Entrevista | Los Sara Fontán: el legado de la anarquía

Cuando me propusieron hacer esta entrevista, no conocía a Los Sara Fontán. Me puse a leer y a escuchar todo lo que pude encontrar en las redes para ubicarme un poco y tengo que admitir que me sorprendí mucho con lo afín que me siento con su filosofía. 

Los Sara Fontán son un dúo que en 2019 empezó a hacer las cosas de forma muy diferente y, desde entonces, han conseguido que su propuesta tenga lugar en escenarios tanto dentro de España como fuera; con un violín, un teclado y una batería, además de un montón de pedales y efectos que les permiten construir piezas instrumentales cautivadoras. Bajo el sello de Aloud Music, que hace nada cumplió 20 años y lo estuvo celebrando por todo lo alto, han dejado claro que hay otros modelos posibles dentro de la industria musical. Prometieron nunca sacar un disco. Hasta ahora. Queda Pendiente es su pequeño bebé, recién traído al mundo, que deja nace de una pasión salvaje por la música dentro de la libertad sonora que Sara y Edi han afianzado en su arte.

 

Hablar de vuestro proyecto musical es más complejo de lo que parece porque no sois artistas convencionales y encasillaros en según qué etiquetas es precisamente todo lo que intentáis evitar. Habéis demostrado que se puede hacer música y vivir de ella (aunque también tenéis otros proyectos paralelos, supongo que nadie puede escapar del capitalismo) sin ceñiros a las expectativas y convencionalismos de la industria y haciendo lo que vosotros sentís que debéis hacer con vuestro arte. ¿Cómo se desenvuelve uno en esa anarquía cuando el resto del mundo vive encorsetado?

¡Pues con una duda constante! A veces con convencimiento absoluto, a veces con FOMO y sintiendo que estamos perdiendo el tiempo (y ya no tenemos veinte años!), a veces cayendo en el autoboicot, a veces sientiéndonos impostoras, y a veces sintiendo que las decisiones que tomas son tu único capital, aquello que nadie te puede arrebatar. En definitiva, con dudas y contradicciones que -afortunadamente- no nos bloquean, sino que nos hacen avanzar aunque sea en slalom.

Sea como sea, la forma de desenvolvernos en este slalom es compartiendo el camino con personas, grupos, sellos, salas, artistas, amigas, medios, colectivos, promotores… que tienen una idea afín a la nuestra, que ven la música, la cultura y la vida de una forma parecida, donde el crecimiento infinito ya no es un paradigma que seguir, donde el dinero no es un fin sino un medio inevitable, y donde el cuestionarse las cosas es un estímulo y no una losa. ¡Y las hay! 

¿No habéis sentido alguna vez la tentación de ceder, de renunciar un poco a ese ideal para hacer las cosas más sencillas?

La tentación, aunque a veces aparece, es muy poco constante ya que hay algo intrínseco en hacer las cosas como creemos y no como el sistema intenta imponernos. Hacer a nuestra manera nos facilita no nos dificulta. 

no nos toca tener miedo,
sino aprovechar el privilegio
que tenemos para hacer
las cosas lo mejor posible

Hay que tener una cierta valentía y convicción para mantenerse firme y seguir a contracorriente durante tantos años, incluso cuando la situación social y económica parece tambalearse. ¿Vosotros no sentís miedo?

Sentimos más miedo ante otras circunstancias vitales, como la catástrofe climática o el auge de la ultraderecha. Somos gente muy afortunada de hacer lo que nos gusta y poder vivir de la música en toda su definición, es decir ser profesora de música, dar talleres sobre música, escribir artículos y podcasts sobre música, hacer proyectos comunitarios con la música en el centro, y también hacer espectáculos y discos. Seguramente no nos toca tener miedo, sino aprovechar el privilegio que tenemos para hacer las cosas lo mejor posible.

Inevitablemente, hacer las cosas diferente atrae mucho público porque es llamativo (además de que vuestra música es cautivadora por cómo es en sí y, por otro lado, por cómo se ha concebido) pero también imagino que tiene su parte negativa cuando suscita críticas y otros comentarios. ¿Os llega mucha gente que no entiende por qué habéis priorizado el directo frente a la grabación, por ejemplo?

El hecho de haber estado años sin grabar no ha suscitado tanto críticas como preguntas y sobre todo queja, ante la imposibilidad de poder escucharnos cuándo y dónde te apetezca.  

A raíz de esto, ahora que habéis grabado y publicado vuestro primer disco, Queda Pendiente, cuando siempre dijisteis que no queríais grabar,¿cómo se ha tomado esto el público? ¿Es la contradicción parte de la filosofía de Los Sara Fontán?

Nos encanta que haya amigos que nos digan que no somos de fiar 🙂 Sí que hay gente que les habría gustado que nos mantuviéramos en nuestros trece, sin grabar nunca, pero la mayoría ha agradecido poder escucharnos en su casa.

 

A nivel compositivo y, sobre todo después de haberos enfrentado a la grabación en estudio, aunque abrazáis por completo la anarquía musical y en la libertad y experimentación es donde mejor sentís vuestro arte, ¿hay una base por la que se empieza a crear? ¿Hay ciertas cosas que sí o sí tenéis que seguir a la hora de componer música?

Sí o sí nos gusta escuchar hacia dentro, ser críticos y constantes, dejar tiempo para que las ideas se puedan desarrollar, embrollar, descartar, recuperar…

¿Y en directo? ¿Os lanzáis al escenario como si fuera un lienzo en blanco o tenéis una estructura en mente a partir de la cual construir?

Nuestro directo también ha evolucionado mucho, desde 2017, donde Sara actuaba en solitario haciendo una impro totalmente libre sólo fijada por un cronómetro, hasta hoy en día, donde tocamos piezas estructuradas que permiten improvisaciones dentro de ellas. El directo también varía mucho dependiendo del lugar donde toquemos: según cómo sea la sala y el público, pesará más lo electrónico, lo ambiental o lo rockero. 

Lo que no hacemos es pensar el directo como un espectáculo cerrado que se hace siempre igual a modo de “gira de presentación de disco”, sino que el setlist va cambiando cada mes, a medida que componemos temas nuevos y re-hacemos los viejos.

A veces para entender algo mejor hay que remontarse al pasado y conocer su background en mayor profundidad. Para vosotros, ¿cuándo y cómo nace la necesidad de hacer esta música y, sobre todo, de esta forma tan particular?

Quizás nace de una rebeldía sistémica que se manifiesta con más o menos espontaneidad a través de nuestros instrumentos y al juntarnos ha encontrado un lugar donde también existir de un modo más político.

¿Y esta libertad se aplica también a vuestra vida privada? ¿O en el día a día es más complicado adoptar esa rebeldía que tanto os caracteriza como grupo?

Creo que intentamos vivir de forma parecida a cómo nos organizamos musicalmente, con contradicciones, con ideales, con decisiones éticas y otras más hedonistas, y con semanas que nunca se parecen las unas a las otras.

Es bonito imaginar que,
cuando no estemos, alguien pueda evocar y compartir
ciertos estados sin nosotras.

Habláis de que con la edad uno es más consciente de la muerte y de ese miedo a ser olvidado, de la necesidad de dejar algo como legado. ¿Creéis que solo permanece lo tangible, como puede ser un disco, o que la magia del directo tiene también su peso en el futuro aunque no deje una huella física?

La experiencia del directo es quizás la más intensa, pero es efímera, ¡y requiere de nuestra presencia! Es bonito imaginar que, cuando no estemos, alguien pueda evocar y compartir ciertos estados sin nosotras.

Es inspirador que en el panorama musical español tengamos una gran diversidad, tanto de géneros como de formas de llevar a cabo el arte, desde sellos independientes a música autogestionada y autoproducida. ¿Cuáles son vuestras influencias dentro y fuera de nuestro territorio? ¿A quiénes admiráis?

Tenemos muchos referentes y bonitos ejemplos cercanos de los que aprender y que nos han atravesado en nuestro quehacer: la militancia del sello Aloud, el espíritu contra todo lo establecido de Ojalá Este Mi Bici, el anti-divismo de las Tarta Relena, la valentía de Ana Orantes, la convicción de Open Arms, la permacultura, el espíritu de Néstor y Pura del Festival Keroxen, y el feminismo de Emma Goldman y Virgine Despentes

Si cayera en vuestras manos una máquina del tiempo y pudiérais volver atrás, al inicio de todo esto, ¿haríais las cosas de otra forma? ¿Cambiaríais algo o son los errores también parte del proceso?

No sabríamos hacer las cosas de otra manera, pero por supuesto aprendemos de los errores e intentamos que no se enquisten.