Biffy Clyro en Valencia: Mon the Biff!

Biffy Clyro destroza Valencia con un directo visceral.

El pasado martes 3 de febrero, Biffy Clyro aterrizó en el Auditorio Roig Arena de Valencia dentro de su gira europea. Con el cartel de «Sold out» colgado desde hacía meses, los escoceses ofrecieron un setlist centrado en su nuevo trabajo, pero sin olvidar esos clásicos que los han consolidado como uno de los directos más sólidos del rock actual.

Salieron a lo que venían: a presentar Futique. Arrancar con A Little Love y Hunting Season siguiendo el orden del álbum fue ir directos al grano. Pero la primera sacudida de verdad llegó con That Golden Rule. Ahí es donde te das cuenta de que el grupo es una apisonadora; de hecho, todas las canciones me suenan mejor que en los discos, adquiriendo en vivo una urgencia que el estudio no siempre atrapa

Sin embargo, no todo fue rodado. El auditorio tiene o bien falta de potencia o  algo raro en su arquitectura que hace que se escuche mucho al a gente hablar, o quizás es que nos cuesta guardar silencio, porque en los pasajes más desnudos el murmullo del público era una interferencia constante.

Fue especialmente molesto al comienzo de Goodbye, una canción que ha llegado para quedarse como un himno. Simon tuvo que dar un par de rasgueos secos y violentos a su guitarra en la intro de la canción, como quien da un golpe en la mesa para reclamar atención. Fue un recordatorio necesario de que estábamos ante un rito, no ante música de fondo. Solo entonces, la música volvió a mandar.

Con James Johnston fuera por motivos de salud, Naomi Macleod se hizo dueña del bajo. No solo cumplió con el papel, sino que sus coros le dan un matiz diferente a los temas que encaja perfectamente con Simon. Además, el gesto de dedicarle Friendshipping a James fue uno de los momentos más auténticos de la noche.

A su lado, Mike Vennart ya no es «el otro guitarrista»; está en primera línea, disfrutando y empujando el sonido de la banda como uno más. Se nota el rodaje que traen de Empire State Bastard. Ese bloque, apoyado por el dúo de violines (imprescindibles en Biblical), elevó clásicos como Mountains o The Captain a otro nivel.

Pero la gran sorpresa fue Two People in Love. En el disco pasa más desapercibida, pero en directo se transforma completamente, cerrando con un final apoteósico que no te esperas.

Me dolió que no tocaran True Believer, la canción me más me gusta de su último disco,  pero el tramo final lo compensó todo. Con Bubbles el Roig Arena se volvió loco dando saltos y, para cerrar, Many of Horror. Es uno de esos himnos que, por mucho que los hayas oído, te siguen rompiendo un poco por dentro cuando los tienes delante.

Me sigue pareciendo extraño que con todas las entradas vendidas tanto en Madrid como en Valencia con meses de antelación, todavía no toquen en recintos algo más grandes en España. No hablo de estadios, pero sí de un aforo que les permita traer la producción que lucen en el Reino Unido, en el que son cabezas de cartel de los festivales más grandes. Aun así, verlos así de cerca tiene un punto de exclusividad que se agradece.

Por suerte, habrá más oportunidades este año. Tras Valencia y Madrid, la banda pasará por el O Son do Camiño, el FIB, las Noches del Botánico y el BARTS Festival. Si tienes la oportunidad, no los dejes pasar.

Mon the Biff!