Sting en concierto: Lección de música y clase

Sting da una lección de música y clase en su concierto de Murcia.

Texto y fotos: Pedro Hernández

El pasado 3 de agosto de 2022 fue un día especial, no cabe duda. Llevábamos esperando dos años el concierto de Sting, que había sido aplazado por la pandemia. Finalmente, gracias a los esfuerzos por mantener la fecha por parte de Ibolele producciones, Live Nation y el propio artista, había llegado la hora de reencontrarnos con Sting en Murcia.

Se notaba que había muchas ganas, todos los parkings cercanos estaban llenos mucho antes de empezar, y en los aledaños de la plaza de toros se respiraba el ambiente especial que tienen las grandes ocasiones.

El concierto empezaba con puntualidad, con Joe Sumner haciendo el duro trabajo de telonero. El cantautor británico, hijo de Sting, resolvió el concierto con elegancia, a sabiendas que la sombra de su padre es alargada, y que el público que abarrotaba la plaza de toros de Murcia estaba deseoso de disfrutar de Sting y apenas conocía las canciones de Joe.

Salió solo al escenario, guitarra en mano y sobrado de la valentía necesaria que requiere la situación de abrir para un grande, por mucho que sea familia…

Tras una breve pausa para la hidratación (como dicen ahora), volvían a encenderse los focos del escenario y una ovación ensordecedora dejaba claro que había llegado la hora de Sting.

Debo de reconocer que, en lo personal, iba a ser algo emotivo el concierto. La última vez que asistí a un concierto de Sting fue hace más de 20 años en este mismo recinto y tenía cierta curiosidad por ver que tal ha tratado la vida a Sting y si sería capaz de repetir algo tan memorable como aquel concierto del año 2000.

Salió con su Fender del 57, la camiseta naranja de la portada del disco y tardé pocos segundos en resolver mis dudas, estaba claro que la vida le había tratado mucho mejor que a mí, Sting estaba casi igual que hace 20 años sólo que ahora incluso tenía más clase a la hora de tocar. Estaba tan en forma que ni sudó la camiseta y una pregunta nos rondaba a todos por la cabeza ¿Será humano o es un extraterrestre?

En una gira ( y disco) de grandes éxitos que lleva por nombre My Songs es difícil que salga nada mal. El concierto comenzaba ni más ni menos que con Message in a Bottle y el setlist de la gira auguraban que el público saldría encantado del concierto. Tras confirmar el estado de forma envidiable de Sting, lo siguiente fue comprobar que el sonido y la voz le iban a acompañar. Estábamos disfrutando de un volumen perfecto y una calidad de sonido que sólo se pueden permitir un puñado de artistas a nivel mundial. Todo en su sitio, sin estridencias, consiguiendo un equilibrio que sólo se alcanza cuando todos los miembros, desde músicos a técnicos, trabajan por encima de la línea que marca la excelencia.

English Man in New York era el segundo éxito de los 17 que nos ofrecería Sting esa noche y el último para los fotógrafos que intentaban captar imágenes del artista desde la plataforma situada junto a la mesa de sonido. El público estaba entregado al artista y la banda sonaba de maravilla.

Permitidme que, como músico aficionado, haga hincapié en lo complicado que es tocar lo que toca Sting. Cómo lo toca, cómo “coquetea” con la disciplina del tiempo marcado por el rigor implacable de la claqueta, justo al límite de todo, al más puro estilo del señor Eric “mano lenta” Clapton. Parece que no va a llegar, pero siempre llega, y no sólo llega, sino que además le sobra tiempo. Los bluesman lo llaman groove, los flamencos duende, yo lo llamo “esa cosa que sólo tienen los grandes y que los hace diferentes a todos los demás”, esa capacidad de “negociar” con el tiempo de la canción y “engañar” al compás, de forma que parece que no estás, pero sí estás.

Eso, lo hace Sting con una clase y buen gusto como sólo he visto a músicos de la talla de Clapton, BB King o Hendrix (entre otros).  Si me permitís el símil, incluso Michael Jordan hacia algo parecido cuando era capaz de “parar el tiempo” en el aire antes de encestar, o Maradona con el balón pegado a la bota. El mundo va a un ritmo y ellos van a otro, que en el fondo es el mismo, porque el tiempo es igual para todos, pero ellos lo gestionan de otra forma, lo hacen suyo.

La segunda parte de esta fórmula mágica que sólo tienen los más grandes es afinar. Vaya tontería pensarán muchos… Habiendo aparatos para afinar instrumentos y voces…  Sí, pero para conseguir la excelencia hay que hacerlo de forma natural, que se note el factor humano. Y es ahí cuando la diferencia en una nota, con la voz o con cualquier instrumento, marcan distancias con el resto de los mortales, pues sólo consiguiendo la perfección con cada nota (unido al groove que hablábamos antes) sale a relucir la magia. Y el señor Gordon Matthew Thomas Sumner es un auténtico genio uniendo ambas cosas.

No quiero entrar demasiado a comentar el set list, lo dejaré al final del artículo, no hay ni una canción mala. Pero si me gustaría pararme en alguna de ellas. Para mí, existieron dos grandes momentos en la noche: El primero fue a mitad del concierto, cuando nos rompió el alma con Shape of My Heart. Qué bonita suena y qué clase tiene y qué buen gusto tiene este señor para componer. El segundo fue con el último tema de la noche, Fragile, con un Sting en solitario, guitarra acústica en mano, tocando una sucesión de acordes imposibles mientras cantaba con una naturalidad pasmosa.

Entre medias de esos dos grandes momentos sonaron mil y un singles, incluidos varios temas de su etapa con The Police como Walking On The Moon, So Lonely (mezclada con No Woman No Cry de Bob Marley), Every Breath You Take  o un King of Pain donde le acompañó en el escenario su hijo Joe Sumner.

Seguramente alguien puede pensar al leer esta crónica que, el que escribe, pudiera ser un fan acérrimo de Sting, y el caso es que musicalmente, en mi día a día, escucho bastante más otros géneros muy distintos. Lo cual no significa que no haya que reconocer al Cesar lo que es del Cesar. Sting es de esos músicos que en directo ganan muchísimo. No cabe duda que sus discos cuentan con producciones maravillosas y las composiciones son dignas de un genio, pero Sting es un monstruo de directo, es sobre las tablas donde demuestra su grandeza. Si me permitís otro símil alejado de la música, es como ver la magia por la tele o sentarte en una mesa y ver a un mago hacer la magia de cerca, despacio, delante de ti, y salir con esa sensación de saber que acabas de presenciar algo único y maravilloso y te vas camino a casa intentando asimilar lo ocurrido.

Si estuvieron en el concierto saben a qué me refiero. Si no estuvieron, sólo puedo decir que vayan en cuanto puedan a ver a Sting, y, si tienen hijos, llévenlos con ustedes. No dejen pasar la oportunidad. Dicen que en la vida hay que plantar un árbol, escribir un libro y otra cosa más que no recuerdo ahora mismo… Pues añadan a esto ver a Sting en directo (y a Eric Clapton, y Paul McCartney y a esos grandes músicos irrepetibles que nunca olvidarán).

Gracias Sting.

 

Setlist Murcia 3 de agosto 2022

  • Message in a Bottle (The Police)
  • Englishman in New York
  • Every Little Thing She Does Is Magic (The Police)
  • If It’s Love
  • Rushing Water
  • If I Ever Lose My Faith in You
  • Fields of Gold
  • Brand New Day
  • Shape of My Heart
  • Heavy Cloud No Rain
  • Walking on the Moon (The Police)
  • So Lonely (The Police)
  • Desert Rose
  • King of Pain(The Police)
  • Every Breath You Take (The Police)

Bises:

  • Roxanne (The Police)
  • Fragile