Un placentero viaje en retroceso nostálgico Kip Winger tras 20 años volvía a Madrid, como peregrinando desde toda España nos juntamos unos cuantos fieles adeptos al estilo, quién se iba a perder sentir de nuevo.
Llegaba a la sala pensando, ¿qué quedará de esos salvajes posters de la Kerrang y de esos sucios videos que revolucionaban hormonas a las pobres adolescentes que sufrimos aquellos años? En nada lo descubriría, primero les tocaba a Houston.
Los suecos empezaron la noche con su mezcla de ingobernable aor, mezcla de rock melódico rozando el pop. Entre el calor de fuera, la temprana hora y lo de siempre, la sala no estaba suficientemente llena para mi gusto, cierto es que a los suecos les daba un poco igual y desde She Is The Night lo dieron todo derrochando simpatía.

Relaunch III ha sido su último lanzamiento, no con la difusión merecida pero si con la clase que les precede. Con el trabajo de ser teloneros, se abrieron paso de forma amable, intuitiva y categórica. Temas suaves y facilones, pero más duros que en el disco como Live Forever o You´re Still The Woman hicieron que el ambiente se relajara y el rato que les dieron se hiciera ameno del todo.

Llegaba On the Radio con el despliegue de sonidos desde los teclados y el momento en el que entre medias de A Lifetime In A Moment, Hank Erix se vino muy arriba cantando una estrofa en castellano, cómo les gusta a los suecos nuestros país, lo cual hizo que se metiera a los más rezagados en el bolsillo sin mesura.

De su segundo trabajo tocaron Truth Slips y ya encauzaron el final de su más que digna actuación con dos de sus temas más conocidos, Runaway con mucho brillo desde las teclas y dedicada especialmente a nosotros, 1000 Songs porque según aseguraron, nos habíamos quedado en sus corazones.

Tic tac, la sala se ambientaba y aquello iba a empezar.
Aunque no lo parezca, Kip sigue haciendo música y buena, por eso abrió con Stick the Knife, un tema de su último álbum Seven, para tomar posiciones y consciencia de lo que se venía no estuvo mal. Me voy a saltar órdenes y patrones para soltar lo que sentí, que fue mucho y muy bonito.

El rubor adolescente en Seventeen que nos la soltó muy pronto se nos subió a las mejillas como la primera vez que pasaron el vídeo. No hay tiempo que pueda con ese erotismo innato que irradia el músico.
Por si no hubiera sido suficiente, Can’t Get Enuff la sigue, con ese especial encanto de las producciones brillantes y pomposas de las bandas del tirón aquel y con un Kip muy chulazo mascando chicle. Esos videos, de esas canciones que crecieron a la vez que nosotros, los temas nos sonaban a juventud, a ansias por descubrir, todo va madurando bien.
Joyas casi olvidadas de un pasado de ayer, por no haber tenido videos impactantes para la MTV como Down Incognito, y Junkyard Dog suenan muy hard americano. Por fin Kip se digna a saludarnos y darnos algo de bola, deja solos en medio del escenario a sus guitarristas y pudimos comprobar que sonaban de lujo bajo el techo de La Riviera.

Hambrientos de todo y más y viendo como mister Winger se arremangaba escuchamos Hungry un pelotazo electrizante que conserva eso que la hizo tan popular. Los más críticos del lugar dirán que hay temas que no envejecen bien, lo importante es envejecer y seguir sonando con esa atmósfera de casi ayer.
Les toca a la banda y les presenta con orgullo, recordemos, que no son unos cualquiera. Reb Beach es como el eterno actor secundario que a veces merece más premios y reconocimiento por su trabajo que la estrella principal, su guitarra siempre suena acorde a todo, que hay que tirar de armónica, pues se tira, faltaría más.
A las otras seis cuerdas Paul Taylor, otro entero en el que confiar cuando necesitas que un concierto salga bien y si se tiene que apartar las seis cuerdas para dar a las teclas, pues tampoco hay problemas
La parte dura rítmica, Rob Morgenstein a la batería, el veterano músico se ha atrevido con todo, jazz a metal y ahí detrás de la estrella, sonó tan atildado, que daba gusto, seguimos con los recuerdos.

Cruzamos puentes temporales para eliminar distancias con la power ballad compuesta hace décadas. Miles Away, coreada con pasión desde la sala, ahí ya si la conexión fue total y admito, la ñoñería adolescente rescatada, también. Simplemente maravillosa.
El efecto general de lo que iba siendo el concierto era como quedarse ante el expositor de una tienda de chuches para nuestros oídos, costaba centrarse en algo en particular, porque todo en general, era tan goloso que imposibilitaba la elección.

Rainbow In The Rose con Reb al micro suma puntos en lo que es el conjunto del concierto, alargan el tema de forma instrumental y Beach se marca un solo que lo vive como si fuera el primero de su vida, evidentemente eso se transmite y todos flipamos abajo.
Pull Me Under nos devuelve a Kip con el micro de diadema, lo cual le daba pie a acercarse más al público y Time To Surrender con Kip tocando el bajo a pelo y Reb y Rob a saco con sus cuerdas fueron las delicatesen para los verdaderos seguidores de la banda.

No soy muy fan de los solos, sobre todo si el músico que los ejecuta no es el su in del prodigio en sí mismo. Los que nos ofrecieron, fueron justos y necesarios para que la voz de Kip, recobrase el tono requerido para rematar.
Cómo algo tan dulce puede sentirse tan salvaje se dejaron lo mejor para el final y Headed For A Heartbreak se llevó los tonos agudos del vocalista por delante. Saltamos con la fiestera Easy Come, Easy Go asumiendo que el que tuvo, retuvo, porque gritamos como locos.

Quedaba esa canción, esa que nos hizo morir de envidia y casi cambiarnos el nombre a muchas, Madeleine. Me estás leyendo y la estás tarareando porque es inevitable no hacerlo. Que gran momento final, Reb y Kip chocan espaldas y todo ese sex appeal explota dentro de la sala de forma expansiva.
El regocijo del tiempo pasado, sentir esa necesidad de tocar a Kip Winger para cerciorarnos de que aquello era real y no algo visto y vivido a través de una pantalla. Gracias Lion Rock Fest por hacer este sueño realidad, en noviembre en León más y mejor, de momento me quedo con el salvaje concierto ofrecido por Winger.







