RESEÑA: DARE-ROAD TO EDEN

Road to the Eden es la vuelta de Dare en forma de paraíso descrito en diez escenas, creado por Darren Wharton y su forma de componer y entonar.

Me recompone aún con las mismas metáforas de siempre con la suma de su cálida y envolvente voz y la celta guitarra de Vinny Burns. Todas las canciones me llegan en forma de susurros que en mi cabeza se tornan color pastel y me quitan lo que sea que me disturbara antes de darle al play.

Es lo de siempre, un abrazo cariñoso de un amigo al que siempre hace ilusión volver a ver de vez en cuando. Born in the Storm fue el single nos adelantaba la calma renacida tras la tormenta. El fino AOR que les sale de la nada para cubrirlo todo.

Su tierra en sus melodías salpicadas de teclados subiendo y bajando por esas montañas que nos hacen imaginar, es un medio tiempo Cradle to the Grave, rememorando aquellos días que lleva tan dentro que no le dejan escapar.

Sigue su línea de rock melódico de máxima calidad con Fire Never Fades, arreglos ejecutados a la forma de quien lleva más de treinta años en esto, con cambios, con altibajos pero con un público fiel. Que armoniosas las distorsiones y los dibujos del bueno de Vinny, Wharton transforma como nadie sus visiones patrióticas en temas.

Road to Eden no tiene prisa, nos deja disfrutar de cielos y paisajes, llevo tantos años caminando a su lado, que iré donde me digan. El acogedor tono vocal de Darren en dulce estado que tras varias escuchas, los temas que pueden parecer parecidos, toman cada uno su personalidad propia.

Empiezo a pensar si todo el álbum va a ser un medio tiempo conceptual a los parajes que Darren debe echar de menos, mezclados con palabras tiernas de amor y amistad. Lovers and Friends, la balada declarada del disco, hace que me lo piense mientras la disfruto en calma.

Quizá el ritmo y los tempos están orientados a los directos, y a que la voz de Wharton ya no es la de finales de los ochenta cuando desbarajustaron al mundo melódico con Out of the Silence pero es que nadie dibuja paisajes tan tangibles con la voz como el.

Only the Good Die Young, tiene alma reivindicativa, un teclado nos hace entender que esto es otro medio tiempo, pero el acelerón lo han pegado al fin. Las entonaciones en las estrofas de Darren o te conmueven, o supongo que te empalagan, como soy de las conmovidas, me quedo tan satisfecha

Ecos de lo mismo en Grace, sus canciones siempre acaban siendo momentos, recuerdos, lugares, personas… no se como lo logran, por eso me es imposible decir que todo me suena igual, el truco quizá resida en la forma de mostrarme su morriña en cada historia.

I Always Will es una inundación de crescendos armoniosos con algo mas de presencia de batería, las declaraciones de voz dejadas morir entre la seis cuerdas son una promesa en firme de calidad. Esto es puro estilo celta melódico rebosando sensibilidad, hasta la producción es serena, sin estridencias.

 

Cuando he leído el título, The Devil Rides Tonight he pensado, si no arrancan en este corte, me enfado un poquito, que una cosa es que no tengamos veinte años y otra que se nos haya olvidado lo que es la caña esencia del hard rock. De primeras la acústica me despista y el color de voz junto con el piano casi confirman mis sospechas, Ay como me apetecía escuchar algo más fuerte que ese viento. El mejor solo de míster Burns.

Mi mente se anticipa a Thy Kingdom Come, prediciendo que, seguro acaban con otro corte cañero, casi he estado empujando la batería para que así fuera. Pero han rematado a lo suyo, templados, otro solo largo y emocionante ejecutado por Vinny que me recuerda a tantos otros que estoy tirando de vinilos para seguir.

Con la reconfortante sensación de que Dare me siguen enamorando en cada trabajo me quedo deseando cubrir de nuevos recuerdos cada canción de Road to Eden.