El Playa Club acogió una nueva cita para los aficionados al hardcore y al metal moderno con un cartel encabezado por los británicos Malevolence y completado por Nasty y Brothers Till We Die. Tres propuestas diferentes dentro de un mismo espectro musical que encontraron una buena respuesta por parte del público coruñés.
Brothers Till We Die 
Los encargados de inaugurar la noche fueron Brothers Till We Die. La banda madrileña presentó una actuación breve pero efectiva, centrada en mostrar la contundencia de su propuesta y en preparar el terreno para el resto del cartel.
Su combinación de deathcore y hardcore encontró una recepción muy positiva entre los asistentes. Lejos de actuar ante un público todavía frío, la banda se encontró con entusiasmo desde el principio. Brothers Till We Die ha visitado la ciudad en numerosas ocasiones y ha ido construyendo una relación especial con el público coruñés que siempre los recibe con ilusión. Esa cercanía se reflejó en una público activo durante todo el concierto, convirtiendo su actuación en algo memorable.
Nasty
A continuación llegó el turno de Nasty. Los belgas ofrecieron un concierto fiel a lo que se espera de una banda con una larga trayectoria con temas directos, ritmos contundentes y una constante interacción con el público.
La respuesta de los asistentes fue aumentando progresivamente a lo largo de la actuación, especialmente en canciones como Talk o Leech aunque todo el concierto estuvo lleno de intensidad. La banda combinó la agresividad musical con mensajes de carácter más personal, destacando la importancia de pedir ayuda y apoyarse en los demás en momentos difíciles.
Sobre el escenario, Nasty apostó por una puesta en escena sobria, dejando que el peso del concierto recayera principalmente en la contundencia de las canciones y en la respuesta del público. La fórmula volvió a funcionar. Los movimientos en el público fueron constantes, con una actividad creciente a medida que avanzaba el repertorio y que terminó convirtiendo la zona central de la sala en uno de los puntos más intensos de la noche.
Buena parte del mérito recayó también en la experiencia de una banda que sabe perfectamente cómo gestionar este tipo de actuaciones. Sin necesidad de grandes artificios, Nasty mantuvieron la atención del público durante todo el set. Su paso por A Coruña una vez más demostró por qué tinen la fama que les precede.
Malevolence
La actuación principal de la noche corrió a cargo de Malevolence. La formación de Sheffield demostró el buen momento que atraviesa y por qué se ha consolidado como uno de los nombres más destacados de la escena actual.
Desde el inicio, la banda mostró una gran solidez sobre el escenario, apoyada por un sonido más equilibrado y una ejecución muy consistente. Temas como Trenches, Life Sentence, Karma o Still Waters Run Deep fueron algunos de los más celebrados por un público que mantuvo una participación constante durante toda la actuación.
Uno de sus puntos fuertes es la sensación de cohesión entre los distintos elementos del grupo y la química que muestran en conjunto. Más allá de la contundencia habitual de su repertorio, Malevolence también dejó espacio para composiciones con una carga emocional mayor, como Higher Place, generando algunos de los momentos más emocionales de la noche. En ese punto, el ritmo del concierto se redujo ligeramente, permitiendo un respiro dentro de una actuación marcada, en general, por la intensidad.
La conexión con el público fue constante. La recta final, con canciones como Keep Your Distance, On Broken Glass e If It’s All The Same To You, cerró una actuación que fue intensa de principio a fin. Con esta actuación, Malevolence despide la noche dejándonos un concierto que quedará para el recuerdo.































