Recinto: Razzmatazz, Barcelona. Fecha: Martes 9 de Julio 2024 Promotor: Live Nation Crónica: KBAEZORTIZ
Estos calurosos días de verano han traído algunas bandas a cuentagotas provenientes de festivales cercanos, pero nada se podría comparar con tener la presencia de Garbage en Razzmatazz después de omitirnos en sus giras solitarias tantos años (el Cruilla no cuenta).
Realmente podría enumerar las veces que me he tenido que desplazar para poder ver a Manson y compañía en otros países desde que vivo en el viejo continente. Así que las expectativas se hicieron presentes desde el primer minuto, colgando el cartel de «sold out» con meses de anticipación y con unos escasos pases de prensa que lamentablemente no cayeron esta vez en manos de Rock Culture. Pero, ¿por qué no reseñar igualmente? Como en las viejas andanzas, para mí Garbage representa un montón de recuerdos que se han ido desarrollando a través de los años y, afortunadamente, siguen vigentes hasta el día de hoy.
Como la misma Lucy & The Boys Band diría: Shirley Manson es un ícono escocés, no lo olvidéis. Realmente, esta mujer es un tesoro de la humanidad, conservando la esencia y la energía de esos clásicos conciertos de los 90 y su música tapizando las paredes de nuestras habitaciones, convirtiéndose en la banda sonora de nuestras vidas.
A pesar de tener un disco relativamente nuevo, No Gods No Masters, Garbage sabe a lo que venimos. Sobre todo después de lanzar el Anthology y el aniversario de Bleed Like Me, que ha tomado el foco este año. Ciertamente, esa intro de «Happy Home» adornaría la atmósfera para darle paso a «#1 Crush» sin tapujos y destruyéndonos lentamente sin sentido. Canciones que te marcan de tal forma que no sabes ni siquiera por qué estás llorando entre una multitud. Desde esta apertura, se irían intercalando los temas nuevos como «Godhead» para dar paso a (cómo no) «I Think I’m Paranoid» y «Cherry Lips (Go Baby Go!)», donde en las primeras filas era muy difícil contenerse a saltar y cantar a todo pulmón. Algo rarísimo en el público español, esa desesperación y entrega que solo aflora con la ausencia de una banda (como este es el caso).
«Special», himno del 2.0. ¿Cuántas veces hemos escuchado este tema en distintas ocasiones, fiestas, camino al trabajo o lo que sea? Para mí es parte de mi vida y no puedo evitar el quiebre momentáneo que me provoca una canción tan alegre a nivel de ritmo pero tan sanguinaria en su letra. A nivel compositivo y emocional ya pocas canciones pueden removerte, pero las vivencias de estos chicos y la mente brillante de Butch Vig han calado hondo en generaciones. Y refiriéndome a eso, esa brecha generacional donde muchos piensan que mientras más años tienen se puede invalidar el conocimiento y gusto musical de los que literalmente utilizan la frase cliché de “no viste a la banda en su mejor época” es muy típica de las conversaciones en la fila de bandas míticas como Garbage.
Pero realmente, ¿la brecha generacional es tanta como para no seguir una banda después del segundo disco o invalidar toda una carrera como la que han venido construyendo Manson y compañía hace ya tanto tiempo? A opinión personal, me parece una aberración. Una de esas muestras es «The Men Who Rule the World», con una letra acertadísima y una confección de detalles impresionantes. Shirley ya no se guarda nada (nunca lo ha hecho realmente) y hacer temas crudos sobre las realidades de las mujeres en el mundo entero es su especialidad, tanto musicalmente como activista.
Un pequeño bloque nostálgico para «Metal Heart» y el regalo sucesivo «Run Baby Run» darían paso a la época roja y rockera de la banda, donde la misma Manson introduciría los temas diciendo que la gran mayoría de las discográficas los consideraron bandas no gratas por no querer evolucionar hacia algo más pop, prefiriendo seguir fomentando esa esencia alternativa característica. Para mí, momentos altos de la noche para los fanáticos, sin duda. Seguido de «Hammering in My Head» y Steve Marker dándonos una clase magistral de vitalidad con una guitarra en mano. La pausa necesaria vendría con «The Trick Is to Keep Breathing», con el clásico discurso de Shirley, bastante emocionada por lo que se estaba viviendo esa tarde en Razzmatazz. «Stupid Girl» vendría a agitar las boas rosadas dentro de las primeras filas, sin contar que ya llegaría «Vow» para dar el relevo a las canciones de su primer álbum.
De alto impacto, el cover de Siouxsie and the Banshees tomándonos de sorpresa a todos los más oscuritos. Una ídola indiscutible para Shirley e influencia en su estética a través de los años. Desde aquí la cosa iría en crescendo con «When I Grow Up», «Why Do You Love Me» y «Push It». ¿Es que acaso ya nadie hace directos como Garbage? Tremendo Duke Erikson tras su guitarra, un caballero preciso y conciso, con una sonrisa siempre; los 73 años no le pesan para nada.
Para el encore se reservarían «Milk», prácticamente coreada de principio a fin. Todos sabíamos que faltaba algo, obviamente «Only Happy When It Rains», con Shirley yéndose atrás del todo junto a Butch para dar las primeras frases de la canción, desatando una fiesta que hasta el día de hoy está en mi cabeza.
Les mentiría si dijera que esta crónica es objetiva, pero existen cosas que los años no podrán borrar jamás, y son el legado permanente de tener bandas de este nivel aún girando. Realmente, no deberíamos perdernos la oportunidad de agradecerles todo su trabajo y verlos lo más que podamos. Como Butch dijo, “estamos trabajando en un nuevo álbum y volveremos a Barcelona”. Realmente lo esperamos because I’m waiting, I’m waiting, I’m waiting for you.













