Lees el título del disco When We Were Kings y piensas, primero, que han debido pasar muchos años para llegar a esto, segundo, somos muy mayores ya todos.

Pero si lo fueron, precursores de eso llamado rock cristiano, la estética en negro y amarillo. Solo por eso y porque son 40 años deslumbrando…

Los galones de los Sweet, Oz Foxy y Perry Richarson son su peso en oro. Los han apoyado en teclados Paul Mcnamara y en voces Charles Foley y Keith Pittman.

Golpean fuerte desde End Of Days con una intro instrumental que crea el halo de emoción de escuchar a Michael. El tema golpea con un ritmo inducido a esa señalada armonía que rodea el tema.

La producción está en plena forma, de eso no hay dudas, la gira por Estados Unidos empieza en breve, ahí veremos si el resto también.

Guitarras por las que parece que no hayan pasado décadas, Robert imponiendo el ritmo y Michael dejándose llevar por lo que sabe hacer, girar tonos en cada estrofa. Unforgivable. Perry ha cogido perfectamente la onda que se espera de esas cuerdas y parece hacer buen tándem con el viejo Oz.

Pretendiendo hacer del título del disco un himno When We Were Kings les devuelve a ese reino tan bien coronado. Suena tan Stryper que gusta, si no hubiera colado Michael un agudo made in Sweet no hubiera sido tan suyo.

Se abren paso unas acústicas cuerdas sobre las que se teje la tela de Betrayed By Love el primer corte lento del trabajo. Se unen la técnica y la creatividad y salen cosas impecables como esta, sin peros.

De aquella defensa férrea del bien sobre él mal a golpe de biblia, esas que te caían encima en los concierto como no tuvieras cuidado, todo en tonos negros y amarillos queda poco. Esta vez la sinfonía en Loves Symphony se la dedican al amor en otro medio tiempo y está claro que su propuesta arriesgada ha sido sostenible en el tiempo.

Si te engancha la voz de Michael, este trabajo no te va a sobrar. El título más cercano a la religión Trinity y de momento el sonido más 80tero de todos y es que la fórmula sigue resultando y aquí se han desatado tanto el pequeño de los Sweet cómo Oz.

Los tiempos cambian, el ritmo de Stryper también, inducido por la voz de Michael,  no por eso Rhyme of Time es desdeñable, ralentizarse en un acelerado mundo es algo típico de los Stryper del presente, siempre a contracorriente han intentado grabarnos el estribillo a conciencia.

En Raptured aprovechan para esparcir sensaciones sutiles en voz y machaconas en bases, sin redundar en exceso de guitarra. Quiera o no, Sweet a las voces es garra, al menos en estudio.

Capaces de sonar actuales pero con esa voz, es que es imposible, la bala balada Grateful es como un conjuro entre seguidores y banda. Son una de las bandas culpables de que yo esté en esto, imposible no dejarme llevar y sentir.

A Divided By Design se le reconoce un ritmo más pesado fruto de los intentos de Michael por hacer cosas diferentes, sin necesidad, con su voz y un estribillo comercial, lo tienen hecho.

Todos los temas son sello Michael Sweet, las primeras estrofas de Imperfect World parecen llevar compuestas desde los 80, no se convertirá en un himno de la banda, pero la culpa será nuestra, no de ellos, porque es una bomba de canción con todo lo que espero y necesito de ellos.

Aquí bajamos el telón amarillo y negro. 40 años y 12 discos de estudio, se dice pronto, y parece casi normal o lo esperado, porque por suerte son muchas bandas las que andan por esos registros, pero pensad cuántas de ahora lo van a lograr, benditos Stryper.