Con motivo de la conmemoración de la celebración del referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía del año 1980. Desde Rock Culture, queremos reivindicar el sentimiento andaluz, a través de lo que más nos gusta: el Rock. Por tanto, este artículo vamos a dedicárselo a uno de los fenómenos culturales más significativos del siglo XX para el pueblo andaluz. En otras palabras, vamos a hablar sobre la importancia que juega el Rock andaluz en la conformación de la identidad andaluza.

Para comprender debidamente dicho fenómeno, debemos situarnos en la década de los sesenta. Momento en el que se asentaron las bases norteamericanas en Rota y Morón en 1953 con motivo de estrategias aperturistas ideadas por los tecnócratas del régimen, lo que propició un cambio cultural entre la juventud sevillana.

A finales de la década de los sesenta, se produce una revolución cultural conocida como el Mayo del 68, la cual se gestó en Francia pero rápidamente propagó sus valores insurrectos hacia el resto de países occidentales. Al mismo tiempo, la juventud americana protagonizaba su propia revolución cultural que no tardó en polinizar a la juventud sevillana, la cual estaba baldía de un abastecimiento cultural novedoso, pues la configuración social de la Sevilla de ese momento estaba atravesada por un profundo conservadurismo. Analizando la realidad que preña el panorama sevillano, veo conveniente establecer una comparativa con la reflexión expuesta por J. G. Ballard en su libro Para una autopsia de la vida cotidiana (2015), donde analiza el aburrimiento dentro del marco del consumismo capitalista. El autor considera que las dos únicas opciones que se nos presentan del capitalismo son el aburrimiento y consumo, actuando a modo de círculo vicioso. A este proceso Ballard lo catalogó como un asesino del alma, desposeyendo al individuo de un futuro emocionante.

Por tanto, la música ejerce de forma de expresión a partir de la cual podemos revertir esa desesperación en el contexto de constricción. De esta manera, ya sea por la  apertura física y simbólica de España con el exterior o por la estrategia militar del asentamiento de las bases norteamericanas en suelo andaluz, los valores contraculturales comenzaron a permear en la cosmovisión de algunos jóvenes. A pesar, de que las píldoras de transformación socio-cultural solo fueron absorbidas por un reducto muy concreto de la juventud sevillana, no impidió que germinara, dando pie al surgimiento de bandas como Smash, Gong, Storm con un sonido innovador producto de la combinación de blues y rock estadounidense con el flamenco propio de las tierras andaluzas. Dicha fusión tomó forma gracias al hermanamiento que se produjo entre la población racializada y la población gitana, unión que se vio favorecida como resultado de la atracción del movimiento contracultural hacia lo marginal, pues ambos colectivos se encontraban relegados en la otredad de la hegemonía normativa. Tal fue así, que en las calles de Sevilla se podía oír la expresión «negros y gitanos son todos hermanos». En 1969 se llegó a organizar el Festival de Grupos del Estrecho, en la localidad de Algeciras de la mano de Jesús Quintero, del que fue ganador Smash.

Sin embargo, es importante no caer en esencialismos que reduzcan a las expresiones culturales andaluzas en los clásicos tópicos. Pues el flamenco es una de las representaciones más características de la cultura andaluza. No obstante, el folklore andaluz se sirve de un sinfín de simbología que quedan representadas a través de las letras y melodías de bandas como Alameda, Triana, Mezquita, Medina Azahara, Tabletom o incluso Silvio. Donde vemos representados desde la herencia arabesca, hasta la Semana Santa.

Entrevista a Medina Azahara

¿Por qué consideramos que la aportación del Rock es tan importante? Pues bien, la música y más concretamente el Rock se ha conformado como el vehículo por excelencia para transmitir los valores irreverentes. Debido a su gran capacidad de penetración en el universo cognitivo del individuo. A través del componente emocional, apoyado por las letras que dan cuerpo a las canciones, se puede proyectar un mensaje discursivo con mayor facilidad. Además, los gustos musicales son un excelente método de distinción que facilita la conciencia de colectividad, conformando la nosotridad (nosotros, los andaluces). De esta manera, la música rock se conformó como representativa de ese momento histórico, gracias al enorme apoyo que tuvo por parte de las radiofórmulas como Radio Guadalquivir.

La contracultura ibérica tuvo su momento álgido en la década de los sesenta. Un fenómeno genuino e inconsciente, que emergió prácticamente de manera natural, aprovechando las fisuras de la dictadura. Dicho fenómeno fue identificado por sus coetáneos como Rock andaluz o Rock con raíces, como bien acuñó García Pelayo. Un fenómeno que tuvo una trascendencia sin igual en el imaginario de la juventud andaluza y que nos ayudo a conformarnos como pueblo unido a través del sonido.

Un ejemplo clarificante de todo lo dicho, es la enorme influencia que tuvo la música en el proceso democrático para conseguir la autonomía andaluza. De esta manera, fruto del poder movilizador que preña la música como arma congregadora nació la Gira Histórica. Una serie de conciertos multitudinarios de Rock andaluz con la que se consiguió movilizar a la ciudadanía andaluza hacia las urnas a puro ritmo de Rock.