Crónica | House of Dawn y Michale Graves en Murcia

Jueves con sabor a otoño y con cita obligatoria para cualquier amante del horror punk. La voz de una generación ya muerta, pero como un zombi negándose a ir aún.

Un servidor no puede ser imparcial en una fecha así, y más cuando algunos de los primeros riffs que aprendió con la guitarra forman parte de los dos discos y la voz que dan forma a esta gira. Por lo que esta fecha, con la macabra presencia de Michale Graves, sí, era una cita ineludible para muchos.

Aunque antes de eso, me esperaba una pequeña sorpresa esa noche por parte de los teloneros, que no sólo serían los encargados de abrir el concierto, sino que harían acto de presencia por partida doble al ser también los músicos del propio Michale Graves poco después.

House of Dawn

House of Dawn, con su propuesta de rock con tintes sureños, tono grunge y fuertemente influenciado por el metal noventero en riffs y voces, hicieron un repaso a su discografía durante 45 minutos. Con mucho hincapié en temas de Alive, su último Ep, supieron hacerse un buen hueco dentro de la noche siguiendo una esquemática del grupo sencilla y efectiva en el escenario: una rítmica con acordes sólidos y abiertos, junto a la voz cruda, una solista dando brillo a la mezcla, bajo bien marcado y una batería contundente.

Fotos: jesus_martinez_photography

Antes de cada tema, no faltaron palabras escuetas que crearan contexto de lo que iba a sonar, a modo de introducción, como la pegadiza Seduced by the lies o la tan necesaria en algunos momentos Triumph of the day. Esta idea me parece una estrategia perfecta para incluir al público dentro del concierto, consiguiendo que, sin conocer los temas, acaben dentro de ellos.

Jacob, cantante y guitarra rítmica, llevó esta situación muy presente, defendiendo con actitud, aun estando enfermo. Excusándose en alguna ocasión por su estado, lo compensaba poniendo toda la carne en el asador con la voz durante la siguiente canción.
Aunque si debo mencionar un tema, que se merezca sus propias líneas, este es Grow. Creo que representa a la perfección el sonido que esperas del género, enganchándote desde el primer momento con melodías amargas que se sobreponen con partes más crudas, terminando con un solo que rompe la canción crudamente en dos.

Fotos: jesus_martinez_photography

Si algo disfruta un músico cuando asiste como público a un concierto, es ver a otro músico disfrutar, contar su historia sobre el escenario, y en este caso, House of the Dawn, tienen aprendida la lección para calentar una sala.

Michale Graves

Entradas las 22:30, un Michale, sin presentación y a contra luz que, tapado con su sombrero, se veía completamente entregado desde el primer momento en disfrutar del concierto. Poco duró la timidez, ya que sólo con el característico intro en honor al abominable Dr. Phibes, irrumpía la frenética y coreable American Psycho, reventando la sala desde el minuto uno.

Lo que serían casi dos horas de un repaso tanto a Famous Monster como a American psycho, nos dejaron también margen para algún guiño a otras etapas de Misfits más tarde que pronto.

Fotos: jesus_martinez_photography

Tras la frenética entrada, dar un giro con temas como Walk Among Us, nos puso en el contexto de que, en palabras del propio Michale, no sólo fue cantante de Misfits, sino que era y es fan de toda su discografía.

En un concierto así, se pierde la noción del tiempo; las primeras filas de la sala no existen, ya que son una masa de gente saltando a tu alrededor y coreando cada canción. Es por eso, que más pronto que tarde, como uno de los primeros temas, sonó Dig me up her bones, moviendo a toda la sala al unísono. ¿Que cómo fue? Sólo diré que pongáis de nuevo los videoclips que hemos visto hasta la saciedad, miréis al propio Graves y tendréis la respuesta. La cara de felicidad de una persona que no podía parar de agradecer a quienes estábamos viendo que, tras tantos años, formásemos parte de esa historia.

Nuestra querida Crimson ghost a la que debemos tanto, fue acompañada de otro guiño con Last caress y Mommy can I go out and kill tonight, que tuvieron un cierre perfecto con la coreable Forbidden zone, lo que nos deja claro una cosa: la sombra de Misfits es larga e inmortal.

Tras esto, una vorágine de clásicos como Pumpkin head, Lost in space, a la que tengo especial cariño, o Dust to dust; no parecían tener pausa entre una y otra, salvo las que creaba el propio Graves con anécdotas o firmando en primera fila autógrafos entre risas. Entre esto, se le veía contando con mucha ilusión alguna anécdota de grupos con los que había compartido gira, como Cannibal Corpse, o incluso recomendando grupos al público, como lo míticos English Dogs, a los que insistió que todos debíamos conocer.

Fotos: jesus_martinez_photography

Saturday Night y Scream, ambas de la mano, consiguieron que toda la sala cantase al unísono cada una, demostrando que son temas inmortales, un Frankenstein de balada a medio camino entre lo terrorífico y sentimental.

El último toque emotivo fue por partida doble; por una lado, la que no me avergüenza decir que su letra me eriza el alma, Descending angel y la especial We are 138, donde vimos la ilusión del que hace lo que siente y debe, sea comprendido o no por quien lo observe.
En resumen, vimos durante toda la noche un Graves entregado, solventando cualquier contratiempo durante el concierto para apoyar a sus compañeros, o incluso creándolo el mismo con su actitud bromista.

Fotos: jesus_martinez_photography

Como último tema, Helena cerraba la noche con su belleza particular, propia de un romance sádico y pasional. Creo que hablo por mí, aunque también por el resto de la sala, en que le debíamos este concierto a nuestra faceta más adolescente y salvaje.

Es un placer siempre ver bandas nuevas y cohesionadas, con actitud sobre el escenario, pero aún lo es más, ver cómo siendo referencia y teniendo el público de tu lado, un músico sale a dejarse la piel en el escenario para hacer suya una sala desde el minuto uno como si fuera la primera vez.

En especial, quiero dar las gracias por hacerme parte de esta oportunidad, tanto a la sala Garaje Beat Club como a Bin Producciones; sin ellos, estas fechas no serían posibles. Y, particularmente, a dos personas obsesas de Misfits y de la música, que me han apoyado durante todas estas líneas, rememorando y haciéndolas también suyas. Gracias Esther y Manu.