La Rock City vivió anoche una de esas jornadas que confirman por qué es una de las salas más especiales del circuito valenciano. Desde mucho antes de la apertura de puertas, ya se intuía que la velada iba a ser intensa: cola larga, ambiente expectante y un lleno que se palpaba incluso antes de que sonara la primera nota. Valencia tenía ganas. Muchas.
Bernal: el rugido de casa
Los encargados de romper el hielo fueron Bernal, banda local que en poco tiempo ha empezado a ganarse un hueco serio entre los amantes del post-hardcore y los directos viscerales. Y vaya si se notó. Para ser teloneros, la cantidad de gente que ya abarrotaba la sala era sorprendente. No era el típico “calentamiento”: la sala estaba literalmente a reventar.



Bernal salieron a matar: un sonido seco, oscuro, cargado de tensión, perfecto para una noche en la que la iluminación era mínima y cada destello era oro para los fotógrafos. Con un público entregado desde el minuto uno, los valencianos levantaron el ánimo de la sala a base de golpes directos. Se notaba que jugaban en casa, pero también que habían venido a demostrar que su propuesta tiene peso propio.



Viva Belgrado: once noches seguidas… y esto solo era la segunda
El plato fuerte llegó con Viva Belgrado, presentando su último trabajo: Cancionero de los cielos, aterrizaban en Valencia para su segundo concierto de una tanda de 11 fechas consecutivas por toda España, una maratón que culminará el 22 de Noviembre en Córdoba, para descansar hasta el 3 de Enero, fecha en la que estarán reventando La Riviera de Madrid. Lo del jueves fue, sencillamente, una declaración de intenciones: si este es su estado de forma en la segunda fecha, lo que viene puede ser histórico.


La Rock City estaba completamente abarrotada. No cabía un alma más. El ambiente era tan oscuro que convertía el escenario en una cueva llena de electricidad, pero eso no impidió que el público se entregara como pocas veces: pogos constantes, crowd surfing, empujones, sudor, gritos, abrazos… exactamente lo que uno espera de un concierto de Viva Belgrado en pleno rendimiento.

Un setlist para tocar todos los nervios
La banda repasó un setlist extensísimo y muy bien equilibrado, un viaje emocional que fue alternando momentos de furia con otros de pura contemplación: Gemini, Jupiter and Beyond the Infinite ,Una soga, Cerecita Blues, Perfect Blue, Vernissage, Chéjov y las gaviotas, Erida, Annapurnas, Por la mañana temprano, El Cristo de los faroles, Un relato, Elena observando la osa mayor, Amplita Blues ,Ikebukuro Sunshine ,Un tragaluz, El gran danés

Un repaso generoso que convirtió la noche en una montaña rusa emocional. Desde los gritos catárticos en Una soga o Erida hasta la comunión casi íntima de Elena observando la osa mayor, la banda demostró por qué sigue siendo una referencia absoluta del screamo y el post-hardcore en castellano.


Una noche para recordar
A pesar de la oscuridad extrema —que convirtió la sala en un infierno para cámaras y fotógrafos—, lo importante quedó nítido: la conexión del público con la banda, la energía desbordada y un ambiente de los que no se ven todos los días. Hubo pogos enormes, gente volando por encima del mar de manos y una sensación generalizada de estar viviendo algo especial.
Valencia respondió. Y Viva Belgrado, simplemente, arrasó.









