Crónica: Beyond Strife, Silhouettes y Bolu2 Death en la Sala Tal Club Castellón

La noche empezaba con la banda local Beyond Strife que, ataviados con sus pinturas de guerra, salían al escenario para dar su primer directo después de tres años en el que presentaban nueva (y no tan nueva puesto que algunos ya eran ex miembros del grupo) alineación.


A pesar de los nervios iniciales supieron encender al público para lo que se venía y nos hicieron disfrutar de puro metalcore y de algún tema más acústico. Su cantante Natt no dudó en hacer uso de sus conocidas «puyitas» y preguntaba ¿No lo hago mal, no? Para ser una chica.

La velada seguía con otra banda local que llevaba tiempo sin subir a los escenarios, aunque si no hubiera sido por algunos problemas técnicos no nos hubiéramos dado cuenta. Desde el principio los castellonenses Silhouettes supieron mantener al público encendido y avivar la llama más aún si cabe, compartiendo incluso pogos con los asistentes ya que a JJ, cantante del grupo, no le importó la altura del escenario y bajó a la altura del público varias veces e incluso compartió micrófono con ellos.

Con modificaciones en su formación y la incorporación de temas también en castellano seguro que esta banda va a dar que hablar por la escena.

Por fin llegaba el turno de Bolu2 Death, los cabeza de cartel que, a pesar del palo de la cancelación de Valencia al día siguiente por motivos ajenos a la banda (se pospone al Sábado 11 de Marzo en la sala Hype, antiguo Paberse club), dieron un concierto al nivel de los que nos tienen acostumbrados, hicieron vibrar al pueblo desde el principio con su tema Flores incluido en el nuevo disco que presentan este año (Obraviva vol 1&2) que desprende la misma energía de siempre pero con mucha más madurez del que incorporan nuevos temas en el repertorio como Drowned.

No faltaron tampoco los pogos de un público absolutamente entregado que se venía arriba tema tras tema, energía que culminó con la aparición de Loren, cantante de la banda Retrace de Lines que subió al escenario para acompañar a Mario a las voces en Somos el fuego, estribillo que el público coreo hasta dejarse las fuerzas que quedaban después de toda una noche en la que olvidamos el frío que hacía fuera.