Las brujas son personajes claves en todas las fiestas de origen pagano que celebramos en estos días de finales de octubre. Tradicionalmente vistas como seres mágicos, malvados y terroríficos, sus orígenes son difusos y arcaicos, y su fama y admiración ha perdurado a lo largo de los siglos, fascinando a artistas y teniendo una gran relevancia en nuestra cultura popular.
Hoy Canciones sobre historia y arte se adentra en el mundo de las brujas de la mano de Ánteros y del pintor Francisco de Goya.
Las brujas: Origen y evolución
No se conoce con certeza dónde está el origen de las brujas, las fuentes clásicas nos remiten a personajes como Medea, Calipso o Circe, mujeres astutas que no dudaban de hacer uso de la magia y sus conocimientos de herboristería para preparar pociones con las que atacar o vengarse de sus enemigos.
A partir de entonces, se denominaron maleficae a todas aquellas mujeres con conocimientos de pociones o remedios naturales, muchas veces derivados de cultos arcaicos o de deidades paganas.
Con la llegada del cristianismo la situación fue a peor, las mujeres que no adoptaban el canon impuesto, con conocimientos arcanos sobre medicina, biología o herboristería eran rápidamente tachadas de brujas o hechiceras.
La aparición de la Santa Inquisición como tribunal de persecución de herejías como los Cátaros también jugó un papel clave en la persecución de las brujas, dando forma a la definición de lo que conocemos actualmente como brujas gracias al libro Maellus Maleficarum de los frailes dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger que se publicó en 1487.
A partir de entonces los crímenes y persecuciones contra las brujas fueron una constante con casos tan conocidos el Auto de Logroño de 1610 o los Juicios de Salem, realizados entre 1692 y 1693.
Eso hizo que la iglesia pudiese hacerse con el control de un importante negocio como era la elaboración de cerveza.
La cerveza y la iconografía de las brujas
Desde la antigüedad y a lo largo de la Edad Media, incluso parte de la Edad Moderna, la fabricación de cerveza era una labor mayoritariamente de mujeres, siendo un producto más del alimento y el cuidado doméstico.
Sin embargo, durante las guerras y epidemias de peste que asolaron Europa a lo largo de la Edad Media, las mujeres salieron del ámbito doméstico a vender su cerveza y poder así sobrevivir en tiempos de penuria.
Encontramos registros de mujeres como profesiones como “alewife” (tabernera / cervecera), “brewsters”, “brewess” en la Inglaterra medieval y con monjas como Hildegarda de Bingen quien descubrió las propiedades conservantes del lúpulo en la cerveza.
Pronto la iglesia y muchos hombres vieron en la producción de cerveza un modelo de negocio por lo que se apoyaron en los mitos de la brujería para desacreditar a estas mujeres y hacerse con la producción, algo que llegó a su culmen con la famosa Ley de pureza de la cerveza alemana de 1516.
Aquellas mujeres cerveceras con enormes calderos donde preparaban brebajes, con gatos que espantaban a los roedores que podían comerse el cereal, con conocimientos de hierbas, que colgaban escobas o ramas de lúpulos cuando la producción estaba ya lista y que iban ataviadas con sombreros cónicos al estilo de la época fueron dando forma a la iconografía que tenemos de las brujas en la actualidad.

A eso, podemos sumarle que otra manera de limitar el acceso al trabajo de estas mujeres cerveceras fue el dar licencias de elaboración solo a hombres, lo cual alejaba del negocio a las mujeres viudas o solteras.
Goya y las brujas
Con este panorama de persecución y represión religiosa el tiempo fue pasando y la inquisición continuó su labor de persecución ampliando sus acciones a la censura.
Todas aquellas obras que se realizaban debían de cumplir una serie de cánones muy concretos. Las luchas religiosas de la Reforma protestante y la Contrarreforma Católica limitaron la creación artística a lo largo de los siglos.
Literatos, dramaturgos, o pintores fueron perseguidos, juzgados y condenados por este tribunal.
Francisco de Goya fue uno de los artistas cuyas obras tuvieron mucho revuelo y encuentros con el tribunal.
Goya era una persona culta e intelectual, vinculada en la corte a nobles y personas como el escritor Leandro Fernández de Moratin o los Duques de Osuna.
En 1797, Goya recibió un encargo de realizar una serie de pinturas sobre la brujería por parte de María Josefa Pimentel, la Duquesa de Osuna, mientras que Moratín preparaba una relación del célebre Auto de Logroño de 1610 sobre las brujas de Zugarramurdi, en la que añadió descripciones burlescas sobre la brujería y las supersticiones del pueblo y del Santo Oficio ante las brujas.

Para ellos, las brujas se convirtieron en el símbolo de la lucha contra el fanatismo religioso y que representaba la inquisición, así como la superstición y la ignorancia propios de una sociedad iletrada.
Este cuadro representa un aquelarre, palabra de origen vasco que significa «prado del macho cabrío» que era cómo se denominaban a esas reuniones nocturnas que supuestamente hacían las brujas para invocar al demonio y realizar sus rituales.
En él, un grupo de mujeres de rostros grotescos y demacrados ofrecen a un gran macho cabrío niños desnutridos, algunos incluso aparecen muertos, fetos colgando de un bastón bajo la luz intensa de una luna creciente.
Esta serie fue la primera de las obras que conocemos en las que Goya hizo referencia a las brujas, un motivo que recuperaría posteriormente en la serie de grabados de los Caprichos o en las Pinturas Negras.
Ánteros: Montenegro
Esta impactante obra de Goya no pasó inadvertida para el grupo de Posthardcore barcelonés Ánteros.
Surgidos en Barcelona en 2015 su música mezcla espacios atmosféricos con canciones crudas y letras desgarradoras.
En 2023, publicaron Montenegro, un disco con mucha rabia contendida que se desata desde el primer tema Culto al fuego y que, en escasos 22 minutos, muestra la fuerza y el potencial de esta banda.
Para la portada, la banda reinterpreta el aquelarre de Goya de 1798, que actualmente se conserva en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, pero incluyendo personajes mitológicos y personificaciones de animales como ciervos o leones.
Aun así, incluyen algunos elementos originales de Goya como el macho cabrío o el bebé colgando del palo.
En 2024 Anteros actuó por última vez en el X aniversario del festival ArcTanGent celebrado en Bristol siendo esa la última fecha de la formación.







