Alan Parsons demuestra, a golpe de rock progresivo, que hubo un tiempo en el que la calidad era lo más importante en la música.

Vivimos tiempos extraños, o al menos eso nos parece a los que llevamos ya unas cuantas vueltas al sol. Es una etapa dura para los melómanos, donde el mainstream lo llenan artistas con necesidad urgente de un logopeda, exceso de fuego y pirotecnia en los escenarios, una banda de música metida dentro de un pendrive, poca ropa y sólo un disco doble en el mercado «el primero y el último». Encontrar buena música hoy en día requiere esfuerzo en una labor de búsqueda no siempre fructífera. Pero hace no tanto tiempo la industria musical era bien distinta, si no sabías tocar no llegabas a nada, y aun sabiendo tocar, tenias que ganarte un puesto entre titanes.

Copyright © Pedro Hernández – Picfromthepit

Alan Parsons vivió esto muy de cerca. Como ingeniero de sonido de Abbey Road, se pudo empapar del talento que desfilaba por semejante templo de la música. Su papel, cual Miguel Ángel del rock, era sacar una bella escultura de un trozo de mármol con mucho potencial.

Allí debió vivir cosas impactantes. Me gusta imaginar que vio a productores de la talla de George Martin diciéndole a todo un Paul McCartney «así no Paul, haz esta otra cosa en lugar de lo que haces». O ver como David Gilmour, Nick Mason, Roger Waters discutían entre ellos sobre como debería grabarse cada uno de los temas de The Dark Side Of The Moon de Pink Floyd. Acto seguido se giraban hacia el ingeniero de sonido para decirle algo del estilo de: «quiero algo que suene como «Whoaaa kerrang», como más punch pero con claridad y que empaste bien en la mezcla pero que suene orgánico, pero tampoco mucho, o bueno sí, busca eso que quiero y dámelo» y allí estaba el bueno de Alan mirando los botones de la mesa de mezclas y pensando «claro claro… Hazlo tú».

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Lo bueno de haber vivido esas cosas es que sales con el lomo curtido. Y con todo ese background decidió poner en práctica todo lo aprendido y crear Alan Parsons project. Seguramente con la finalidad de hacer lo que le daba la real gana, pero haciéndolo bien, muy bien, poniendo la calidad por encima de todo. Lo demás es historia de la música moderna, historia que continua hoy en la Plaza de Toros de Murcia, bajo un calor sofocante, con un Alan Parsons incombustible, y unos músicos de primer nivel dispuestos a hacernos recordar cómo se hacían las cosas antes, con mimo, con calidad, con criterio.

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Los primeros acordes de Standing on Higher Ground abrían la velada y no necesitamos ni dos minutos para comprobar la calidad del sonido. Y es que es normal, cuando tienes a uno de los mejores ingenieros de sonido del mundo ¿Cómo esperas que suene su banda? Pues eso, ¡De diez!.

Todo sonaba en su justo nivel y todo sonaba como si fuera alta fidelidad, el bajo de Guy Erez potente, en su sitio, nítido a rabiar. Las guitarras de Dan Tracey y Jeff Kollman (de este segundo haré mención especial en un rato) ocupando su espacio (3 guitarras con Alan y a ratos 4), la batería Danny Thompson sonaba tan bien que podías escuchar hasta la madera de las baquetas, el saxo de Todd Cooper poderoso, los teclados de Tom Brooks… Aquí hay mucho oficio y mucha dedicación.

¿Qué decir respecto al apartado vocal? Pues que aquí cantan hasta los encargados de vestuario. El único que «solo» hacía coros era Todd, el bajista. El resto todos cantaron algún tema con un nivel vocal que muchos cantantes de más nombre quisieran aunque el grueso de las canciones fueron para P. J. Olsson. 

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El set list quizá fue lo de menos, no había un tema malo. Quizá unos un poco más aburridos que otros, no lo podemos negar. Y es que el rock progresivo a veces puede pecar un poco de «onanismo musical» y existieron esos momentos que sólo disfrutan los muy cafeteros. Pero el público estaba con ganas y bastaba que la banda les diera un poco de cariño o una gotita de distorsión para venirse arriba todo el patio de butacas.

Hacia el ecuador del concierto Alan tomó el micrófono para anunciar que pasarían por Barcelona y que nada le haría más ilusión que ver La Sagra Familia terminada algún día. Estaba claro que ahora sonaría el tema homónimo. Quizá uno de los más psicodélicos de su trayectoria, con unos coros maravillosos y unos cambios de tiempo que servirían para sentar los cimientos del prog que vino después. Está claro que esta banda funciona como un reloj suizo.

 

Jeff Kollman se mantenía en su papel de guitarra cantante durante todo el show pero en ciertos momentos puntuales parecía como si le diesen «permiso» y alguien le dijera por el pinganillo «dale Jeff» y entonces el Doctor Jekyll se convertía en Mr Hyde, le crecían cuernecillos en la frente y se apoderaba de él lo que a mi me pareció el espíritu de Jeff Beck. Sí, sin duda, esos «solos» rompe dedos, esos palancazos a la guitarra a ratos controlados a ratos desbocados, esos ligados imposible… ¡Jo**r era el p*to Jeff Beck por momentos! «Qué bueno es este tío decía el que tenía en la fila de detrás»… «Ya lo creo», pensaba para mis adentros.

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Tom Brooks también tuvo su momento de gloria a los teclados, justo antes de Sirius, se volvió medio loco, se fue al jazz, luego unos acordes poderosos a lo Beethoven para fundirse en una maravillosa versión a medio camino entre bossa y piano clásico del Mediterraneo del maestro Serrat que puso en pie una vez más a todo el tendido.

Eye in the Sky y Games People Play se llevaron la gloria de esta noche en Murcia. Era de esperar. Ahora llega mi momento de reflexión que me acompaña siempre al salir de los conciertos, ese repaso mental a lo vivido. A sabiendas de que no soy fan de Alan Parsons y que el rock progresivo, pese a haberlo escuchado mucho, no es «mi trozo de tarta» que dirían los británicos.

Me quedo con Jeff, siempre en mi equipo este tío. Y me quedo con ese sabor de boca de ver a artesanos de la música tirar de oficio para ofrecer algo magistral en lo referente a la música, y algo superlativo en cuanto al sonido del concierto.

No hizo falta pirotecnia, ni logopedas, ni mover el culo hacia el público. Debió ser maravilloso haber vivido aquella época, demos gracias por poder ver todavía algo de aquello. Junto con Tom Jones y Sting, seguramente de lo mejor que ha pasado por el festival Murcia On. Gracias por hacerlo posible.

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Artista: Alan Parsons.
Fecha: 20 de Junio de 2025.
Recinto: Plaza de Toros de Murcia.
Organiza: Murcia On.