Crónica del concierto de Volbeat, Skindred y Bad Wolves en Madrid

Había ganas de ver a Volbeat en directo y la banda danesa no falló. De hecho, deslumbró con un show compacto, preciso y sin fisuras. Los de Michael Poulsen llevan años recorriendo escenarios y carreteras de todo el mundo para hacer sonar su versión personal del hard rock y eso se nota en cada uno de sus directos.

El cuarteto no llegó solo al concierto del Palacio de Vistalegre, ni mucho menos, ya que fue acompañado por Bad Wolves y Skindred, que lograron que el evento fuera cogiendo forma poco a poco. Los primeros en subirse a las tablas madrileñas fueron Bad Wolves que, a pesar de contar con una formación sorprendentemente potente ofreció un concierto un poco frío. Mucho tuvo que ver con que esta era su primera visita a España y con que el recinto, en el momento de su actuación, estuviese medio vacío y que los escasos 30 minutos que tenían no les permitieron asentarse en ningún momento.

Bad Wolves

Bad Wolves

La falta de público la escenificó el guitarrista Max Karon, que atravesó la pista de un lado al otro durante del arranque de Never Be The Same, sin demasiada resistencia por parte del respetable y algún que otro selfie con sus seguidores. Quizá en el futuro Bad Wolves atraiga a una manada, pero por ahora, el lobo sólo es un lobezno.

Tras la media hora ofrecida por el quinteto estadounidense, llegó el turno de Skindred. La banda de raggametal (definición personalísima) también venía cronometrada, sólo contaban con 45 minutos, pero fue intensa desde la primera nota de Under Attack, con la que se metieron a todo el público en el bolsillo.

El frontman Benji Webbe es un personaje único y tanto su potencia vocal como su carisma sirvieron para provocar que Vistalegre se pusiera en pie y saltara al son de las composiciones del grupo británico. La capacidad de mezclar con maestría el heavy, con reggae, ska, punk y cualquier estilo que se pueda imaginar hicieron el resto. Especialmente celebradas fueron Kill The Power, Warning y Gimmee That Boom.

Con el recinto ya casi a reventar, le llegó el turno a Volbeat que tenía confeccionado un setlist repleto se grandes éxitos, pero que miraba más hacia el presente que hacia el pasado, escogiendo gran parte de los temas de sus últimos tres discos Servant Of The Mind, Rewind, Replay, Rebound y Seal The Deal & Let’s Boogie. El resultado fue un show a la americana en toda regla, con un juego de luces impresionante, efectos visuales, vídeos creados para cada canción mostrados en enormes pantallas led, confeti y decenas de balones hinchables que el público se dedicó ha hacer volar por toda la pista.

Como decía, Volbeat cuenta con una experiencia increíble en la carretera y se le nota en la actuación que ofrece sobre el escenario. Poulsen se ha convertido en un verdadero ídolo de masas y su lead guitar, Rob Caggiano, en su más fiel escudero.

Pocas pegas se le puede poner al concierto de Volbeat en Madrid. Quizá el único pero es que su espectáculo original, el que están ofreciendo en recintos sold out en Alemania, por ejemplo, se vea aquí rebajado por no contar todavía con el apoyo suficiente. Pero bueno, tiempo al tiempo. En su última visita actuaron en La Riviera, quizá, en su próxima visita pasen del Palacio de Vistalegre al ansiado Wizink Center. Lo dicho, tiempo al tiempo.