Be Prog! My Friend: Sonidos progresivos que nos llevaron a volar por el universo

El verano pareció regresar brevemente a Barcelona durante el día viernes 27 de septiembre, y regresó junto a la sexta edición del Be Prog! My Friend, gracias a Madness Live. El festival progresivo por excelencia de la ciudad condal volvió y nos trajo este año ocho tremendas bandas que en dos jornadas bañaron nuestros sentidos con sinfonías progresivas en diversas especialidades, con un total de 1000 personas que compraron rápidamente sus entradas, las cuales ya estaban agotadas desde hace un tiempo, demostrando las ansias por el gran regreso.

A continuación, quienes estuvieron presentes podrán recordar cada una de las presentaciones, mientras que quienes se lo han perdido podrán generar ansias y esperar a la edición de 2025, ya confirmada por Madness Live.

Si no lo has hecho aún, te sugiero leer el artículo publicado en Rock Culture previo al festival, donde se hace una reseña de cada una de las bandas.

Día 1: Tonos de luz matizados con oscuridad

La llegada

A medida que se iban acercando las 16:30 hrs., pudimos ver como poco a poco se acumulaban personas en la carpa del Poble Espanyol de Barcelona, desfilando camisetas de sus bandas favoritas, como las de las ediciones anteriores del festival, así como una condecoración que los fans llevaron orgullosamente, y que al rato ya se mezclaron con quienes decidieron uniformarse representando a la nueva edición. Así, la fanaticada comenzó a llenar el recinto que fue nuestra nave para viajar por los universos progresivos de la música, y previo a la partida, muchos aprovecharon para cargar energía en el bar refrescándose para hacer frente al calor y al sol radiante que tuvimos.

Pasan los minutos y se acerca el momento de partida. Si bien era día laboral e impidió que muchos pudieran llegar a tiempo, fueron varios los que pudieron presenciar el despegue de la mano de la primer banda del Be Prog! My Friend en su sexto capítulo, los italianos Kingcrow.

Kingcrow

La agrupación que ya cuenta con una gran trayectoria tuvo el honor de empezar el viaje con una muestra enérgica de su más reciente disco Hopium con la canción Kintsugi, la que puso a mover al público con sus pegadizos ritmos. La banda liderada por los hermanos Cafolla nos dio un metal progresivo limpio y emotivo, con Closer de su disco The Persistence, y la reciente Parallel Lines, mostrándonos que tipo de sonoridades tienen para ofrecer.

La lista siguió con Glitch, logrando que muchos que estaban atrás se fueran hacia adelante y empezaran a llenar la pista frente al escenario para luego presenciar un tema más antiguo, The Moth, de su disco Eidos, y finalmente concluir con la composición que le da nombre a su último disco, Hopium, una canción que nos deja algo de claridad con respecto al camino que buscan seguir, incorporando electrónica junto con los demás instrumentos del quinteto.

La presentación estuvo cargada de una variedad de canciones que dieron al show diversos ritmos y melodías que se prestaron tanto para cabecear como para bailar, tal como lo hizo toda la presentación su vocalista Diego Marchesi. La energía de la banda fue muy positiva, quienes aún con el calor y la invasión de moscas no aflojaron para darnos una música interesante y potente que sabe integrar elementos progresivos con el rock y el metal, y que tiene una buena presencia en el escenario.

El show nos sirvió de muestra inicial de lo que veríamos luego, dando un buen arranque de motores lleno de un sonido progresivo bastante estructurado, destacando el manejo de los silencios, los estribillos pegajosos, y ritmos que van muy bien complementados por las pistas electrónicas, con sonidos a ratos oscuros pero que transmiten cierta luminosidad. Si bien personalmente no es tanto del sonido que me gusta, debo decir que la presentación me pareció buena, sobre todo a medida que fue avanzando en el setlist.

Una vez terminada la presentación, tuvimos unos minutos para prepararnos, corriendo en esos momentos a la carpa del merch oficial a comprar nuestros souvenirs personales del viaje, y de paso al bar y a cargar energía en la Plancha Magna, que nos ofreció desde bocadillos hasta gyros veganos y crepes de nutella, pistacho, dulce de leche, y más.

A los pocos minutos, comienza el llamado del escenario, ahora le toca a Obsidian Kingdom.

Obsidian Kingdom

Debo decir que esta presentación es de las que más entusiasmado me tenía, ya que tocarían su disco Mantiis completo, y si hay algo que me gusta, es ver presentaciones de discos en su totalidad, mejor aun cuando es una banda como esta.

En mi forma de sentir lo que fue el lineup por día del festival, la primera jornada estuvo marcada por un sonido que me hizo pensar en el lado más claro del metal progresivo, mientras que el segundo estaría marcado por sonidos más oscuros. Bueno, esta banda local le dio su buena cuota de oscuridad al primer día, con una presentación espectacular que luego de la misteriosa introducción Not Yet Five, la cosa se pone oscura y pesada, tal como el nombre de la canción, Oncoming Dark, literalmente nos mostraría la oscuridad que venía de la mano de su show. Los sonidos góticos generados por el teclado de quien fue el tecladista original del disco, Zero Æmeour Íggdrasil, sumado a los guturales potentes de Rider G Omega, son una mezcla perfecta para transmitir esa atmósfera que nos debate entre la luz y la oscuridad. Poder escuchar Last of the Light en directo fue un lujo, las guitarras de Viral Vector Lips, el uso de los tambores de Sir L Warchild, y el profundo bajo de Alga Brutal, hicieron una mezcla absorbente que elevó al público a lugares lejanos del universo. La versatilidad sonora de este disco se hizo presente toda la presentación, como una ópera dramática que nos sumergió en un mundo paralelo hasta que emprendimos regreso con la elevada Ball-Room y caímos con la potente And Then it Was para seguir en un éxtasis distorsionado.

La presentación debo decir que fue un lujo, pasaron por todo el disco impecablemente, y destacando la puesta en escena de la banda, con las cabezas de pelos largos volando por el aire en un trance que se nos contagió a todos, las atmósferas oscuras y operáticas envolvieron a los asistentes en una nube voladora para sentir la profundidad de lo que es Mantiis. El disco en sí es una obra maestra a mi gusto, y definitivamente ya es de culto, por lo que verlo en vivo y con su teclado original ha sido un regalo que se ve que los fans agradecieron y valoraron.

Cayendo de vuelta a la realidad nos paseamos por el lugar y encontramos otra ventaja del recinto, los baños están al alcance de unos pasos, donde incluso muchos aprovecharon el atajo de cruzar por estos para llegar frente al escenario de manera rápida, lo que sería útil para más tarde. Así seguimos y vemos como baja el sol para recibir las primeras notas de la siguiente banda, Pure Reason Revolution.

Pure Reason Revolution

Los ingleses nos dieron una presentación variada que durante seis canciones abarcó cuatro de sus discos. Lo primero fue Silent Genesis, con sus melodías psicodélicas y los bellos juegos de voces de Jon Courtney y Annicke Shireen, quien se encarga de los teclados y segundas voces en las giras. Siguiendo con Dead Butterfly nos dejaron ver un poco más de lo que se traen, llamando la atención de los que no los conocían y revolucionando a los fanáticos, entregando un popurrí de sonidos con gusto para todos, desde lo electrónico a lo metalero, con guiños a Muse, Porcupine Tree, e incluso a los franceses de Air, mostrando el abanico de influencias que traen encima.

El show se empezó a prender cuando tocaron la encendida The Bright Ambassadors of Morning, poniendo a corear a todos mientras elevaban sus manos siguiendo el ritmo, una escena hermosa vista desde cualquier lugar donde nos encontráramos. Luego Ghosts & Typhoons puso la cosa un poco más pesada, mostrando un armónico paso de la calma al caos, para entregarnos un cierre bastante distante sonoramente con Deus Ex Machina y AVO, ambas con toques más electrónicos y pop.

Personalmente el show me pareció muy bueno, no tenía mucha referencia de como sonaban en vivo y me gustó su presencia en el escenario. Destaco la versatilidad de los temas que presentaron, cosa que creo que para un festival es ideal y una buena forma de ganar nuevos fans.

Se acerca la noche y ya nos deja el calor cuasi veraniego y las ansias están por los cielos esperando el cierre de la velada, y no cualquiera, una velada con Haken, la archiconocida banda británica, que presentando su show An Evening With Haken, tocando su reciente disco Fauna en su totalidad, además de canciones que recorrieron su carrera discográfica durante un show de tres horas que nos hizo alucinar a todos.

Haken: Primer set – Fauna

La carpa del Poble Espanyol se cubre de estrellas y la luz de la luna, se encienden las luces del escenario generando un clima psicodélico como la portada de Fauna, y comienza el show con la potencia de Taurus, empezando a sonar la emocionante voz de Ross Jennings, abriendo la etapa final del primer día de viaje atrayendo todas las miradas y orejas al escenario. Canciones como The Alphabet of Me hicieron patente la fuerza y madurez de esta agrupación, metiendo un sinfín de recursos de diferentes géneros a una licuadora para generar pasajes complejos pero pegajosos. Por otro lado, temas como Sempiternal Beings y Beneath the White Rainbow, con el megáfono frente al micrófono aportaron de intensidad y más oscuridad. Uno de los puntos altos vino con la llegada de Lovebite, una composición que con sus melodías y ritmos a ratos me recuerda a The Police, y que no puede dejar sin emocionar a nadie, lo que lograron muy bien envolviendo al público en una atmósfera sonora que se debatió entre lo triste y alegre, reflejando de alguna manera lo que es estar vivos, con lo bueno y lo malo, con la luz y la sombra. Y en esta línea filosófica y existencial cierran su disco (pero no la primera parte de su show) con Elephants Never Forget y Eyes of Ebony con una clase sobre conciencia animal y ambiental, de la mano de la camisa selvática con diseño del disco que vestía Ross, quien maneja al público captando la atención de todos con sus movimientos y su desplante en el escenario.

Si bien el disco llegó a su fin, antes de invitar a los comensales a pasar por unos refrigerios en el bar, además de otra pasada por el túnel teletransportador de los baños, tocaron la famosa Crystallised de su EP Restoration, que, con su épico y bello final, sumado a un cambio de camisa del vocalista que marcó el fin del disco, nos trajo el anuncio de que ya volverían para continuar por el round dos.

Quiero resaltar lo magnífico que es poder escuchar discos en vivo, y si ya tuvimos un montón con Mantiis, ahora con Fauna fue como recibir regalo doble, y sin embargo, aun faltaba la segunda parte del show.

Haken: Segundo set – Un recuento de su historia

El regreso al escenario fue un paseo por la historia de la banda, dando inicio a la fase final con Puzzle Box de 2018, empezando a activar a todos los fans que han seguido a la banda desde hace tiempo con sus frenéticos pasajes, dando paso luego a la bella Earthrise de su famoso disco Affinity de 2016 haciendo a todos cantar sus coros a todo pulmón. A continuación, los anfitriones de la velada bañaron nuestros sentidos con la gran Cockroach King, con una performance grandiosa llena de recursos musicales vanguardistas, a ratos bien teatrales, muy en el espíritu progresivo del festival.

La presentación siguió con la instrumental Nil By Mouth, donde el resto de la banda pudo lucirse, demostrando que esta banda es mucho más que solo una gran voz, volviendo locos a los asistentes quienes se lanzaron al mosh pit entre saltos y gritos. La voz de Jennings vuelve a hacerse presente entre la performance instrumental en la espectacular 1985, mientras que luego interpretaron The Strain del disco Virus de 2020, volviendo a dar protagonismo esta vez a los teclados y baterías con su final, continuando con Canary Yellow, la que le sigue en el disco original. Finalmente, nos entregaron Drowning in the Flood de su disco debut de 2010, Aquarius, entre cabeceos, saltos y actitud de rockstar con sus voces medio grunge, ofreciendo un buen acercamiento a sus inicios. Entre despedidas y agradecimientos, se va Ross del escenario mientras la banda parece cerrar el show, sin embargo, regresan con Visions, del disco del mismo nombre de 2011, una composición teatral majestuosa que tiene de todo un poco, perfecta para un épico final y regreso a la realidad. Y creo que es importante dejar claro que los fanáticos supieron agradecer la velada, viendo como saltaban, cantaban, y se dejaron llevar, incluso llegando el fotógrafo vestido de tigre a ser levantado por el público en un trance progresivo que cerró con broche de oro la primera jornada del Be Prog!

Definitivamente Haken saben lo que hacen, tanto en el estudio como en el escenario. Nos entregaron un show cargado de complejidad musical, lo que con los juegos de luces y la energía que transmitieron dieron una real masterclass de metal progresivo. Las guitarras bien ejecutadas de Richard Henshall, quien también se preocupó de intercambiar sonrisas con el público, fueron un lujo de poder ver desde tan cerca. En general la calidad de la instrumentación, con las guitarras tanto de Henshall como de Peter Jones, la fundamental batería de Raymond Hearne y el bajo de Conner Green, sin lo que no sería posible el sonido de la banda, y ni hablar de los característicos sonidos que dan los teclados de Charles Griffiths a sus canciones, sumado a las diferentes voces secundarias que todos aportaron, pusieron de manifiesto el profesionalismo de todos sus integrantes. La variedad de tonos que ofrecen se puede sentir en la atmósfera de su dinámico show, que nos entregó de todo y nos llevaremos para el recuerdo, junto con la intensidad sentida en la pista donde todos dejamos todo, solo para volver por más al día siguiente.

De esta forma Haken cierra con broche de oro el primer round del festival progresivo más esperado de la ciudad, y nos vamos con todas las ganas de que llegue rápido el round dos, ya que aún queda mucho por disfrutar.

Día 2: Nos sumergimos en la oscuridad del universo para luego salir a la luz

El sábado 28 de septiembre correspondió al segundo día del festival, y ya veniamos recargados y completamente inmersos en su ethos, dispuestos a recibir a las cuatro bandas que se presentarían con los brazos más que abiertos.

Luego de aprovechar la llegada y saludar a quienes nos han acompañado durante la mayor parte del fin de semana comienzan los llamados a continuar nuestro viaje, empezando la presentación de los españoles TodoMal, con su muestra progresiva de un sonido tipo doom metal muy particular.

TodoMal

Empieza el movimiento en el escenario y suenan los primeros acordes de la grandiosa Silent Mass de su reciente disco, A Greater Good. Esta oscura canción sirvió de excelente llamado de atención para ir a cabecear. Los coros emotivos que nos brindaron las voces sombrías de Cristopher B. Wildman, uno de los fundadores del grupo, potenciado por la voz de Cecilia Onírica y sus teclados, como también con Javier Fernández, la otra cara detrás de TodoMal en el bajo y apoyo vocal, crearon el clima perfecto para conectar con el conjunto español. Continuaron con High Time trayendo más de la misma oscuridad e incluso algún recuerdo a Queen en el aire, pero como si lo fusionáramos con Candlemass, siempre con esos tonos vampirescos que caracterizan a esta agrupación.

Además de presentarnos lo que es su nuevo trabajo, nos llevaron a lo que fue su primer disco, Ultracrepidarian, con la canción del mismo nombre, una canción pesada y tenebrosa que fue notablemente marcada por las guitarras de Christopher y de Javier Feléz, y ni hablar de la batería de Bud, que aportó densidad a esos ritmos doom. A continuación, siguieron con algo más antiguo tocando Gods Fucking in the Sky del mismo disco, incorporando pistas de diálogo, bien a lo post rock. Llegando al fin del show empieza a sonar una grande de su última publicación, Antichrist of Love, la que aporta una grandiosidad melancólica que se transmitió profundamente entre quienes lo presenciamos. Finalmente cierran con el tema que da fin y nombre a su reciente disco, A Greater Good, dejándonos con ganas de más ya que la presentación estuvo de otro nivel. La oscuridad, la pesadez de los instrumentos, las voces celestiales y a veces tétricas, y el nivel de los músicos, hicieron de esta presentación un excelente inicio de la segunda jornada, y debo decir, que en mi ranking personal, esta presentación se lleva un muy buen lugar, siendo de mis favoritas. No tenía mucha noción de como sería el show, solo habiendo escuchado grabaciones de estudio, y la verdad tienen una presencia y sonido en el escenario de otro nivel.

El cansancio y el calor no parecieron ser impedimento para que la fanaticada siguiera llenando el recinto de camisetas que dejan claros sus gustos musicales, además de battle jackets llenas de parches como medallas, todos disfrutando el agradable espacio que tuvimos, donde podías sentarte cómodamente a comer un bocadillo mientras te preparabas para lo que seguía comentando las presentaciones que presenciamos.

Ahora es el turno de los alemanes de Alkaloid, quienes nos trajeron un death metal progresivo potente, pesado, agitado, y cercano.

Alkaloid

El show comenzó con Kernel Panic, un buen inicio con sus aires que al comienzo suenan más progresivos que death, pero que hacia el final nos otorga esos guturales y guitarras que nos dejan claro su sello pesado. Al terminar se escuchan unos tonos que automáticamente me recuerdan a Mr. Bungle con el tema Clusterfuck, una canción de su último lanzamiento, Numen, destacando los cambios entre los guturales espeluznantes de a unas voces limpias en un coro que se nos quedó dando vuelta todo el día. Pasando por la veloz Alter Magnitudes llega la gran Cthulu, presentada por su vocalista Morean en un perfecto castellano, quien aprovechó de mencionar a la banda catalana de death metal Ktulu. La presencia de la banda en el escenario mientras tocaban nos cautivó, con los movimientos de sus integrantes en el escenario y una sonrisa que nos mostró lo felices que estaban de tocar para nosotros.

La banda formada por el baterista Hannes Grossmann continuó su show con una increíble rendición a Johann Sebastian Bach y su Concierto para piano en Re menor, evidenciando el nivel de los músicos, con un solo del reciente llegado guitarrista Justin Hombach que hacía guiño en sonido al gran Yngwie Malmsteen. Posterior a la evidencia del nivel y sofisticación instrumental, la banda nos da Qliphosis donde vemos la destreza de su bajista Linus Klausenitzer en una atmósfera pesada, heróica y psicodélica, que abre camino a las últimas dos canciones del show, A Fool’s Desire y The Fungi from Yuggoth para despedirnos con un death metal progresivo extremo y brutal con un headbanging de otro planeta.

La presentación del grupo alemán me pareció espectacular, la energía en el escenario, el carisma de Morean quien interactuó constantemente con el público, nos aportó una cercanía que a todos nos gusta en el mundo del metal, donde de manera recíproca hacemos que crezca cada vez más la gente que escucha buena música como ésta. El manejo de los instrumentos y del espacio, el amplio universo sonoro que incorporan a sus composiciones y la manera de transmitirlo en el escenario hicieron de esta banda una de las grandes presentaciones del festival.

Posteriormente, ya a mitad de viaje y acercándose la noche que vino a refugiarnos del calor del día (y de las moscas que no cesaban de pararse en los lugares más incómodos de nuestro cuerpo), se acercaba el momento de los dos shows finales, y si bien los pies ya pasaban factura por haber resistido hasta ese momento nada nos detuvo para volver al escenario y presenciar una de las bandas más interesantes del cartel del festival. Hablamos de los noruegos Dødheimsgard, quienes con su mezcla de black metal con una gran influencia del avant garde y progresivo, y la extravagancia de su frontman Vicotnik, definitivamente enloquecieron al público.

Dødheimsgard

Ya empieza a oscurecer y vemos una puesta de sol musicalizada por un extraño ser en el escenario, cubierto con un velo junto a una misteriosa y dramática melodía de la que muchos no sabían que esperar, llegando el reventón de Et Smelter, la que abre su último disco Black Medium Current de 2023, con un sonido black metalero total que se funde con los sonidos vanguardistas clásicos de la agrupación noruega, formando una nube de oscuridad con un aire dramático digno de una ópera. Esta canción elevó nuevamente la nave en una belleza caótica alucinante, adentrándonos en la profundidad de la locura humana, con Yusaf Parvez mostrando un desplante teatral que se debatía entre lo cómico y diabólico, como un chamán volando entre sintetizadores medio espaciales y distorsiones.

La cosa se pone más loca a medida que baja la noche y comienzan los temas más antiguos, sonando Sonar Bliss de su disco 666 International, una pesada y esquizofrénica composición que llevó a su frontman a perder la cordura, aportando un aire similar a lo que sería ver al Joker de Batman debatiénose entre la psicosis y la realidad dando un espectáculo de metal, moviéndose desenfrenadamente entre guturales y saludos al público, poniéndose hasta un parlante en la cabeza en un vaivén que mostraba el verdadero trance de su vocalista y líder. Esto, sumado a sus mágicos polvos amarillos, nos hipnotizaron durante todo el show entre las guitarras de Tommy Thunberg y Jonas Ulrik Eide, los bajos de L.E Måløy y los fundamentales tambores de Myrvoll, quienes sirvieron de conexión con la sanidad mental, pero entregaron esos sonidos black espaciales que tanto los hacen ser únicos. A continuación, vuelven al tercer título de su nuevo disco, Interstellar Nexus, acercando más a la banda a los fans, quienes están totalmente entregados a la presencia de Vicotnik, tratando de acercarse a el y ser parte de su propio delirio, para luego empezar a repasar épocas más antiguas con Aphelion Void de su álbum A Umbra Omega, plasmando un sonido más oscuro y tétrico, que siguió oscureciéndose con Midnattskogens Sorte Kjerne y Kuldeblest Over Evig Isøde de su primer lanzamiento Kronet Til Konge de 1995, las que nos llevaron directo a los noventas y al black metal original de la banda, que continuaron el viaje hacia la pérdida de la cordura. Algunos dicen que la locura es contagiosa, y quizás es verdad, a medida que más se acercaba Vicotnik al público, este más perdía la cabeza, algunos hasta chocaban las suyas con la de el frente al escenario saliendo en trance.

La banda hizo mucho hincapié en su origen en el black metal, asociándose siempre a ese género y bromeando sobre la oscuridad de éste, dándonos muestras de su pasado durante todo el setlist, llegando Bluebell Heart de su segundo larga duración, Monumental Possession, una canción que podría recordar la crudeza de Darkthrone más que algo progresivo, sin embargo, la banda se ha ganado el puesto con su propuesta vanguardista actual. A esta canción le sigue The Ultimate Reflection de la misma publicación, la que sigue la misma dinámica, perdiéndose a ratos la presencia del vocalista entre tanto salto y vuelta que daba. La banda continuó ofreciéndonos música de su pasado con Traces of Reality del EP Satanic Art, el que ya muestra elementos más progresivos en su música, sin perder el sonido clásico, pero incorporando pasajes e instrumentos diferentes, incluso sumando un violín a quien Vicotnik logró enloquecer. A esta altura ya teníamos al frontman dando vueltas en el escenario como loco, corriendo y molestando a sus compañeros de banda, en una imparable vorágine sonora y teatral, llevando a todos los espectadores en la pista a sumarse a los saltos y movimientos.

Finalmente, luego de un regreso a su pasado, decidieron cerrar el tremendo show con la reciente It Does Not Follow, dando fin a una presentación más que gloriosa que llegó a hacernos perder la cordura.

A mi gusto (y pudiendo estar sesgado por ser el black metal mi subgénero favorito), esta banda se lleva el premio con uno de los shows más intensos de la jornada, donde todos, tanto los nuevos como los fanáticos, disfrutamos de un espectáculo cargado de un black metal progresivo que vemos poco, haciéndole honor a su historia y plasmando en el escenario una obra musical y teatral digna de psiquiátrico metalero.

Terminando en trance, tenemos los últimos momentos para disfrutar de la rica comida y bebidas, como de comprar las últimas prendas o artículos de nuestras bandas favoritas en el stand de merch, esperando a uno de los platos más fuertes de la noche, una banda que ya ha participado de esta institución que es el Be Prog! My Friend. Hablamos de los suecos de Pain of Salvation, liderados por el genio Daniel Gildenlöw.

Pain of Salvation

Con la oscuridad de la noche ya cubriendo el cielo, y despertando del trance psicótico en el que nos dejó Dødheimsgard, empezamos a acelerar las neuronas con Accelerator, primera canción del set y de su último lanzamiento Panther, de 2020, con sus toques perturbadores de las desgarradores voces e instrumentos, con coros intensos que levantaron la voz de todos entre emoción y lágrimas. El show siguió con Reasons de su álbum de 2017 In the Passing Light of Day, un tema bien progresivo con un pegote estribillo que trajo con su pesadez los movimientos del público y de la banda, con su guitarrista Johan Hallgren moviéndose por el escenario junto a quien los acompaña en la gira al bajo, Per Schelander, para luego aportar aportar Hallgren sus hermosas y agudas voces para Meaningless, una sentimental composición que hizo cantar a todo pulmón a cualquiera que estuviera presente.

Wait, del nuevo disco, llega a continuación con aires de balada, para pasar a lo de antaño (incluso haciendo Gildenlöw algún comentario respecto al uso de guitarras de seis cuerdas para sus canciones más antiguas) trayendo oscuridad y rapeo con Used, una canción del año 2000 que refleja claramente las influencias de ese momento histórico, siguiendo con Beyond the Pale de 2002 para regresar al nuevo disco con el tema del mismo nombre, la cual continúa con el mismo recurso dosmilero del rap que se mezcla entre las voces conmovedoras de Gildenlöw y la batería de Leo Margarit, que junto con los teclados que interpretó esta vez Vikram Shankar llenaron la pista de una mezcla de sonoridades que sirvieron de testimonio de la vigencia de la banda. De esta forma, esta majestuosa presentación continuó removiendo sentimientos con Restless Boy, también de su nuevo lanzamiento, para continuar con la enloquecida On a Tuesday, la que con sus ritmos y melodías bien pesadas sacaron gritos de todos los fans cuando Daniel se acercó bien próximo al público.

Hasta el momento la presentación ha sido una locura, el nivel de energía de todo el grupo, la forma de interactuar con todos, tanto entre ellos como con los asistentes. Las guitarras pesadas y melodías melancólicas han ido aportando de una atmósfera que levantó los puños de todos en el aire para alentar a los grandes de Pain of Salvation. Es así como finalmente la banda cierra una parte del show con el mismo cierre de la última publicación, la canción Icon, que entre un bello piano y pasajes densos continuaron haciendo crecer el ímpetu de la fanaticada y de la no fanaticada, ya que nadie pudo quedar ajeno a tremendo espectáculo.

Al crecer la curiosidad por lo que se vendría, el escenario queda prácticamente vacío, con Gildenlöw sentado junto a los teclados para empezar la hermosa y fantástica introducción de Falling, con un tono psicodélico medio Gilmouresco que abre paso al final del show, lo que nadie quería a esta altura que llegara, aún cuando los pies ya no daban más después de dos días de trance. Es así como llegan las últimas dos canciones, ambas siendo los cierres de dos discos, perfectas para cerrar la velada. Primero nos dieron The Perfect Element (del disco The Perfect Element pt. I del año 2000) con sus misteriosos pasajes, y finalmente suenan los primeros y preciosos estímulos sonoros de The Passing Light of Day (del álbum In the Passing Light of Day de 2017), haciendo el contraste entre los inicios de la banda y los caminos que fueron tomando, poniendo de manifiesto que definitivamente han madurado a niveles que los ponen entre los grandes exponentes del género hoy en día. Vamos, todos al menos han escuchado hablar de Pain of Salvation. Un tremendo cierre de cartel y de festival.

El show termina con un público emocionado y encantado, un público que coreó todas las canciones dejando la voz en la pista frente al escenario, que estuvo a pie de cañon saltando y sintiendo el poder tanto del último show como de todos los anteriores, y que finalmente es quien hace vivir el espíritu de lo que es este tipo de eventos. Por otra parte, la presentación en sí fue impecable, hablamos de una banda con una gran trayectoria que sabe perfectamente como complacer a sus seguidores, entregando un show más que emotivo y con mucho dinamismo, habiendo algo para cada fan que los ha seguido a lo largo de su extensa carrera discográfica. Esta segunda pasada por el Be Prog! definitivamente ha dejado en claro por qué ellos han cerrado el festival, conmoviendo a todos y dejándolos en espera para la próxima edición.

Y así se encienden las luces y llegamos al final de la sexta edición del Be Prog! My Friend, un festival que nos trajo ocho excelentes bandas de estilos muy variados pero siempre dentro del alero del género progresivo, con un poco para cada una de las 1000 personas que llenaron la carpa del Poble Espanyol durante dos días en un viaje intergaláctico que nos elevó hasta los universos progresivos más profundos y en sus diversas expresiones, y que definitivamente nos hará volar nuevamente en el futuro ya que empieza la cuenta regresiva para el Be Prog! My Friend 2025. ¡Hasta el próximo capítulo!