Persefone – Metanoia
Es genial escuchar hablar de Andorra y que no sea por youtubers españoles que se han trasladado allí para invadir impuestos. Hoy nos toca hablar de una banda de ese pequeño país. Ya consagrados en el mundo del progresivo, mundialmente conocidos y creando hype y escuela allá donde van, nos topamos con el sexto álbum de Persefone: metanoia. Tras dar severos golpes en la mesa con Spiritual Migration (2013) y Aathma (2017), la banda ha fichado por la prestigiosa Napalm Records. De aquí en adelante vamos a ver a la banda andorrana en el lugar que les corresponde, que es siendo una de las bandas tops y referentes del progresivo mundial con todo lo que ello supone, y es que la banda acompañará a Obscura este 2022 en una gira que, si os podéis permitir ir a alguna de sus fechas, no os dejará indiferentes.
Es la canción homónima la que abre este trabajo cercano a la hora de duración. metanoia nos introduce al dulce caos junto con la voz de Einar Solberg, vocalista de la mítica banda Leprous. Tras este minuto de preparación y erizamiento de piel vamos a lo duro. Katabasis nos revienta desde el segundo uno. Un riff pesado y complejo acompañado por un doble pedal donde nos topamos de lleno con una dinámica que va a ser constante a lo largo del disco: el virtuosismo. Algo que caracteriza a los andorranos es, precisamente, este factor.
Para quien no los haya escuchado, decirle que tiene un universo entero que explorar y explotar en este sentido. Y es que los chicos del norte parecen perder la vergüenza y los remilgos a cada disco que pasa siendo este metanoia, quizá, el culmen a la hora de enfocar su metal progresivo extremo. Hablamos de un álbum en el que cada segundo parece milimétricamente medido. Las partes se suceden y entremezclan de forma sublime, pasando de partes de puro virtuosismo, guturales y riffs pesados a parajes tranquilos y preciosos donde poder descansar tras la tormenta. Esto queda perfectamente reflejado en The Architecture of I donde encontramos esta tormenta de death metal y locura de solos que desemboca en Leap of Faith, la cual se nos presenta como flotando. Lo místico acompaña al sonido. Una crecida lenta pero constante, segura, nos lleva de la mano no sabemos hacia dónde, pero les queremos acompañar. Un muro de sonido donde los instrumentos sueltan las notas. Miramos hacia arriba y dejamos que nos inunde el sonido. Una transición perfecta. Llevamos una cuarta parte del disco y ya hemos reventado por dentro unas cuantas veces. Seguimos.
Aware of Being Watched se nos presenta en corte electrónico, dando lugar a uno de mis riffs y partes favoritas del disco donde volvemos a lo complejo, esta vez acompañados por unos coros preciosos que corren a cuenta de la cantante y compositora clásica Merethe Soltvedt. Volvemos a mirar hacia arriba y a agradecer a lo que sea que haya allí. Destacar el notabilísimo trabajo de Miguel Espinoza en cuanto a voces y orquestaciones, factor que nos encontraremos casi en cada corte del disco. Bajo mi punto de vista es uno de los mejores en esto y este metanoia no es sino la confirmación de lo propio. Volvemos al doble pedal, las partes camaleónicas de las cuales necesitas unas cuantas escuchas para llegar a comprender pero que no desentonan en absoluto con la energía del disco. Decir, como añadido, que podría quedarme a vivir en la sección instrumental de esta canción, en especial a partir de la segunda mitad. Volvemos al riffazo con coros del principio y se cierra así una de las mejores canciones ya no del disco, sino del año (y sí, soy consciente de que estamos en febrero. Ese es el nivel).
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Merkabah fue lo primero que nos mostraron los de Andorra hará unos dos meses. Nos encontramos con la canción que, bajo mi punto de vista, consolida su estilo y nos da una visión amplia de lo que son capaces. Puzles rítmicos y una complejidad no al alcance de cualquiera dominan este corte de 6 minutos y medio de duración. Un auténtico vendaval en el sentido literalmente poético de la palabra. Cambios continuos perfectamente medidos. Un cielo gris y brillante. ”Merkabah es un vehículo para elevarse, Merkabah pide meditación y confianza en el proceso.” dicen los andorranos sobre este tema, mostrando así una declaración de intenciones a la hora de abordar este nuevo paso donde el miedo y la inseguridad quedan atrás. metanoia se alza a los cielos. Ya estamos allí.
Cuando vi que el disco iba a tener una canción llamada Consciousness pt. 3 casi me cago encima. Ni punto de comparación a cuando la escuché por primera vez. Efectivamente, me cagué encima. Ya solo el inicio con esos acordes sueltos dentro de una producción magnífica (a cargo del mítico David Castillo, la masterización corrió a cuenta de Tony Lindgren) es una declaración de intenciones, una puesta en escena magnífica que nos incita a agarrar todo lo que tengamos y lanzarnos al precipicio que nos propone la banda. Este viaje instrumental culmina con ya no un guiño, sino una reminiscencia a la que sea, seguramente, su canción más mítica y que da nombre a su cuarto álbum de estudio: Spiritual Migration. Destacar, cómo no, el impecabilísimo trabajo de Carlos Lozano a la guitarra solista durante todo el álbum siendo este, quizá, su punto más álgido. O el que se me hace más disfrutable, vaya, ya que lidera la parte final de la canción con un solo impepinable, regalándonos otro momento de cerrar los ojos y disfrutar del paisaje creado. La canción culmina con un tapping sobre un breakdown cambiante y que se va soltando en notas y orquestaciones. Lo han vuelto a hacer. Sí, otra vez. He perdido la cuenta ya.
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El último segmento del álbum se divide en 3 partes. 3 canciones para culminar un disco que coquetea con la perfección dentro de su estilo. Anabasis es un término griego que indica una expedición hacia el interior. Algo muy presente a lo largo de la obra y que define el proceso de los andorranos a la hora de encarar y componer este metanoia. Tras una primera parte en forma de intro, volamos hacia la segunda parte donde volvemos a las locuras métricas, el progresivo despiadado y la producción titánica. Destacar las nuevas técnicas de scream/gutural incorporadas por Marc Martins el cual, al igual que toda su banda, demuestra estar en un estado de forma increíble. Decir, por supuesto, que en esta segunda parte de Anabasis se cuentan con la anteriormente mencionada Merethe Soltvedt y el consagrado guitarrista Ángel Vivaldi, los cuales realizan un trabajo espectacular en la composición del tema. Llegamos a la tercera y última parte. El cierre y broche de oro. Un corte que nos vuelve a tumbar los párpados. Un trance del que deseamos no salir. Vuelve a destacar el trabajo impresionante de Miguel Espinoza a los teclados y voces, haciendo suyo este final de disco que, sin dudas, va a entrar en mi top 10 anual.
Mi más sincera enhorabuena a Persefone por haber alcanzado el lugar que les corresponde. ¡Por muchos años y discos más!


