Llevábamos 33 años sin material editado de la banda suiza y de repente prácticamente de sorpresa nos encontramos con un disco nuevo en 2025. ¿Qué os parece que la etiqueta de los Rush del thrash metal? No estamos para escribir y las comparaciones son un tanto odiosas a no ser que quieras presentar a una banda nobel que te recuerde a tus grupos fetiche o algo por el estilo.
Ron Broder, Tommy Vetterli y Diego Rapacchietti, batería desde 2014, como banda «nueva», profesional y consolidada sin desperdiciar lo antiguo nos han sorprendido con uno de sus trabajos más sólidos y a pesar de no ser de las bandas más punteras siempre han sido reconocidos en la escena metalera y con bastante importancia por ser los técnicos y asistentes de gira de Celtic Frost y en su primera demo que haya participado su compatriota y nuestro querido Tom G Warrior a la voz.

Su Dissonance Theory contiene 10 temas que nos lo presentan como un giro a su música sin perder lo que hicieron antaño. Consequence es una canción que aborda las implicaciones éticas y sociales a nivel tecnológico y a nivel musical funciona directo como una bala a la cabeza. Seguimos con Crisium Bound que quizá peque de ser más denso y opresivo pero sin perder la técnica que les caracteriza.
A sus sesenta años, vuelven a escena y se desmarca con lo que, sin exagerar, apunta a ser uno de los discos del año. Hay un aire renovado, incluso moderno (completamente lógico) como Sacrificial Lamb, pero lo realmente sorprendente es la calidad de las composiciones. Sólidas y adictivas que uno apenas se acuerda de aquella acidez y crudeza técnica que definió su primera etapa.
Symmetry nos da el momento culmen del disco que llama la atención por su solo de guitarra, estructuras complejas y su capacidad creativa dándonos a entender que les queda para rato cuerda y que este disco más que apelar a la nostalgia podría servir para que nuevas generaciones tomen prestadas sus ideas.
The Law y Transparent Eye nos enseñan su lado más melódico pero sin perder la agresividad con la que abordan el disco completo. Hay un crescendo rítmico en la primera y en la segunda pasajes más melódicos pero da bastante lugar a introspección.
La canción de adelanto Renewal nos dio a entender un poco lo que iba a ser su vuelta y que resume bien lo que es el disco en términos generales. Directa y con un trasfondo de reinventarse o morir.
Prolonging funciona como un cierre perfecto, casi cinematográfico, para Dissonance Theory. Abandona la agresividad técnica del resto del álbum para sumergirse en una atmósfera más contemplativa, casi introspectiva. El uso del órgano Hammond aporta que parezca una pieza clásica de los 70’s como epílogo a lo que hemos estado escuchando estos 47 minutos de montaña rusa musical.
Coroner no solo regresa y no precisamente en forma de chapa, reafirman que a su edad y experiencia puede traducirse en lucidez creativa y que el metal más técnico y progresivo aún tiene mucho que decir cuando se toca con cabeza y corazón.






