¿Alguna vez te has planteado cuándo el arte dejó de interesarse por plasmar la realidad? ¿Qué ocurre cuando los artistas dan la espalda a lo racional para adentrarse en otros terrenos de la mente? Hoy Canciones sobre historia y arte os acerca al mundo del simbolismo de la mano del artista Jean Delville y uno de los discos más icónicos del death metal norteamericano.
La compleja evolución del pensamiento en el siglo XIX
Para poder entender un poco qué es el simbolismo, debemos retroceder en el tiempo hasta los albores del siglo XIX, un momento crucial en el pensamiento occidental.
El siglo XIX comenzaba dinamitando los cimientos del mundo moderno tras el triunfo de la Revolución Francesa. Este inicio de siglo trajo también otras inestabilidades como el auge de Napoleón Bonaparte y su imperialismo, lo cual llevó a la Guerra de Independencia en España entre otros acontecimientos históricos.
A nivel filosófico nos encontramos con constantes cambios en el pensamiento.Si el racionalismo de la Ilustración había llevado a la Revolución Francesa, comenzaron a surgir movimientos más basados en la emoción, exaltando las pasiones desatadas, lo irracional, el miedo y la fantasía, las historias de fantasmas, el gusto por el pasado y una búsqueda constante de la identidad a través de sus vestigios.
Este conjunto de ideas es lo que conocemos como Romanticismo, un movimiento que ocupó gran parte del siglo XIX, y que tuvo mucha representación en la literatura, la música o las artes plásticas, con autores como José de Espronceda, compositores como Richard Wagner o pintores como Eugene Delacroix.
Tras la decadencia del movimiento romántico y el surgimiento de movimientos sociales surgió un nuevo planteamiento filosófico que buscaba observar y mostrar la realidad social de forma objetiva, sin idealizar. La literatura y el arte fueron fiel reflejo de este planteamiento dando como resultado el realismo.
Pero como todolo que inicia tiene un final, el realismo dejó de estar de moda a medida que la realidad se hacía más y más evidente.
La aparición de la fotografía hacía que la realidad fuese captada de forma nítida y, poco a poco, comenzaron a surgir alternativas a la realidad en las diferentes artes, había llegado el simbolismo.
El Simbolismo o el movimiento global de evasión de lo real
El Simbolismo fue, originalmente, un movimiento literario surgido a finales del siglo XIX como una reacción lógica al naturalismo y el realismo que no buscaban la idealización y que solo exaltaban la realidad de forma cotidiana. Gracias a autores como Charles Baudelaire y su poemario de Las Flores del Mal, este movimiento fue cobrando relevancia desde Francia y Bélgica hasta toda Europa y al mundo occidental, llegando a lugares tan alejados como Estados Unidos o Australia.
Para los simbolistas el mundo aún era un misterio que descifrar, lleno de mensajes ocultos y evocaciones.A través de recursos como la sinestesia, los simbolistas conseguían conectar las emociones, el mundo sensible creando obras que conectan varios sentidos.
Este movimiento artístico también tuvo su reflejo en la música con compositores como Claude Debussy o Béla Bartók, quienes eran capaces de inspirar imágenes con sus composiciones a través de la música o de los títulos de las mismas.
Jean Delville y el arte simbolista
Uno de los grandes referentes de la pintura simbolista es el pintor y ocultista belga Jean Delville.

Nacido en Lovaina en 1867, comenzó su carrera artística a muy temprana edad, siendo reconocido por su talento con apenas 12 años. Sin embargo, no consiguió exponer de forma profesional hasta los 20 años, tras haberse formado en las Academias de Bellas Artes de Glasgow y Bruselas.
A finales del siglo XIX, fruto de ese rechazo por el materialismo, Delville comenzó su interés por el mundo de las ciencias ocultas y el esoterismo, llegando a trabar amistad con Sâr Joséphin Péladan líder de los Rosa Cruces.
Poco a poco, Jean Delville fue dejando por escrito muchos de sus pensamientos y planteamientos en obras como «Diálogos Entre Nosotros» publicado en 1895.Sin embargo, en sus representaciones artísticas, Jean Delville no marcaba límites a la interpretación de sus obras, dejando que seael espectador quien cree las interpretaciones correspondientes, lo que dotaba a sus obras de ciertas dosis de misterio e intriga.
Una de estas obras es Los tesoros de Satán, una enorme obra fechada en 1895, donde vemos a Satán saltando ágil y ligero sobre una serie de cuerpos que parecen flotar en un abismo oceánico de almas entrelazadas, condenadas por el placer carnal que parecen no sufrir, si no más bien dormir soñando con una satisfacción material, mientras unas cadenas son las que les mantienen sumergidos.

Este cuadro tiene mucha relación con el mundo del tarot, donde podemos ver que en la carta del diablo del tarot Rider-Waite-Smith, Satanás mantiene a las almas encadenadas sin escenificación de sufrimiento, siendo cómplices a través de su apego a lo material de su condena.
Morbid Angel: Blessed are the Sick
No es de extrañar que una obra tan inquietante y visualmente impactante no fuera referencia para el mundo del metal.Nos remontamos al año 1991, año en el que la banda de Death Metal norteamericana Morbid Angel publicaban su segundo trabajo discográfico Blessed are the Sick.

Surgidos en 1986 en Florida, esta banda debutó en 1989 con su disco Altars of Madnes, un disco crudo y agresivo que fue una impactante carta de presentación.
Apenas dos años después presentaron un segundo trabajo más alejado de esa agresividad y que buscó adentrarse en terrenos más oscuros y atmosféricos, un disco con fuerte influencia de la música clásica donde los teclados cobran una relevancia impactante a través de temas como Doomsday Celebration.
A partir de este disco ficharían con algunas discográficas siendo la banda pionera del género en llegar a esta cota de éxito.
Como curiosidad, a partir del disco Covennant de 1993 y el posterior Domination de 1995, la banda decidió lanzar sus álbumes manteniendo el orden alfabético hasta llegar a su último disco de estudio Kingdoms Disdained del año 2017.






