Segundo álbum largo de la banda navarra de metalcore que comenzó su andadura en el 2015 con la publicación de Prologue, un EP de presentación. Este Until Silence Speaks, grabado en verano del 2020 en Sureau Studio ha visto al fin la luz de cara a la gira que ya tiene bastantes fechas confirmadas tanto nacionales como internacionales, festivales incluidos.
“Es un plus contar con guturales tan completos y variados que sumados a una técnica controlada del resto de instrumentos, suenan concentrados y efectivos”
Han logrado asentarse con una estable formación en la que Víctor Parra se alza como un gran vocalista aportando una sonoridad más visceral arropado por el resto del grupo con el empuje perfecto para sentir esa necesaria unión.
Tres currados vídeos precedieron a esta guerra declarada, el homónimo al disco, Until Silence Speaks, que extrañamente lo cierra, es un tema personal cargado de rabia interior ambientado visualmente entre rejas, musicalmente es un corte de ambiente tecno atestado de sintetizadores, con las cuatro cuerdas reconocibles al igual que la variedad de áridos matices en las dos voces que lo rodean, el impás del solo de todos a una, nos lleva a un meloso final recitado entre susurros.
Before Becoming Lost lo han transformado en un vídeo rollo vikingo, trabajado con estilo y con las cosas claras, protestando contra el daño que le hacemos al planeta es una letra cargada de significado global, el tecno gutural al doble pedal viene servido por un riff machacón que alivia la pesadez con grandes cambios de ritmo alternados con medidos parones musicales para rematar en un decadente ocaso.
Dead World es el último de los vídeos, enfocado a una crítica hacia la humanidad, en modo enfado, suena bruto y gutural con unos agónicos gritos que hacen que te involucres en su agresiva protesta de forma contundente. Los toques orientales vibrando entre el resto, rompen la monotonía, al igual que el abrupto e inesperado final.
La pulida producción permite disfrutar de los miles de detalles que han introducido en las composiciones. Nueve lacónicos temas no son suficientes ante la diversidad de registros y opciones dispuestos al servicio de la calidad creativa que atesoran, dejando constancia de una clara progresión, cuidando melodías entre elegantes agresividades con unas letras cargadas de contenido social.
Llaman la atención lo cuidado y personalizado que está todo en conjunto, Enough (Is Enough) con esos paréntesis ya delata implicación. El uso de una acústica de tintes mexicanos acompañado por ese instante recitado en medio de esa arrolladora batería a toda máquina que parece no tener fin, es tan acertado como certero, las distorsiones guitarreras y la versatilidad vocal, convierten en exclusivo subiendo el listón del resto muy arriba.
Otro corte de título llamativo es T.B.H. que juega con las iniciales del nombre de la banda y con otro mensaje entre paréntesis (Time to Bring Hope), el truco de la calma que precede a la tormenta lo llevan a un plano superior en una batería veloz y pulcra. El duelo de voces es un subidón esperanzador de adrenalina, el fraseo de guitarra persiguiendo el ritmo hasta frenar en una atrevida guitarra española arroya al escucharlo. De nuevo ofreciendo estilo sintetizado pero sin medida.
Disconforme arrasa Heterodoxy como una canción de cuna salida del averno, entre la voz en off y el sintetizador. Una metralleta parecen los teclados y los bombos atacando al riff que intenta efímeramente llevarse la batalla ante un estribillo estructurado para fijarse en la cabeza. El juego de teclas que realza el arte para llenar de peso los silencios es perfecto para ese alarmante final..
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Aparte va Falling Apart, inyectando tralla a medio acelerón sin decaer, parece que va a ser un tema casi lineal ante tanta diversa propuesta. La variedad de gritos superpuestos queda oxigenada ante un pseudosinfónico teclado que añadido a los golpes futuristas hacen subir la adrenalina.
El tecno de locura rompe en Bandersnatch violenta y directa es hardcore en esencia jugando con todos los recursos posibles, rozando el rap, yendo a por todo, con más agresividad que celeridad, con ese final de nana que arrulla hasta decaer en la nada.
Implacables las afiladas distorsiones de Relentless por las que pasean las guitarras como por detrás llamando sin querer la atención, pura contundencia claramente organizada, con una bomba de estribillo, es pegajosa rebosando instrumentalidad hasta el atronador final.
Su propuesta de silencio ha retumbado por encima de su buena música para calar en seguidores de este tipo de fusiones y en cualquier mente abierta a disfrutar de trabajos bien hechos desde dentro. La consolidación de este serio proyecto tiene pinta de buen futuro en nada, tendremos la oportunidad de ver su descarga de metalcore en su ya anunciada gira.
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