¿Es Banksy el vocalista de Massive Attack?¿Estará el disco de Blur?¿Y el osito de la portada de ese disco?¿Será esto una copia de Dismaland?¿Escucharemos a Sex Pistols, RATM o SOAD durante el recorrido?

 

Las obras están distribuidas en un espacio de 2.000 m2 y cuenta con 180 recreaciones a tamaño real que incluyen murales, láminas y pinturas al óleo. La exhibición se divide por países, reflejando el alcance global del trabajo de Banksy: Estados Unidos, Inglaterra, Francia e Italia; una gran representación del Muro de Belén en Cisjordania, una región donde Banksy ha intervenido en múltiples ocasiones con piezas cargadas de significado político y social; y una sala dedicada íntegramente a los murales realizados por Banksy en Ucrania, que destacan por su fuerte mensaje de resistencia en medio del conflicto.

Entre las piezas icónicas que destacan en la exhibición se encuentran Flower Thrower, Girl with Balloon, Kissing Coppers y las características ratas que son sello del artista. Además, se incluye una selección especial de murales distintos a los de la sede en Barcelona, destacando su más reciente recorrido artístico en Londres con temática animal realizados en 2024. Una de las piezas más impresionantes recreadas es el rinoceronte sobre un Nissan Micra abandonado, una instalación que mide aproximadamente 3,7 metros de largo y 2 metros de altura, que simboliza la fuerza y el impacto del mensaje artístico de Banksy.

Banksy es un migrante transfronterizo, efímero, un ciudadano universal y sus obras transmiten estos mensajes. Además de cruzar fronteras, Museo Banksy propone un viaje a lo largo de su carrera para dejarse llevar, para descubrir o redescubrir obras y murales que han desaparecido, ya sea por el paso del tiempo, cubiertas por la mano del hombre o robadas a los transeúntes por el ansia comercial. Más allá de cualquier intento de revelar quién es realmente Banksy, la muestra trata de poner su trabajo en contexto e invitar al visitante a disfrutar de esta experiencia inmersiva que combina narrativa histórica, social y cultural a través de instalaciones cuidadosamente diseñadas.

Blur, Banksy y la consagración del arte urbano.

La exhibición ha implicado a una docena de artistas de calle anónimos que también dejarán una huella efímera. Y como todas las dedicadas a Banksy anteriormente, no está autorizada por el artista.

Nos metemos hasta dentro, en cuerpo y alma..

Lo primero, no nos liemos, son reproducciones, evidentemente que nadie piense que Banksy ha venido a plasmar su arte a las paredes de este garage. Pero es real y te lo crees y te sumerges en su mundo provocador y crítico. El espacio es de verdad, absorbente de principio a fin. 

Posiblemente te vas a cabrear, porque lleva toda la razón, social y política, al plasmar su arte. Al no estar en la calle, sino en una exposición, pues podemos tomarnos nuestro tiempo ante cada obra sin problemas y volver atrás y girar 360 grados y mirarlo desde distinto ángulo y hacer fotos de todo porque merece la pena.

Los murales son impactantes, pero los óleos, esculturas y demás, te van a dejar flipado, por sus mensajes, su crudeza y su realidad. La zona de Palestina es brutal, pero no corras para llegar a ella, no hay prisa, antes hay mucho que ver y analizar.

El toque urbano es total, las marcas del suelo, los detalles, las luces, los sonidos, la forma en la que están ubicadas las obras, el orden, dan ganas de tocar todo para ver si es tan real como se percibe. 

Respecto a la duración de la visita, si es algo más de una hora, y depende de lo que te guste recrearte en cada pared y rincón. Al final, el ya habitual espacio en este tipo de lugares, una tienda repleta de merchan atractivo, del te apetece llevarte todo.

Al entrar me dijeron una frase que fue mi interrogante durante toda la visita: ¿Es Banksy una persona, un colectivo, un producto de marketing? Tendré que volver para descubrirlo. Si tras ir descubrís quién es, contadmelo.