VIVE ZARAGOZA, BRILLA ZAHARA

Por María Ruiz-Calvente, periodista y guionista

Zaragoza. Zona EXPO. Cuarta edición del festival Vive Latino. Son las seis y media del sábado 6 de septiembre. Irrumpe Zahara en el escenario. Garra. Fuerza. Energía. Explosión. Es lo que transmitió Zahara a lo largo de todo el concierto.

Empezó con una falda azul bailando con mucha energía con una baile sensual de cintura y dando patadas en el aire mostrando lo que es: una guerra de la música. Se tira al suelo, lo da todo. Zahara es 200% música. Lo vive como si fuera el último día de su vida y fuera a morir mañana. “Yo estaba ahí cuando todos bailaban”, así empezó el show, con Merichane. Una canción con la que llevó su voz a un punto álgido y después se emocionó. Pero no descansa, ni bebe agua y sigue. Hace un juego de manos y se levanta la falda azul y se queda con otra rosa. Y eleva esa preciosa voz, la más bonita del panorama nacional femenino: “Si todo lo que soy… Es lo que esperan de mí”. Es el turno del hit Taylor. La gente a mi alrededor comenta que es una pedazo de artista y yo les miro y lo afirmo. Y habla con los zaragozanos: “Muchas gracias por venir. Vaya flipe total aquí. Gracias por venir a la hora de la siesta a verme mear en un policlín”. El policlín es un baño de festival que subió al escenario y que recibió mensajes escritos por fans y que lleva en cada gira, menos fuera de la Península porque no cabe en el avión. Pues en el policlín llegó el momento más tierno del show.

Zahara cantó Con las ganas, una canción que lleva más de 20 años sin tocar, excepto en México. El público se transformó en un silencio sepulcral para escuchar la voz de ese ángel, llamada María Zahara. Fue un momento precioso de comunión entre ella y sus fans.

Y después de todo momento tierno, a veces llega el momento salvaje. Es como en el sexo, momentos de contraste: combinar dulce y salvaje. Se quitó la falda azul y se quedó con un look negro de short y camiseta cortita. Y así hizo un baile en el suelo como si fuese una serpiente deslizándose a la perfección. Verla es un espectáculo. “Era mi pecho latiendo desnudo, callando el problema”, llegó ¿Esto era la vida?. Otro hit cañero y el público coreando cada estrofa.

Pero, de repente, Zahara paró el concierto. Y dijo: “¿Estáis bien en primera fila? Perdonad que pare un momento”. Los de la primera fila respondieron que sí. Y continuó. Esto demuestra su humanidad y es un fiel reflejo de lo buena persona que es. Cuida a la gente. No todos los artistas son así. Y vuelve al show. Esta vez subió aún más el nivel de espectáculo con Tus michis. Lleva un guante rosa de boxeadora porque es una guerrera. Y dice: “Cuando enseño las tetas me acuerdo de ti”. Para dos segundos, bebe agua y agradece a Olga, su coreógrafa y se funde con ella en un beso que revela amistad y cariño porque Zahara cuida mucho a su equipo. Se notó en el concierto. Ella sabe lo que es hacer equipo. Desde La Benito que le graba los vídeos más divertidos hasta ‘Guille, Olga y los demás’, como diría su compañera Amaral.

Zahara también es graciosa: “Estar en Zaragoza para mí siempre es un gusto porque os llamáis casi como yo y siempre estáis gozando. Muchas gracias por venir y al Vive Latino”. A continuación, una plataforma la elevó y soltó mensajes como “Demasiadas pocas mujeres tocando en festivales, demasiados privilegiados quejándose todo el rato”. Y se baja de la plataforma y llega el momento más apoteósico del concierto porque nos lleva a una rave. Desde cantar el popular “miau”, donde baila como si le hubiese poseído algún espíritu… No descansa, es alucinante. Su baile es como celestial, nos lleva al Cielo. No para de bailar, podría ser profesora de aerobic.

Demasiadas pocas mujeres tocando en festivales, demasiados privilegiados quejándose todo el rato

La música la posee y sus movimientos y su techno te llevan al éxtasis. Ver a Zahara bailar así al son de una rave botando sin parar es como estar drogado de felicidad y de máximo ritmo en tus venas. Ha sido una locura. No había visto un concierto con tantísimo ritmo y que te lleve a saltar a estos niveles. Una rave en toda regla. Pero una rave con ternura. Como su último disco: Lento ternura. Como es ella. Gracias, Zahara, por este viaje celestial.