Crónica: Mägo de Oz en la Feria de Yecla

La Feria de Septiembre de Yecla vivió una de sus noches más grandes con la llegada de Mägo de Oz, que aterrizó con su gira Feliz No Cumpleaños Tour. El reloj rozaba las 23:00 cuando las luces se apagaron y el escenario explotó con los primeros compases de Alicia en el Metalverso, un tema de 12 minutos que sirvió de carta de presentación para una velada épica. Desde el arranque, quedó claro que lo que estaba por venir no era un simple concierto, sino una experiencia.

El público, que abarrotaba el recinto ferial, acompañó cada estribillo, levantando puños y gargantas en himnos como Molinos de Viento, coreado a pleno pulmón, o la siempre recordada La costa del silencio. La banda alternó con maestría clásicos de su repertorio con temas más recientes, como Luna de sangre, La posada de los muertos y La venganza de Gaia, desplegando toda su potencia escénica.

La noche contó además con la participación especial de Xana Lavey, cantante de Celtian, que acompañó a la banda en los coros y asumió el papel protagonista en Diabulus in música, demostrando su fuerza vocal y sumando un matiz especial al repertorio.

Uno de los momentos más divertidos lo protagonizó Víctor de Andrés, que animó a ejercitar al público con un breve monólogo en el que, moviendo los brazos de izquierda a derecha, ironizó sobre los políticos. Risas, complicidad y un mar de brazos al unísono convirtieron ese instante en una postal inolvidable.

La parte más virtuosa llegó con el solo de guitarra de Jorge Salán, que sorprendió al interpretar la célebre Alla Turca / Turkish March. Pero el guitarrista guardaba todavía un gesto simbólico: al finalizar, alzaba la bandera palestina ante el público, desatando una ovación cargada de intensidad y mensaje.

También hubo espacio para los gestos cercanos: la banda y el público unieron sus voces para cantar cumpleaños feliz a un miembro del equipo de sonido, un detalle entrañable que reforzó el vínculo entre escenario y asistentes.

El final fue apoteósico con Fiesta Pagana, que desató el desenfreno y convirtió el recinto ferial en una auténtica celebración colectiva.