Reseña: Steven Wilson – The Future Bites

A veces no podemos evitar estar en desacuerdo con el camino musical que escogen ciertos artistas que nos gustan. Artistas que han ayudado en un proceso vital tan bonito como lo es el hecho de definir tu preferencia musical. Aquellos grupos que, alcanzada una cierta madurez y perspectiva, quizá ya no te parecen tan buenos pero, aun así, tienes marcadas canciones y discos que sabes que te acompañarán siempre. El artista del que hablo hoy es un viejo conocido. Un artista de proporciones estratosféricas y con una capacidad y visión para componer únicas. Hablo de Steven Wilson, miembro de la extinta y queridísima banda Porcupine Tree.

Steven Wilson es un músico multiinstrumentalista británico, además de un genial productor e ingeniero de sonido. Tiene una trayectoria bien consolidada. Si bien Porcupine Tree ha ocupado el centro de las miradas en cuanto a sus proyectos, no podemos dejar de mencionar al resto de bandas de las que ha formado parte también con relativo éxito como lo son Bass Comunion, Blackfield, No-Man o el proyecto que realizó junto con Mikael Akerfeldt de nombre Storm Corrosion, con tan solo un disco en su haber. Además de haber colaborado con artistas de la talla de Opeth, Anathema, Yes, Jethro Tull o Pendulum, ha tocado varios palos de muchos y variopintos estilos, pretendiendo desmarcarse de la etiqueta del rock progresivo que le ha acompañado desde que el mundo es mundo. En solitario lo hemos visto haciendo jazz, electrónica, pop, ha coqueteado con el metal y sonidos menos agradables a oídos mainstream, factor que siempre ha condicionado a algunos de sus oyentes (entre los cuales me incluyo y es el motivo principal por el que estoy escribiendo este artículo), los cuales hemos percibido su trayectoria como algo más bien incierto, dentro de una calidad musical fuera de lo común en todos sus aspectos, desde estudio hasta directo.

Digo esto porque la primera vez que escuché a Steven Wilson como tal fue en 2013 con su disco The Raven That Refused To Sing. Como he comentado al principio, tras escuchar ese disco mi concepción de la música dio un girito muy interesante, empezando a apreciar el jazz dentro del género progresivo (por entonces era prácticamente lo único que escuchaba). Pasamos a Hand .Cannot. Erase. y To The Bone, los cuales me han entrado a micro cucharadas a lo largo de los años y a los cuales no hago ascos, pero de los que me gusta rajar por mera diversión. Este 2021 Steven Wilson ha sacado un disco de energía y rollo más bien bailables llamado The Future Bites, el cual ha dado luz este pasado 29 de enero. El disco se compone de 8 canciones y una breve intro, de una duración cercana a los 45 minutos en total.

El disco abre con Unself y Self, dos temas de corte ochentera que nos dan una muestra de lo que va a ser el disco: oscuridad, bailoteos y una producción magnífica. Los estímulos que crea la parte electrónica están muy bien escogidos dentro de la elaboración ambiental que escoge Wilson. King Ghost es más tranquilita y me quiere recordar a Porcupine Tree con algunas de sus melodías vocales. Además, tiene voces distorsionadas muy del estilo de Daft Punk y eso, personalmente, lo considero siempre un acierto. 12 Things I Forgot es más poppie pero se sitúa fuera del rollo de To The Bone y Hand. Cannot. Erase. Eminent Sleaze me parece la más groovie, tanto por las palmas como por el rollito que se trae. Se mantiene en el tono oscuro del disco, pero te hace contonear. Quiero destacar el guitarreo sucio casi al final de la canción, elementos muy característicos de Steven Wilson, maneras de componer las canciones mezclando elementos poppies y del noise que ya son notorios y característicos del artista británico.

Man Of The People quizá me corta demasiado el rollo en este momento del disco, pero no deja de ser una canción al más puro estilo Wilson. No sabría desarrollar más esta idea, tan solo sé que me suena muy a Steven Wilson. Personal Shopper es la canción que define el disco: oscuridad y movimientos de cadera. Casi 10 minutos de canción que, en mi opinión podrían haber sido mucho mejor aprovechados dentro del rollo del disco. Aun así, según he estado leyendo estos días, suele ser la preferida de la gente. Por lo menos, la de mi entorno cercano. Follower vuelve al rollo de los primeros temas siendo de las canciones más animadas y catchies del plástico. Quizá también la más rockera, tanto por ritmo de batería como por los fraseos mega distorsionados de guitarra. Count of Unease se presenta como un final tranquilito, casi atmosférico, en el que la voz de Wilson destaca a principio y final, dejando una larga parte para la escucha sin pretensiones y la liberación.

Como reflexión final decir que no ha sido un disco que haya encajado con mis expectativas. Si bien soy un eterno enamorado de The Raven That Refused To Sing, he asumido que volver a vivir un rollo así en Wilson es más que improbable. Tanto por músicos que lo acompañan como por la deriva que parece encaminar al artista hacia sonidos mucho más cercanos al pop aunque conservando sonidos y elementos que siempre han caracterizado su obra tanto con sus bandas anteriores como en solitario. Aún con esas y no pudiendo engarzar al disco en una posición, subjetivamente, no muy alta, aprecio a los artistas que, parece, se lanzan a la piscina tras cada disco. Si bien es cierto que teniendo una base de fans tan consolidada como la de Steven Wilson el riesgo puede ser menos, lo único que puedo esperar a nivel personal es que vuelva a enamorarme con futuros trabajos. Respecto a este disco solo puedo esperar escucharlo en otras condiciones y encontrarle un sentido que, ahora mismo, se me escapa. El disco, aun así, es perfectamente disfrutable y susceptible de arrancarte a bailotear en cualquier momento.

Steven Wilson The Future Bites

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