Rivas Rock vuelve con todo en su edición 2022

Crónica Rivas Rock 2022

La localidad madrileña de Rivas acogió el pasado domingo la ansiada vuelta del Rivas Rock, una intensa jornada de rock y punk nacional, dejando claro que quien tuvo retuvo y que también hay relevo, tanto arriba como abajo del escenario.

Kamikazes

Más que puntuales abrieron fuego los madrileños Kamikazes, ante un público que intentaba acaparar la sombra que ofrecía el escenario, que para esta misión se quedaba pequeño. Ser los primeros es lo que tiene, algún problema de ajuste de sonido en los laterales sobre todo, desde la parte de atrás apenas se notaba nada extraño. 

Con una guitarra con distorsiones muy rock, recordando por momentos a Angus Young, dentro de su ajustado setlist nos presentaron temas de su segundo disco Fuego polar, cayeron canciones como Lejos de aquí intercaladas con otros temas como Somos leyenda (Bonnie & Clyde) Niños perdidos o El ojo del huracán, coreados desde abajo. No pudieron evitar montar el primer pasillo del día y el revuelo consiguiente de la gente que iba llegando al auditorio. Su cercana energía y buen rollo se sintió, nada mal para entrar en calor.

Mafalda

Justo a tiempo el vendaval Mafalda inundaba el escenario, casi se les quedaba pequeño. Su insolente juventud viene sobre una base clara de reivindicaciones sociales y actuales, con la mujer como protagonista en muchas letras, lo cual hace que generen interés. Una mezcolanza musical de ska, reggae, funk y lo que se les ocurra junto con una vistosa puesta en escena completan la conexión que atrae sin duda.

El ritmo que imprimieron a su repertorio con temas como Necesarias pero absurdas o Los chicos no lloran, iban convenciendo y divirtiendo a un recinto cada vez más agitado. El bajo con tendencia al funk y los instrumentos de viento son clase y rabia. En el tema Desde el suelo lograron que todos nos viniéramos abajo, metafóricamente hablando claro. Ya llevan unos añitos en esto y con este último disco Les infelices deberían consolidarse dentro del movimiento nacional de festivales, divertido pero a escuchar con detenimiento, van a dar guerra.

El sol seguía calentando, el buen rollo del variado público contaminaba el ambiente, la festividad de San Isidro estaba presente en claveles y algún que otro detalle castizo a modo de disfraz. Celebrar la vuelta a lo habitual con ese buen rollo acrecentaba las ganas de más.

Segismundo Toxicómano

Con un “vamos al puto lío” Placi, bajo y voz de Segismundo Toxicómano, daba paso a su fiesta, se notó que empezaba lo serio en sus poses, sus sobradas tablas y su talante. Los vitorianos le dan a todo en sus letras. Muérete, Pordioseros, Perros muertos, en cascada y sin tregua su rudo punk violentaba nuestros oídos. En Gaupasa no pudo evitar bromear sobre qué era lo que les iba a tocar hacer al día siguiente ya que para ellos no era festivo como aquí en Madrid. En Hoy como ayer ya no pudo evitar pedir un pogo que no se hizo de rogar, para Gloria lo hizo con el círculo más grande que se hubiera hecho en ese festival. Echaron el resto y los de abajo lo recibimos con una invitación a imitarlos.

La puntualidad seguía siendo casi milimétrica, para agradecer porque a primeras seis bandas podría parecernos mucho, al final casi se nos hizo corto. El día ya caía y el montaje de escenario con luces si llevó algo más de tiempo a los fantásticos profesionales que se dejan la vida entre actuación y actuación.

Desakato

Desakato congregó al atardecer a la totalidad del público ansioso de verlos de nuevo después de estos años de parón obligado. Reventaron el Miguel Ríos literal abriendo de tranquis con Estepa, seguida por Heridas abiertas, provocando el total subidón desde los primeros acordes. Qué difícil es definir su estilo, Pablo más íntimo, Pepo más agresivo, caña pero con melodías, la combinación acertada.

Fue un placer comprobar que el dúo de voces sigue funcionando, cayó algún tema del último disco La miel de las flores muertas, pero como chicos listos que son, tenían claro que lo que necesitábamos era la caña de los clásicos para saltar y desgañitarnos como bien lo hicimos. Desde la distancia se veía mucho móvil grabando Cada vez, Nuestro legado, Humo negro y el resto de trallazos. En A punto de morir se montó un buen círculo, aquello ya no había quién lo frenara y para cuando tocaban La tormenta estábamos fundidos y asombrados de que el concierto se hubiera pasado en dos parpadeos. Intento no superlativizar, pero lo que hicieron los asturianos fue muy bestia.

Soziedad Alkoholika

Llegaba la hora importante y los vitorianos Soziedad Alkoholika estaban a punto de confirmar su vuelta a la capital tras los años de censura por parte de las autoridades. Tonos rojos y azules envolvieron su puesta en escena, y tras los  primeros temas, fogonazos desde el frente de escenario quemaban las ansias de diversión desatada en un auditorio lleno y ruidoso a más no poder. Sin parones ni charlas Contra la agresión, castración, Ratas, Polvo en los ojos, Alienado. Para cuando tocaron Sistema antisocial el hervidero estaba montado. 

Alfred a la batería llevaba el peso absoluto del concierto, con esa brutal manera de pegarle que a veces casi estresaba de tan al límite que iba. Por un momento sentí la falta de conexión entre la banda y la gente, pero el cambio de ubicación me hizo ver esa cantidad ingente de brazos alzados al ritmo marcado del hardcore punk que desarrollan los S.A. Nos vimos en Berlín, anunciando el final del show me cayó como un jarro de agua fría, a pesar de las horas que llevábamos allí no apetecía nada ver cómo aquello se iba acabando, señal de que todo marchaba a la perfección.

Lendakaris Muertos

Dado el orden establecido se podría pensar que lo fuerte había pasado ya, que gran error, los pamplonicas Lendakaris Muertos salieron a muerte con su punk nada ortodoxo, sus temas cortos y veloces y sus letras irónicas y divertidas. Nadie fue capaz de moverse de allí a pesar de que como bien dijeron, al día siguiente era fiesta aquí pero a ellos les tocaba currar. Su ímpetu escénico hizo que tanto Aitor, Iván como Jokin no pararan de correr por el escenario, intercambiar puestos y volvernos locos de atar. Miguel Bose y sus vacunas, Nunca más volverás a aplaudir en un avión, Detector de gilipolleces o Estamos en esto por las drogas dejaron clara su postura de forma irónica pero contundente. Oso panda tuvo en escena al enorme muñeco de peluche dándolo todo y chupando cámara sin cesar.

Casi sin darnos cuenta, cómodamente, esta edición del Rivas Rock se había acabado. Sin peros a la vuelta, disfrutamos de buena música y diversión, quizá ese eclipse solar que luego ocuparía el cielo madrileño tuvo algo que ver, pero la realidad es que los organizadores se curran un festival a gran altura, lo hacen agradable y tan fácil que un día casi se queda corto, se agradece el trabajo y la pasión puesta. Sin dudas, el año que viene volveremos.