Grandes nombres, duelos de batería memorables y una fusión sin prejuicios que derivó en puro electro-core.

El segundo día del festival prometía no dar tregua, con el termómetro apretando desde bien temprano. Por suerte, la organización volvió a desplegar a su héroe sin capa: ese mítico operario equipado con una Kärcher que se dedicó a regar y refrescar al personal en primera línea con una llovizna salvadora durante todas las jornadas. Con el cuerpo fresquito y muchas ganas de música, nos dispusimos a encarar otro maratón de conciertos.

Creeper

Los británicos fueron los encargados de romper el hielo en esta segunda fecha. Liderados por Will Gould, desembarcaron en Villena con su inconfundible propuesta que camina entre el glam y el rock gótico más teatral. Ver a la banda luciendo cuero negro, maquillaje y estética vampírica bajo el sol abrasador de la tarde era para quitarse el sombrero: ellos sufriendo el look y nosotros derritiéndonos de solo mirarlos, demostrando que la elegancia no se negocia ni a 35 grados. Ante semejante panorama, va siendo hora de hacer oficial el blanco como color metalero definitivo para sobrevivir a estos festivales.

Foto: @susopardal

El concierto estuvo muy enfocado en presentar los temas de su último trabajo, haciendo sonar temas como Mistress of Death, Blood Magick, Lovers, Headstones, Prey for the Night, Razor Wire, Crimson Bride, Chapel Gates, Parasite y rematando por todo lo alto con Cry to Heaven. Un repertorio potente y directo, aunque para los más cafeteros quedara esa pequeña espinita clavada al echar en falta un clásico de su discografía como Cyanide.

Mushroomhead

Lo de los estadounidenses fue una auténtica locura y un bombardeo constante de estímulos visuales sobre el escenario. Fieles a su espectáculo, desplegaron ese circo de pesadilla tan característico donde las percusiones secundarias con agua en los bidones no pararon de saltar y salpicar en cada golpe. Los vocalistas dieron una lección de entrega total: se pasaron medio concierto pegados a la valla cantando en la cara del público, metiéndose de lleno en las primeras filas e incluso haciendo crowdsurfing mientras lo daban todo.

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Por si fuera poco, mostraron una cercanía increíble con su gente: tan pronto como terminaron el show, Jackie LaPonza y Joe Jenkins salieron sin dudarlo a la zona del público para sacarse fotos y firmar a todos los fans que se acercaron.

Northlane

Los australianos llegaron a Villena con ese sonido tan suyo que mezcla riffs pesados con electrónica oscura. Se notaba que mucha gente tenía el concierto bien apuntado en la agenda, porque el público estuvo entregadísimo desde el principio. Marcus Bridge salió entero vestido de rojo y cumplió sin problemas tanto en los guturales como en las partes limpias. Empezaron del tirón con 4D y Evian, metiendo a la gente de lleno en su rollo, y cerraron por todo lo alto con ese temazo que es Clockwork.

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Al terminar la actuación, la organización desveló los primeros nombres para la edición de 2027, que este año se moverá una semana en el calendario. Entre los reclamos principales de este avance destacan nombres como Architects, Mercyful Fate o Saltatio Mortis, acompañados por una buena tanda de confirmaciones más.

Dark Tranquillity

Los suecos, liderados por un Mikael Stanne tan cercano y sonriente como de costumbre —que incluso antes del concierto se acercó a sacarse fotos con los fans más avispados que lo vieron pasear por el backstage—, dieron toda una lección de death metal melódico.

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Arrancaron su actuación con The Wonders at Your Feet y tiraron de tablas para contagiar su energía a todo el recinto. El grupo fue a asegurar con un repertorio muy equilibrado que repasó prácticamente toda su trayectoria —apoyándose bastante en Fiction, pero haciendo hueco a clásicos como Punish My Heaven o ThereIn, junto a temas de su época más reciente— y cerraron el pase por todo lo alto con Misery’s Crown.

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Con una formación cada vez más asentada, el grupo ha alcanzado una madurez escénica incuestionable. En vivo suenan realmente bien, con una precisión milimétrica y un Mikael Stanne pletórico a los mandos, alternando registros limpios y guturales con absoluta maestría.

A su lado, Johan Reinholdz despliega un virtuosismo implacable a la guitarra. Su labor, sumada al refuerzo constante de una segunda guitarra, aporta un cuerpo y un empaque sobresalientes a todo el repertorio.

Godsmack

Este está siendo un año soñado para los amantes del nu-metal en nuestro país. Tras las esperadas visitas de referentes de la talla de Limp Bizkit o Linkin Park, la cita en esta edición del Leyendas del Rock guardaba un aliciente histórico: el debut absoluto de Godsmack en escenarios españoles.

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La expectación era máxima, más aún teniendo en cuenta el atractivo extra de contar tras los platos con el mismísimo Mike Mangini (ex-Dream Theater). Desde los primeros compases, con When Legends Rise y Cryin’ Like a Bitch!!, la banda salió a por todas. Durante el show, un cercano Sully Erna no dudó en disculparse por haber tardado tanto en visitar España —un país del que se declaró enamorado— e incluso felicitó al público por la reciente victoria en el Mundial, lo que desató los inevitables cánticos de “oé, oé, oé” por parte de los asistentes.

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El repertorio continuó enlazando trallazos como Awake, 1000hp o la mítica Voodoo, pero el momento más espectacular llegó cuando la plataforma de la batería empezó a moverse de un lado a otro como si fuera una aspiradora Roomba, dejando al descubierto un segundo kit. Fue el preludio de una brutal «batalla de los tambores» entre Sully y Mangini, ofreciendo un duelo rítmico que fue todo un espectáculo.

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Para rematar la faena, tras descargar Whatever y Bulletproof, el grupo echó el cierre con I Stand Alone, provocando que todos sacáramos los móviles para inmortalizar el broche de oro a una actuación memorable.

Arch Enemy

Arch Enemy siempre ocupará un lugar especial en mi historia personal: fue una de las primeras bandas que me introdujo en el metal extremo y, si a día de hoy estoy completamente habituado a los guturales, es en gran parte gracias a ellos. Ya los había visto en un par de ocasiones previas, pero esta cita venía cargada de expectativas. La realidad es que llegaba a su actuación rozando el límite físico, tras dos días maratonianos en el Leyendas sin haberme sentado ni un solo minuto desde que sonó la primera banda. Mi plan inicial era muy claro: hacer fotos durante las tres primeras canciones y buscar un sitio para ver el resto del concierto sentado. Sin embargo, fue salir del foso y la adrenalina se disparó de tal manera que fui incapaz de contenerme; tuve que aguantar de pie para vivir el show con toda la intensidad que merecía.

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Para calentar al personal, lo primero que retumbó por los altavoces fue el Ace of Spades de Motörhead, mientras el escenario permanecía oculto tras una enorme lona con el lema «Pure fucking metal». Tras la intro, el telón cayó de golpe al ritmo de Yesterday Is Dead and Gone, desatando la locura desde de asistentes y reporteros gráficos.

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En cuanto al relevo en el micrófono, no voy a entrar en comparaciones sobre si Lauren Hart es mejor o peor que Alissa, pero sí diré con rotundidad que no la eché de menos en ningún momento: sobre el escenario lució una soltura y una presencia tan arrolladoras que parecía llevar años al frente del grupo. Todo esto respaldado por un repertorio aplastante que continuó con The World Is Yours, repasó pilares fundamentales como War Eternal, My Apocalypse o la incontestable The Eagle Flies Alone, e incluso reservó espacio para rescatar joyas añejas como Bury Me an Angel. La traca final con We Will Rise y Nemesis convirtió el recinto en un auténtico hervidero, demostrando que, da igual el cansancio que lleves encima, el directo de esta gente te revitaliza por completo.

d´Artagnan

Mezclar folk y metal es una combinación que reconozco que se me resiste bastante, pero al césar lo que es del césar: solo pude quedarme a ver tres temas porque los solapes mandaban y me fui a disfrutar del último concierto del segundo día, pero ¡vaya tres canciones! Los alemanes demostraron tablas de sobra y convirtieron el Leyendas en una auténtica fiesta medieval desde el primer «ey, ey, ey!» de Ruf der Freiheit. Acto seguido, llenaron el escenario de llamas con Feuer & Flamme y remataron su arranque por todo lo alto con su versión del Wake Me Up de Avicii. Tres temas bastaron para dejar claro que tengo que darles otra opurtunidad.

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Bolu2 Death

Y llegó el turno de Bolu2 Death, una banda a la que tengo un cariño especial desde que los descubrí por casualidad haciendo cola para la firma de Electric Callboy en el Resurrection Fest. Más tarde, durante mi segunda acreditación como fotógrafo en un concierto compartiendo cartel con los fabulosos Ella La Rabia, terminaron de asentarse como una de mis formaciones favoritas. Su propuesta en el Leyendas tenía un objetivo muy claro: construir un ambiente íntimo y envolvente a base de contraluces y destellos de estrobos, guiando al público por una montaña rusa de géneros y fusiones imposibles.

Foto: @susopardal

Arrancaron la descarga con Anhedonia y no se dejaron nada en el tintero, haciendo retumbar el escenario con cañonazos como La espina, Culto a ti o una brutal revisión del Smack My Bitch Up de The Prodigy. Hubo tiempo también para rebajar un poco las revoluciones con La calma, e incluso vivimos un momento especial cuando presenciamos una pedida de mano en pleno escenario. Todo sirvió para  preparar el terreno antes del tramo final, donde terminaron convirtiendo el recinto en una auténtica rave desatada al ritmo de Dance-core party. Un cierre perfecto para despedir la jornada por todo lo alto.

Foto: @susopardal

Y así, con los oídos aún retumbando y una sonrisa de satisfacción que superaba con creces al agotamiento físico, puse el punto y final a una jornada maratoniana en el Leyendas. Un segundo día para el recuerdo, donde la solidez de las grandes leyendas se combinó con sorpresas memorables y cierres de fiesta desatados. Tocaba retirarse a descansar las piernas y reponer fuerzas, porque la música no da tregua y aún quedaba mucho festival por delante.