Reseña | Harakiri for the Sky – Scorched Earth (2/2)

Parte 2: Analisis de canciones y de evolución del género.

 

Anteriormente, hemos narrado y dado forma al cuerpo que sostiene este compendio del dolor que es Scorched Earth, de un modo metódico y analizando la situación en la que fue concebido. Ahora es el momento de dejar paso a la fluidez, que en forma de poesía y música, dan lugar ante este álbum titánico; ya no solo por su duración, sino por la inmensidad de detalles que le acompañan.

Para esto, como dije anteriormente desgranaremos todos los temas uno a uno, de un modo naturalmente sesgado, y siendo sinceros, en un punto equidistante entre la razón y el corazón.

Reseña | Harakiri for the Sky – Scorched Earth (1/2)

Desde su inicio, Heal me, es el encargado a modo de carta de despedida, de introducirnos a este bucle de sufrimiento. Se trata de una letra especialmente dura, que desgarra la historia de autodestrucción e incertidumbre que se sufre en el periodo inicial de luto tras una pérdida. Desde su comienzo, con una introducción breve en piano, desata una mezcla de Post-Black con un toque de Death melódico. Todo esto con ritmo a medio tiempo y arreglos, que permiten de lleno que la voz de J.J. llene de matices y ecos la atmosfera para dejar el tema evolucionar naturalmente. Al paso de los minutos y de un modo progresivo, muta hasta el sonido más característico del grupo, con partes intensas en las que el apoyo a las voces de Tim Yatras de Austere, hacen que este dúo perfecto pueda completar su relato agónico.

Keep me longing, es el porqué de todo. La negación, un rechazo a enfrentar la realidad y el más puro autoengaño, donde sólo queda la resignación y el simple hecho de recordar. Si fuese necesario resumir al completo todos los ingredientes que han conformado el sonido de estos años, ésta sería la canción: un comienzo dócil en piano, apoyado en arreglos con instrumentos de cuerda sutiles, una base en acordes de guitarra y romper sin aviso con un blastbeat de batería. La canción mantiene la misma melodía durante el comienzo, pero con un crescendo en intensidad que, apoyado por los cambios de ritmo, le permite desarrollarse y donde la voz se puede sentir como un grito de desesperación más alejado del gutural; en un tono cercano al Post-Hardcore. Las líneas de guitarra se eternizan solapándose entre sí por una armonía de piano llevada al protagonismo absoluto, que deja paso al puente más marcado dentro de la canción. Una ruptura en tono acústico predice el crescendo final, con un cambio progresivo en la melodía y donde la voz acaba siendo un desgarro más primitivo que entrenado.

Whitout you I´m just a sad song marca la travesía por el proceso de negociación, como si de una montaña rusa se tratase; un diálogo interno plagado de altibajos tras la pérdida de la persona amada. En este tema destaca sobre el resto la forma en la que son llevadas las transiciones desde las partes más agresivas a melódicas, apoyándose en arreglos orquestales sutiles y líneas de bajo con melodías profundas a modo protagonista. En su contraparte, las transiciones a las zonas de mayor intensidad se apoyan en lo arreglos de batería que juegan con la variación en la intensidad del tono, el golpe en las notas y líneas de piano que hacen derivar en bucle a quien lo escucha. Es una melodía turbulenta, con una atmósfera triste, pero a la vez cautivadora.

No Graves but the sea, es un réquiem a la aceptación de la pérdida. Una mirada a la realidad que deja claro que, aunque el tiempo avance, el dolor persiste en acompañarte durante el camino con cada una de sus múltiples formas. Es quizás, a nivel sonoro, el tema más alejado del esquema típico del grupo, tomando mucha influencia tanto de ritmos del Post-Hardcore como del Rock Progresivo que comparte protagonismo a partes iguales con su sonido característico. Esta combinación tanto en el tipo de riffs y el uso de las líneas melódicas, como en los cortes entre cada fracción del tema, crean una sensación de irregularidad que acaba siendo hipnótica. Es un placer divagar junto a las líneas de guitarra mientras crean una melodía clara que evoluciona durante todo el tema y que, al igual que la parte vocal, comparten protagonismo con espacio propio sin solaparse a modo de segunda voz. Es un tema que encaja especialmente sonidos y características de otros géneros de manera orgánica, haciéndolo de mis predilectos en el disco.

With Autumn I’ll Surrender es el vacío contenido durante años que, sin poder ser retenido más, acaba saliendo no como un germen de caos, sino como la pesadumbre en forma de resignación, del esfuerzo más fútil por vivir. En este caso, es el segundo videoclip que se ha lanzado con el disco, que a modo conceptual trata de que acabemos inmersos y absortos en una historia que rompe la noción del tiempo. Es el tema que más puramente bebe del Death Melódico pero que más absorbente y familiar a nivel sonoro nos deja; con tan sólo dos notas, ya sabes a qué vas a estar expuesto durante los próximos minutos. Durante todo el tema, las líneas de los instrumentos son claras, jugando con líneas de bajo muy presentes y guitarras armonizadas; un nivel de saturación más bajo y la progresión en intensidad que se necesite según la ambientación que la letra requiere. Un soporte perfecto para la historia que, con voces a punto de quebrarse, nos incita a convertirla en nuestra.

I Was Just Another Promise You Couldn’t Keep trae la decepción más profunda, esa que no puedes comprender de dónde nace y que sólo genera reproches enmascarados de preguntas. Una traición a la palabra, que se vale de una voz desgarrada, a partes completamente natural, sin más técnica vocal que la desesperación. En lo musical, es un tema que se nutre del Rock Alternativo con un ritmo más homogéneo, pero en constante avance; una característica de la evolución al toque progresivo en las estructuras de las canciones: donde se desarrolla el trabajo de una melodía principal, pero que no deja de estar plagada de matices como el uso de reverb en las guitarras, voces limpias pero desgarradas a modo de coro y cortes abruptos; con melodías que acaban intensificando a riffs propios del Black Metal.

Too late for Goodbyes es una oda al dolor por desamor, la pérdida de una parte de tu ser, un vacío tan grande y doloroso que no puede ser reemplazado. En este tema especialmente, tenemos un golpe del sonido original de HFTS en estado puro. J.J. en este tema se mueve en distintos rangos vocales: desde su tono característico, heredado del Post-Hardcore, hasta rangos del Depresive Black Metal que intensifican la agresividad durante la canción. La sorpresa de este tema es la colaboración con Serena, guitarra y voz de Svalbard que, en contraposición a lo anterior, añade ese toque mágico a uno de los puentes del tema con un pasaje limpio propio del Shoegaze, que se enraíza al sonido más puro del grupo. Este tema tiene un fuerte apoyo de los cambios de ritmo entre guitarras y bajo con la batería, migrando desde el Black metal a sonidos de Post-Rock hasta acabar entrelazados de un modo natural, sin sonar abrupto, clave para crear el contexto ambiental necesario para que J.J. desgarre cada palabra. Sin duda, el tema más agresivo a nivel vocal del disco y a la vez, el cierre necesario para esta tragedia.

Es innegable que la influencia del rock alternativo, incluso con matices new wave, y el post-punk han tomado una relevancia cada vez más palpable en las composiciones de la banda. En este caso es aún más directo ya que tal como sucedió en Maere, nos encontramos con un cover: en este caso el mítico tema Fade out de Radiohead. Encargándose por completo de las voces, es un lujo disfrutar de la colaboración de P.G., vocalista de Groza. Inusualmente alejado de su registro habitual, todo el tema tiene un tono limpio y profundo, sólo apoyado de guturales a modo de eco durante los estribillos. Esto acaba potenciando la esencia original del tema al añadirle un sonido más oscuro.

Mientras escribo estas líneas, un último tema aún continua inédito por lo que, muy a mi pesar, quedará fuera en el momento de publicación de esta reseña.

Todo esto nos deja un cierre de disco completo que pone de manifiesto la contraposición que existe actualmente en el metal extremo, donde las mayores influencias de su sonido están cada vez más alejadas de sus orígenes. El álbum expresa esta realidad, pero es su último tema el que pone en entredicho la particular batalla de encajar la música en géneros; demostrando que alternar ciertos patrones en la composición, ya sea el tempo, el tono de voz, o los propios arreglos de la batería; llevan una canción de un extremo al otro sin necesidad de que haya sido compuesta para ese fin ya que comparten una esencia similar.

Quizás este disco sea un punto de inflexión en cómo entender las barreras del sufrimiento y cómo romper esquemas entre géneros, creando una vorágine de matices que, aunque totalmente dispares, presentan un origen común.