En este lluvioso mayo que asola Madrid no hay mejor refugio que una sala de conciertos y el pasado sábado la Sala Jazzville supo acogernos y resguardarnos al calor de una velada muy especial, Juan Navazo y Subtónica recuperaban un concierto que llevábamos algo más de un año esperando y deseando por lo que la noche no podía ir mejor.
Subtónica

Desde Córdoba venían Subtónica un proyecto sólido y consolidado que presentaban su recién estrenado trabajo Salvarnos.
Para esta ocasión la formación se simplificó con Javi Estévez a la guitarra y voz acompañado de un jovencísimo Gael a la guitarra eléctrica, como cantaba Cat Stevens Father and son unidos sobre el escenario.
Arrancaron la velada siendo Desconocidos, una delicia de carta de presentación, que abría su anterior trabajo discográfico.
El público aún seguía entrando a cuenta gotas, mientras los más aventajados disfrutábamos de Tus piedras: mi norte un romántico tema que, a pesar de la simplicidad del formato atrapa con su letra.
Gael comenzaba con los arpegios de Todos menos yo, una de esas canciones distópicas que beben de Orwell y Huxley para reivindicar la identidad, algo que se complementa con La belleza de ser normal, una que clama a la normalidad en un mundo de apariencias y engaños.

El sonido se oscureció un poco para poner de manifiesto la emergencia climática que estamos padeciendo cuando sonó Bajo el suelo, quizás uno de los temas que más evocan los tiempos de Javi en Estirpe.
Bajamos un poco el ritmo para deleitarnos con la preciosa versión que Subtónica hace de Sentir, esa emotiva canción que Luz Casal lanzara hace años, todo un reto que saben capear con éxito.

La nostalgia se hizo con el ambiente de la Jazzville mientras recordábamos que alguna vez Fuimos héroes que supimos vivir Nuestra gran oportunidad.
Volvimos al presente para seguir presentando el disco con Para creer que estamos muertos.
Ya iba acabándose el repertorio cuando descubrimos que Es hora de cambiar mientras que rememorábamos que hay oportunidades de mantener la esperanza pues aún hay Jueces en Berlin, una gran canción con la que Subtónica supo cerrar la velada con una fuerte ovación.
Juan Navazo

Tenía muchas ganas de ver a Juan Navazo en acción, su disco ya me había atrapado desde que lo descubrí y por diferentes circunstancias tenía pendiente ver si en directo también sería así de sorprendente.
El formato elegido fue un trio formado por Juan Navazo a la guitarra y voces, Fernando al bajo y Alicia al violín, una formación sencilla pero que podríamos decir que en esta ocasión era la que mas concuerda para un acústico.
Arrancaron el show con la maravillosa Verte volar, esa canción de aires orientales tan hipnótica con un estribillo pegadizo que supo atraer la atención del público. Sorprendentemente Juan decidió apostar por interpretar el show sentado, algo más estático pero creando un ambiente cercano.

No podía faltar el último lanzamiento de la banda, con El trayecto hasta aquí nos llevan de viaje a la nostalgia.
Alicia con el violín nos acercaba hacia el potente Seré un río, la verdad que las letras de Juan ganan sentido a medida que se desnudan de arreglos y complejidad.

Poco después fue el turno de Soñarte, un tema de aires más folk donde la presencia del bajo de Fernando hace el perfecto colchón.
Tuvimos el placer de escuchar en primicia Sube la espuma un tema inédito que apunta maneras de lo que puede ser el futuro nuevo trabajo de la banda.
No podía faltar En el olvido ese tema que abre el disco y cuyo arpegio inicial entra como una potencia increíble.
En Siempre por dentro es verdad que echamos en falta la atmosférica línea de bajo, pero no es fácil poder llevarte todo en un formato tan esencial, el tema sigue sonando compacto e increíble.

Hubo tiempo para rescatar Todo arde esa canción que Juan Navazo compuso para la banda sonora de la serie El Nudo, una canción sencilla pero con ese toque atractivo marca de la casa.
Hubo tiempo de presentar un nuevo tema que, como decía el propio Juan copia el modelo de título que hicieron los grandes poetas de generaciones previas, que fue quedarse con el primer verso, así llegó a nuestros oídos Me arranque el corazón antes de acabar con una versión.
Tras estas casi 2 horas de show, tocaba volver a la tierra para descubrir que Madrid seguía sometida a merced de la lluvia y que todo lo vivido en esta velada podría diluirse en el diluvio. Por suerte, Subtónica y Juan Navazo habían conseguido calar tan hondo que difícilmente podremos olvidar su show. Otra noche más que agradezco no haberme perdido.







