Qué callados y desaparecidos estuvieron los días de antes. No quiero pensar en la presión que debían sentir ante la expectación creada para este concierto, confiaba en ellos al cien por cien.
Desde la marcha de Erik y la vuelta de Kenny mis conciertos de H.E.A.T han sido como vividos desde fuera. El del pasado viernes en Madrid, fue una vuelta de tuerca a todo eso.
Escribo esto casi en penumbras, en un papel, acabo de llegar a casa, apoyo la cabeza en la almohada, imposible dormir, fogonazos de todo lo vivido hace un rato vuelan por mi cabeza, intensidad máxima.
Abriendo Hitten, los murcianos no tuvieron su concierto soñado por culpa del sonido, qué rabia, porque vinieron a demostrar por qué cada día crecen más con esa propuesta personal y temas como While Passion Lasts, Blood From a Stone, o Hold Up the Night.
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Lo más destacable, los solos de Built to Rock y el final con In the Heat of the Night, muy americanos y preparados para triunfar fuera.
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Cambio rápido de escenario y nervios de punta
Todos sus seguidores españoles y de fuera, pusimos nuestras almas en bandeja de plata antes de cruzar las puertas de la sala con ese sold out de los días especiales. Desde la mesa de sonido empieza a sonar esa intro que todos conocemos y mi pulso, se vuelve loco.
Ver salir a Kenny y pensar, ojalá la palmera de la eterna discordia acabe hoy en el suelo ante el vendaval sueco.
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Creo recordar que en la reseña, al escuchar por primera vez Disaster, pedí que fuera el tema con el que abrieran los shows, bien, ahí la tuvimos y ahí se nos quedó, en el pecho.
La escalada de palpitaciones fue descomunal al llegar el primer tema, “clásico” Emergency. Dos temas de la última época, Dangerous Ground y Hollywood para que Kenny rompiera a sudar de la entrega y pasión puesta en ese concierto.
Jona empieza con los acordes de Rise y ya lo he comentado en alguna crónica, son más banda que nunca, suenan compactos y equilibrados a pesar de quien sigue echando de menos esa segunda guitarra, Dalone se hace el solito con el escenario, lo adoro.
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Estábamos en Madrid sí, pero había gente de todo el mundo, Kenny lo recordaba y daba paso a Nationwide porque esto del rock es mundial y ellos están más fuertes que nunca Lograron que pareciera tan sencillo eso que nos hicieron sentir. Aseguro escribir esto y en mi cabeza resonar teclados por todos lados.
Las notas, de voz y cuerdas, no las paraba el techo de la sala, ni las nubes del cielo madrileño, eran universales, iban más allá. Otra nueva Running To You, suena más heavy que en disco, estaban enchufados del todo.
Cry fue memorable con un Leckremo tan emocionado que de rodillas rompía a llorar y es Crash quién salta de su batería a abrazarlo. A especial por emotivo a este concierto no lo gana ninguno.
Si esto iba a quedar grabado para la posteridad, un Beg Beg Beg juguetón era necesario. Era el momento para liarla, meter notas de lo que les apetezca y dejarse llevar, si es con War Pigs, pues venga.
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Que le gusta a nuestro Crash que le hagamos caso, solo de batería, al final sale al micro, nos recuerda esa frase mítica de Quítame la ropa y tal cual, se queda descalzo y sin camiseta, ay Larsito.
A medida que empezaba cada tema y todo era “normal” mis pulmones se llenaban de más y más ansiedad, porque sabía lo que iba a suceder. El silencio se rompió, Breaking the Silence fue especial, él lo hizo especial, él es especial.
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Erik Grönwall irrumpía en escena, como si nada, como si todo fuera como siempre, no hay palabras para describirlo. Erik es Erik.
Ojalá el mundo se hubiera parado y las más de mil almas de La Riviera hubiéramos permanecido en ese Inferno creado por Jona, Dalone, Jimmy, Crash, Kenny y Erik para siempre.
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Estaba claro cual tocaba Livin On The Run, como siempre, Erik se lanza al público y comparte eso que tiene con nosotros. La cantaron los dos vocalistas juntos, historia de la banda, beso de película final incluido, casi fue ficción. He tenido que ver mil veces el vídeo para creerlo.
Back To The Rhythm intentaba devolvernos el ritmo cardíaco a su lugar, imposible con la emotiva 1000 Miles sonando cañón en cada rincón de la repleta sala. Cuántos kilómetros llevaremos recorridos por culpa de estos chicos, y los que nos quedan.
Entre medias otra nueva de Welcome to the Future Bad Time For Love. One By One se me mete entre las costillas, a latigazos, cada estrofa. Y Kenny baja a la valla para disfrutar del solo de Dalone desde nuestra perspectiva.
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Haciéndonos sentir que podríamos vivir aquello para siempre, lograron que quisiéramos mantenernos cerca, no ya en el concierto en si, en su carrera. Pero no, The End casi fue lo que menos me gustó, por lo que implicaba.
Nada, ni se fueron casi del escenario, me llevaron al límite emocional con Point Of No Return, millones de recuerdos de esa gira, esos años, explotaban en forma de lágrimas, de felicidad.
Jona y su fluidez de movimientos, parecen sus dedos hechos de seda. Crash arrebatando en cada golpe, nuestros latidos. Jimmy y su gentil presencia con un cien por cien de control y más confianza que nunca. Kenny con ese impulso de energía positiva que no decae en ningún momento, Dalone tan sigiloso como mortal jugando a esconder su personalidad tras ese sombrero. Fuimos sólo almas a merced de su rock.
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Que acaben con A Shot At Redemption, con lo importante que fue para mi la gira de Tearing Down The Walls es rematarme anímicamente. H.E.A.T por lo que habéis sido, lo que sois y lo que seréis, eternas gracias.
Lo acontecido en La Riviera no fue ni casualidad ni accidente, sino el resultado de un excelente trabajo durante todos estos años y de ser ellos mismos. Ojalá haber podido mantener el aliento desde Disaster hasta A Shot para guardarlo todo dentro, tal cual lo estaba disfrutando.
Si la conexión H.E.A.T-Madrid ya era especial, ahora es inquebrantable. Cada canción ha sido un lazo más en ese hilo que nos une, a ellos y a nosotros.
Voy a tardar en recolocarme emocionalmente tras este concierto de H.E.A.T y cuantas ganas tenemos de ver ese DVD? Welcome to the Future, ojalá lo que está por venir, supere lo de este show.


