Crónica: El Monstruo del Lago y Taco Sal | Juventud vs. veteranía… Ganamos todos

Crónica: El Monstruo del Lago y Taco Sal en la Sala Hysteria de Madrid

El pasado 26 de mayo, la sala Hysteria (antigua Bóveda) nos daba la bienvenida de nuevo a unos bajos de Argüelles que, al menos el que escribe esta crónica, hacía tiempo no pisaba. Con todos los recuerdos que te puede evocar un lugar así… Joer, que mayores nos hacemos.

El Monstruo del Lago

Bueno, a lo que hemos venido, que es al bolo organizado por Laballo Comunicación y que abrían los jóvenes madrileños El Monstruo del Lago.
Enseguida te das cuenta de que estos chicos, liderados por Jes, cantante ecléctico donde los haya, no les va lo convencional. Música y letras reivindicativas, críticas con el sistema, propias de su público y de sus ganas de ser oídos.

Disfrutaron de su tiempo en el escenario e hicieron saltar y enloquecer a sus fans, esos amigos que en los inicios de una banda son tan importantes. Para la banda y para la música, claro. Un concierto sin público pierde su propia definición.

Taco Sal

Tras un breve lapso, la banda principal de la noche, de origen tinerfeño, Taco Sal, nos presentaba su primer álbum Adicción Natural, con uno de sus primeros singles, Debo Entender.
Ahora mismo estaréis pensando… ¿Pero si estos son los veteranos, como es que están presentando su primer disco? Pues porque la veteranía no se mide en discos, o en singles, o en likes. Ni si quiera en años, añadiría, porque Moisés, Andreas, Alberto y Roberto llevan más de 15 años rodando por salas, y eso se nota.

Saben lo que quieren transmitir, lo hacen muy conjuntados y con una puesta en escena nada despampanante, pero ni falta que hace. Una buena banda de rock necesita sonar bien, y poco más. Fans de Kiss, relajárseme, please.

Nos fueron presentando los temas del disco, como Mario, Abril o Todo puede pasar. Este último tema, hacia la mitad del concierto, representó lo que es el grupo. Buena armonía, fluyendo hasta alargar el tema con solos de guitarra no presentes en el disco y un muy buen sonido que ahora sí alcanzaba su zénit.

Y con ese subidón de temazo, el grupo aprovechó muy bien el momento para marcarse dos versiones magníficas de The Subways y Kings of Leon. Que no hacían falta para ganarnos, os digo, pero a nadie amarga un temita bien versionado.

En la recta final, un par de temas no pertenecientes al disco, y acabando con Noviembre, éste sí, dentro del álbum de presentación. Un LP, que suena genial tanto si lo escuchas en casa o en concierto, muy homogéneo y conjuntado en ambos casos. No suele ser fácil conseguir eso.

Y bueno, por aquello de que no hay dos sin tres, un pequeño bis con una versión de The Black Keys como despedida.

Juventud, desparpajo, arrogancia y cero complejos para empezar. Saber estar, elegancia, buen sonido y rock maduro para terminar. Como la vida misma. Y nosotros, disfrutando de esa vida. Y de los conciertos futuros, esperemos, de Taco Sal.