El Maestro Carlos Santana ofreció un gran concierto en Murcia, con un repertorio que mezcla historia y presente del guitarrista envuelto en un aura de despedida.
Siete años han pasado desde la última gira de Santana por España. Era una noche tórrida de verano en la plaza de toros de Alicante, Santana tenía por entonces setenta y una primaveras y, pese al horrible calor, ofreció un concierto maravilloso como si de aquel jovenzuelo que tocó en Woodstock se tratase. A sabiendas de que lo de hoy iba a ser distinto, pues el paso del tiempo es implacable, había muchas ganas de volver a ver al Maestro, esta vez en la Plaza de Toros de Murcia, dentro del festival Murcia On. Curiosamente era una noche «fresquita» de verano para ser 1 de agosto.


Sin teloneros, con puntualidad mexicana (que es como la británica pero más picante), la banda de Santana salía a escena bajo el ritmo impuesto por Cindy Blackman Santana a la batería y Benny (Benito) Rietveld al bajo junto a un grupo de grandes músicos, posiblemente de los mejores que hayan a día de hoy en el denominado «Rock Latino».


Soul Sacrifice del álbum Santana (contigo empezó todo en 1969) era la encargada de abrir. Le seguirían Jimgo y Evil Ways, también de su primer disco. Esto me llenaba de esperanza e ilusión de cara a un set list que, a priori, pensé que que se movería en territorio Supernatural pero que, hasta este momento, cerrando los ojos, nos transportaba directamente al setlist de aquel mítico Woodstock 69.


Como por transición natural, del primer disco pasó al segundo, Abraxas, y nos regaló Black Magic Woman del legendario guitarrista Peter Green, mezclada con Gypsy Queen. Tras esto Oye Cómo Va del maestro Tito Puente con un Karl Perazzo desatado en la percusión, habíamos salido del territorio Woodstock y ahora estábamos en la época dorada de Carlos Santana, los maravillosos años 70.


María María me saca de mi maravilloso trance y me trae a la realidad de Supernatural, uno de los discos más premiados de la historia, solo le faltó Grammy a la mejor cafetera en el estudio y Grammy al mejor conductor de furgoneta de reparto de discos. Cosas de la industria… El día que empiecen a dar Grammys retroactivos veremos que pasa con Abraxas o Santana I, igual faltan premios.


Con Foo Foo se monta la fiesta y toda la Plaza de Toros se pone a bailar, menos un servidor que tiene la misma cintura que Ronald Koeman. «Las manos arriba, las manos abajo» y todas esas cosas que les gusta hacer a la gente, dirigidos por los cantantes de Santana. Si llegan a poner un palo de limbo, pasan todos por debajo y acaba en conga como en las bodas.
Don Carlos se retira y ya sabéis el dicho, «cuando el gato no está, los ratones bailan» y la banda, dirigida por el grandísimo bajista «Benito» se ponen a hacer maravillosas locuras sobre el escenario que acaban con homenaje al recientemente fallecido Ozzy Osbourne en forma de Iron Man. Momento mágico de la noche que nos hace conscientes (todavía más si cabe) de la grandeza de Ozzy y Black Sabbath.


Regresa Santana con Samba Pa tí y, tras un discurso pidiendo la paz mundial ante los conflictos y la amenaza nuclear «hay que cambiar la conciencia global con alegría, con esperanza y con una vibración positiva», nos sorprende con Europa. Suena algún guiño a Coltrane, a My Guitar Gently Weeps de The Beatles, incluso suenan unos preciosos compases de Take Five de Dave Brubeck que sólo hacen confirmar el amor de Santana por el jazz clásico.


El concierto se va acercando a su fin, Hope Your Feeling Better será la última de las «vacas sagradas» y con ella el setlist vuelve a territorio Supernatural… Yaleo, Put Your Lights On, Corazón Espinado y llegamos a los bises. Llega el momento de Cindy y su sólo de batería monumental. El concierto acaba con Smooth y una despedida del Maestro Carlos Santana, quién sabe si será la última.
Antes del concierto me preguntaba qué nos íbamos a encontrar. Don Carlos va camino de los setenta y nueve años, y eso son años para un guitar hero. Le vimos ayudarse de un taburete, como es lógico y normal, cuando anda cargando toda la velada con el peso de sus preciosas guitarras Paul Reed Smith. Si nos ponemos quisquillosos, aquellos que han tocado un instrumento alguna vez en su vida, seguramente vieron alguna pequeña imprecisión puntual en algún momento, nada que no se resolviese con un tirón de cuera a tiempo o algún otro recurso que el mago Santana supo sacar de su chistera.
Sinceramente, no se puede pedir más. Por nuestra parte gracias a Ibolele por hacerlo posible y traer a Murcia un músico que, si nos lo dicen hace unos años, nos parecería impensable.
Artista: Santana. Fecha: 1 de agosto de 2025. Recinto: Plaza de Toros de Murcia. Organiza: Murcia On / Ibolele Producciones








