Crónica de Arizona Baby en Almansa: Como si Neil Young y Bo Diddley se hubieran aliado con Soundgarden

Fotos: Amparo Muñoz

Crónica del paso de Arizona Baby por la Sala Código de Barras de Almansa

Asistir a un concierto de Arizona Baby es participar de una celebración catárquica. Los vallisoletanos saben perfectamente cómo y hacia dónde guiarte si vas a verlos. Hay que decir que gran parte de la culpa la tiene el carismático Javier Vielba (El Meister) que actúa en todo momento – cual chamán rockero – de front-man de la banda. Ni que decir tiene que junto al magnífico guitarrista Ruben Marrón y al discreto (pero efectivo) baterísta Guille Aragón constituyen un tándem infalible e imbatible.

La cita pintaba pero que muy bien: un grupo que domina a la perfección su directo tocando en la sala Código de Barras, mítica sala con unos 30 años de experiencia programando rock´n´roll en la localidad albaceteña de Almansa. Ellos también sabían que nada podía fallar.

Arizona Baby es un grupo que ha experimentado una evolución más que satisfactoria. Ningún disco en su haber suena igual que el anterior, facturándolos cada vez más redondos arizona babyy contundentes. Cuando en un principio primaba en ellos la tradición folk y country americana, ahora se dejan entrever sonidos más fronterizos, ritmos boogies, psicodelia, power pop, grunge e incluso – me atrevería decir – actitud stoner. En definitiva, ahora son un crisol de estilos con base en el rock de tradición americana. Como si Neil Young y Bo Diddley (al que homenajearon en este concierto, mientras un hábil Vielba cambiaba la cuerda a su guitarra) se hubieran aliado con Soundgarden para hacernos vibrar a todos los que disfrutamos de esta rica herencia.

El show estuvo centrado principalmente en temas pertenecientes a Secret Fires (2014) y  Sonora (2018), sus  dos magníficos últimos discos que, en mi opinión, son mucho más completos y redondos que sus predecesores. Aunque también tuvieron tiempo para descargar algunos de sus imprescindibles temas de sus anteriores trabajos, actualizados con la actitud actual, como The Truth, Dirge, Survive, 16 Toneladas o la tribal If A Could, donde se marcaron un bajón con posterior subidón de lo más sugerente.

arizona-baby-almansa

En canciones como Wooden nickles, Keep yourself to yourself, Walking contradiction o Erase all the lines pueden llegar a recordar a bandas como REM, lo cual para un servidor siempre supondrá una delicia. Son canciones que le sientan pero que muy bien a la peculiar voz de “El Meister”. La bellísima Create your own God, con una“pinkfloydiana” introducción arizona babyde Rubén Marrón, supuso un dulce y agradable contraste a canciones más boogies y de tradición blues como Time to go, Up down around go o Nobody seems to care. En el turno previo a la contundente Videtapes el señor Vielba nos explica que la letra habla de cuando en los años 90 grababa videoclips de la MTV en cintas VHS, conectando con la adolescencia “grunge” de algunos de los allí presentes y suponiendo uno de los mejores momentos del concierto. Otro momento “vintage” del concierto fue cuando explicó que una de las muchas fotos que adornan las paredes del “Código de Barras” está extraída del “MySpace” de la banda, de cuando residían en Londres. “El Myspace es ya igual de vintage que una cinta”, apuntaba  un siempre chispeante Vielba. What you are supuso una inyección de frescura que le sienta fenomenal a la banda. Cantada por Guille Aragón, supone el momento más powerpop de la banda, recordando -si me lo permiten- a The Posies o Nada Surf. Del resto, prefiero no desvelar más detalles. Si pasan por tu ciudad o cerca, ve a verlos.

arizona baby

Puede parecer que una banda compuesta por un cantante, dos guitarras acústicas (sin bajista) y una batería (en formato reducido) no suene a lo que realmente este “powertrío” consigue. Arizona Baby suenan compactos y contundentes. Han consolidado un personal sonido que ya quisiera más de un grupo “duro” con toneladas de distorsión y virtuosismo. Son un claro ejemplo de que menos siempre es más cuando se trabaja duro siendo conscientes de ello. Y sinceramente pienso que otros discos de Arizona Baby, teniendo en cuenta su espectacular evolución, siempre serán necesarios.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.