Cave In – Heavy Pendulum
La capacidad que tiene Cave In para resurgir de sus propias cenizas nunca ha dejado de asombrar a propios y extraños. Si leéis reseñas o textos sobre ellos os encontraréis a menudo con aquello de que “son como el ave Fénix” y no sin razón.
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A lo largo de sus veintisiete años de carrera, los de Boston han visto su existencia en suspensión en diversas ocasiones. Sin embargo, también hubo un tiempo en el que estuvieron a punto de triunfar a lo grande. A principio de los 2000, RCA (Sony) decidió fichar a aquellos jóvenes que habían revuelto la escena underground norteamericana con su particular mezcla de hardcore metálico y psicodelia. Aún así su paso por la industria no cuajó: el suyo no era un sonido domesticable. Cave In apenas llegó a probar las mieles del arena rock y, tras un par de giras con Foo Fighters y Muse, su trayectoria se convertiría en un relato de hiatos y crisis periódicas. Entre paradas y reencuentros surgirían nuevos e interesantes discos pero ya nada sería lo mismo.
El último gran golpe para Cave In llegó en 2018 con la muerte de Caleb Scofield, bajista y uno de los motores emocionales de la banda. La tragedia llegó sin avisar, cuando estaban sumergidos en un nuevo regreso preparando el que tenía que ser su sexto larga duración tras unos cuantos años de inactividad. El resto de componentes, Stephen Brodsky, Adam McGrath y JR Conners, decidieron publicar el material como un álbum en memoria de Scofield y también como despedida para la banda. Pero Final Transmission, aquella agridulce colección de demos y bocetos sonoros, no sería el capítulo final para Cave In. Nate Newton, amigo de Scofield además de su compañero en Old Man Gloom, se incorporaría al grupo para suplir su ausencia durante la gira de despedida y acabaría quedándose de forma permanente. Newton, que además procedía de Converge (con la que Cave In comparte amistad, componentes y colaboraciones), era un fichaje tan obvio como natural. Todo quedaba en casa.
Heavy Pendulum el álbum de esta nueva encarnación de Cave In, ha pillado a todo el mundo por sorpresa. Ya casi nadie esperaba que volvieran y mucho menos que lo hicieran con semejante pieza. Siendo el primer álbum de la banda en 11 años (sin contar con Final Transmission), Heavy Pendulum sorprende haciendo gala de un sonido extremadamente sólido y vital. Por otra parte, la extensa duración del disco – 70 minutos repartidos en 14 cortes – es una rotunda demostración de creatividad en la que ninguno de los temas que lo componen es de relleno, ni siquiera los ambientales.
New Reality y Blood Spiller, las dos primeras canciones Heavy Pendulum, nos remiten a los Cave In más directos. Dos cortes entre el metal y el hardcore (o post-metal y post-hardcore si lo preferís) compuestos por enormes riffs y aderezos progresivos; amén de las harmonías cósmicas del tándem Brodsky/McGrath, tan definitorias para el estilo de la banda. El tercer tema, Floating Skulls, recuerda a la etapa de Antenna, cuando Cave In pasaron del space rock de Jupiter a flirtear con el rock alternativo y la radio formula. Floating Skulls es una canción redonda y emocionante, con unos alucinados arreglos de guitarra que harán gozar a los fans de Mastodon. El lado más experimental de su música halla también espacio de sobra a lo largo del disco. Temas como Blinded by a Blaze o Nightmare Eyes exploran y evolucionan las sonoridades del mencionado Jupiter o del fantástico EP Tides of Tomorrow y las apuntalan con aplastantes guitarrazos. La producción, a cargo de Kurt Ballou (Converge por supuestísimo), es cuanto menos perfecta y hace posible que el expansivo sonido de la banda brille en todas sus dimensiones.
La propuesta, ecléctica y en ocasiones arriesgada, alberga sensibilidades aparentemente contrapuestas. Esto es así desde los inicios del grupo; no hay más que acudir a su primer disco, Until the Heart Stops, cuyas intrincadas composiciones intercalan la brutalidad del thrash/death y el dinamismo del hardcore con pasajes psicodélicos llenos de matices y texturas. Ciertamente, Cave In provenían de una de las vertientes más metalizadas del hardcore pero a su vez rechazaban el cliché de machoman tan presente en aquella subcultura. Al contrario que tantos de los grupos de los 90, no estaban ahí para ser los más malotes ni los más testosterónicos. Seguían la estela de Converge, sus compañeros de la escena de Boston, que no querían esconder en sus canciones sus miedos, sus incertezas ni sus vulnerabilidades. Para cuando publicaron el EP Creative Ellipses se empezaba a ver que el hardcore metálico se les estaba quedando pequeño. Jupiter, su segundo álbum, rompería con todos los esquemas. Muchos de sus fans no lo entendieron y abandonaron. Sin embargo, para muchos de los que nos quedamos, Jupiter acabó siendo uno de los discos de nuestras vidas. Su arriesgada fórmula, una especie de hardcore meets Radiohead meets Pink Floyd, abriría nuevas vías para las bandas de metalcore que aún estaban por venir.
En Heavy Pendulum no encontraréis esa brutalidad thrash ni tampoco los clásicos breakdowns hardcoretas pero sí todos aquellos rasgos que hacen de su propuesta algo tan especial. Un sonido inquieto, que puede ser tan intenso como bello y que cabalga con fluidez entre el rock alternativo, el sludge, el stoner, la psicodelia, el space rock, el post-metal y el hardcore. Las innumerables influencias que han marcado a la banda también están presentes de forma transparente a lo largo del disco. Esto es evidente en Heavy Pendulum, la canción que da título al álbum, un solemne himno de pulso sludge con clara influencia de Soundgarden. Pero además, más allá de Soundgarden y Alice in Chains, en Heavy Pendulum también hay remembranzas de Led Zeppelin, Fleetwood Mac, Pink Floyd, Neurosis, Brian Eno o de los innumerables proyectos paralelos en los que participan los propios miembros de Cave In (Converge, Old Man Gloom, Mutoid Man, Doomriders…). Como suelen afirmar los integrantes de la banda, con su clásica mezcla de humildad y franqueza: “todos los que nos dedicamos a la música nos copiamos entre nosotros”. No puedo estar más de acuerdo, la originalidad es un bien compartido. Y originalidad es lo que Cave In siguen derrochando, contra viento y marea, contra sus propias contradicciones. Camaleónicos como siempre y tal vez más en paz consigo mismos que nunca.
De una manera u otra, Heavy Pendulum se impone al titubeante periodo que se inició tras Antenna. Que no se me malinterprete, Perfect Pitch Black y White Noise son buenos discos, pero ninguno de ellos se acerca a la solidez de Jupiter, Antenna o el mencionado Heavy Pendulum. Con este último lanzamiento, Cave In parecen haber vuelto a ese estado de gracia que muchos echábamos de menos. Este es el punto de partida para otra nueva versión del ave Fénix.


