfruté. Quizá debido, como ya comenté antes,  a un ansia incontrolable de esperar algo, que en este caso no iba a suceder nunca. Ni siquiera esa tensión que me han producido casi todas las películas de Amenábar, en este caso, no apareció en ningún momento.

Y es que el hecho de rodearse de dos buenos actores (según mi criterio) como son Ethan Hawke y la tan de moda Emma Watson, no basta para que algo funcione.

Me sorprendió lo desdibujados que están ambos artistas. Sobre todo, Emma Watson.

La película nos la presenta como una chica que proviene de una familia desestructurada. Tras unos instantes en pantalla, algo falla. No es posible que un personaje con grandes problemas se ofrezca como la perfección. Sin altibajos.

Ambos personajes están puestos como marionetas en un guiñol, esperando que todo termine. Demasiado vacío.

null

La trama podía haber dado bastante de sí. Un tema tan apasionante como es el de la regresión, pasa a un plano secundario con el transcurrir de la película. Es más, el papel del Dr. Raines está totalmente desaprovechado. Aun así, sea por la lentitud de la película, por las artificiales interpretaciones en general o por la nula tensión generada, jamás conseguí disfrutar de la misma.

Una vez más, Amenábar vuelve a indagar en un tema como la religión, algo que ha estado muy presente en muchas de sus cintas. Esta vez, a través de una onírica ¿secta satánica?, que realizando rituales más o menos satánicos, intenta engañar al espectador sobre el bien y el mal.

La historia va avanzando hacia un final cada vez más previsible y forzado. Algún momento rescatable, como la actuación del ya mencionado David Thewlis. Quizá lo único salvable de la película.

Y vuelvo a mencionar el final de Regresión. Vacío.

El término regresión, tal cual aparece en el diccionario de la RAE, se define como la acción de volver hacia atrás. Con la película en cuestión, Alejandro ha dado un paso atrás como director. Un borrón difícil de ocultar, y menos hoy día, con tanta información a nuestro alcance. No tengo dudas de que pronto nos obsequiará con algo a medida de su valía. Esperaremos su próxima cinta con ansia. O quizá sin ella.

@pmrueda

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.