El pasado domingo en Madrid Dare y FM finalizaron su coqueta gira por nuestro país.
La sala Shoko acogía amablemente a estas dos legendarias bandas melódicas, la afluencia de público, la esperada a pesar de la climatología, las ganas, muchas, llevábamos tiempo si verlos por aquí, los reencuentros, variados, en Madrid abrieron FM.
FM
El show de FM se postraba como una bofetada de nostalgia sin el uso de una máquina del tiempo para forzarla.
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El sonido durante la actuación acompañaba la flema estilosa de la banda que sin tener ningún himno comercial que les avale, ofrecieron un repertorio nivelado a su dilatada carrera. Por mi parte y por su culpa Someday se ha convertido en mi canción favorita, algo debieron hacer muy bien.
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Abrieron como venia siendo habitual en la gira por nuestro país con Synchronized enganchando con Tough It Out y ya en Killed By Love el bueno de Steve nos saludó diciendo que era absolutamente fantástico volver a Madrid, se colgó su guitarra y dejó que los teclados volaran en Let Love Be The Leader. The Dream That Died dejó la primera clara constancia de su nivel vocal, ya al final en Story Of My Life casi tocada a capela con la ayuda de Jem, nos voló la cabeza con esa entrega innata.
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El combo de American Girl, Frozen Heart y That Girl fue la maravilla de la noche. Bromeó sobre el tema nuevo Turn This Car y si nos lo sabríamos, por supuesto, la gente que acudió a los conciertos de este mini tour eran fans de verdad.
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Si es verdad lo de que lo corto si breve dos veces bueno, la noche del domingo así nos lo hizo ver, que rápido llegaba Other Side Of Midnight en la que el encantador Jemm Davis homenajeando a Van Halen se cuelga el precioso teclado imitando la mítica guitarra del añorado Eddie.
Encantadores y magnéticos, se lo llevaron de calle, otro puzzle completado brillantemente.
DARE
Los british abrieron con la amable Born In The Storm, de su último disco publicado en 2022. Hubo algún desajuste de sonido que costó varios temas arreglar, nada que la ternura que Darren desprende no compensara.
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La armonía vocal de Wharton, con esas habituales gafas negras y su candente sonrisa, sigue levantando esas mismas improntas de la primera vez que los vimos. los temas más pausados como son Cradle To The Grave, Home, Until o Road To Eden se mezclaban entre comentarios de mister Wharton aludiendo a su Irlanda y muchos “os quiero” en un castellano muy british pero de agradecer.
Su comprimido setlist se balanceó lealmente entre los temas de su primera etapa un poco más hard y la última mucho más suave y celta, la voz de Darren así lo va requiriendo con el paso de los años.
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Vinny Burns sigue haciendo florecer verdosas notas de su guitarra, se pasa el concierto sintiendo cada nota con sus ojos cerrados y su cabeza hacia atrás, Fire Never Fades y Sea Of Roses sonaban de lujo a través de esa guitarra y esos teclados de Marc Roberts a los que les faltó un poco de potencia para abrasar.
Llegaba el momento del sonido más hard de los años de Out Of The Silence, Wings Of Fire prendió la mecha haciendo arder gargantas, el anuncio de Abandon con esos archiconocidos acordes es siempre un impasse en las actuaciones de Dare, esta vez no iba a ser menos, una pena que el micro decidiera apagarse justo en este, Into The Fire nos llevó de nuevo a las llamas y como si de una premonición se tratase, nos ofrecieron Raindance, la lluvia que estaba cayendo fuera era perfecta para ambientar el tema.
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Momento emotivo cuando casi al final despuntan con King Of Spades con un solo alucinante de Vinny dedicado a su primer jefe Phil Lynnot, sobre el cual Darren está empezando a hacer una serie de conciertos bajo el nombre de Darren Wharton´s Renegade.
Retornan a escena tras un momentáneo parón para acabar con el corazón a pleno rendimiento, Return To Heart, después charlando con ellos nos prometieron volver pronto, lo que no concretaron fue con cual de los dos proyectos. Sea como sea, que no nos vuelvan a hacer esperar tanto.
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El género quedó cubierto con buena nota, las bandas siguen en esto por placer, el que inundó la sala para los dos conciertos. Formalidades a un lado, poco veinteañero entre el público, los comprometidos asistentes buscando evocar una época pasada, ver a FM y a Dare era la opción más cabal para la noche del domingo y la cumplimos con creces.


